Miércoles 19 Septiembre 2018

JAVIER VERDEJO: Un asesinato nada casual

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Javier verdejo 17El asesinato de Javier Verdejo en Almería hace hoy 37 años no fue una casualidad ni una fatalidad cualquiera. Podría haber sido otro joven andaluz, podría haber sido en otra ciudad andaluza, pero de igual manera habría sido. Y habria sido, al igual que fue el asesinato en Málaga de García Caparros, por la decisión del Estado español de no conceder la más mínima oportunidad a la izquierda rupturista. Decidieron intimidar, amedrentar, asustar...a todo aquel que se opusiera al proyecto continuista diseñado en Washintong e implementado por el franquismo con la complicidad de la socialdemocracia que irrumpía en la política del Estado con los bolsillos llenos de marcos alemanes.
 
La continudad franquista estaba en juego; huelgas sindicales, revueltas callejeras, reivindicaciones nacionales de los pueblos sometidos al Estado español, manifestaciones estudiantiles; la respuesta a todas estas manifestaciones de la voluntad popular fue la represión brutal y sin límites.
 
 
En Euskalerria se torturaba a la disidencia bajo la excusa de ETA, se asesinaba a través de organizaciones paramilitares organizadas y financiadas desde el Ministerio del Interior: Batallón Vasco-español, GAL, etc. En Catalunya se organizaban atentados de bandera falsa como el cometido en la discoteca Scala, cuya autoría se atribuyó a la CNT, justificando la posterior represión policial al Sindicato anarquista. En Madrid el asesinato de los abogados laboralistas de Atocha, y en Andalucía el “Caso Almería”, los asesinatos de Javier Verdejo y García Caparrós, unidos a escarcelamienteos, presiones policiales, criminalización mediática, manipulación informativa y otras diversas formas de represión con el objeto de parar el avance de la izquierda rupturista que tenìa la voluntad de terminar de forma real con cuarenta años de Dictadura franquista y la organiación del Estado en base a otros criterios políticos y económicos.
 
La represión y casi exterminio de las organizaciones de la izquierda rupturista, unido al colaboracionismo de la “izquierda” formada en la socialdemocracia alemana y financiada desde Europa para consolidar el proyecto europeo de libre mercado y el proyecto de supremacía militar a través de la Alianza Atlántica (OTAN), posibilitaron la continuidad del franquismo bajo la fórmula de “Monarquía parlamentaria”, siendo el Rey impuesto por el Dictador, el nexo de unión entre el franquismo más rancio y más reaccionario y los nuevos “visionarios” de una democracia certificada y avalada por Europa, que a expensas de repartir el poder político dentro del marco establecido por los intereses económicos de la oligarquía española y europea y los intreses militares de la Alianza Atlántica, mantenía el poder económico, el judicial y el mediático en manos del franquismo tradicional convertido ya en “democrático” por la gracia de la socialdemocracia de González y el eurocomunismo de Carrillo que dieron patente democrática a las formaciones políticas procedentes del franquismo.
 
La continuidad franquista en la fórmula de “Democracia parlamentaria” se hizo con la sangre de andaluces como Javier Verdejo y García Caparros.
 
La fórmula de poder basada en la eliminación física de la disidencia política, de la insumisión social, no fue inventada por el franquismo. Sus antecesores políticos ya la emplearon desde la configuración del Estado español tras la Conquista de Andalucìa. Moriscos, Monfis, Bandoleros, Anarquistas, Sindicalistas, Federalistas, Independentistas, Cantonalistas, Andalucistas...sufrieron la represión de un Estado que solo ha podido sobrevivir por la fuerza de las armas y la brutalidad de la represión.
 
37 años después del asesinato de Javier Verdejo el Estado español vuelve a mostrar su cara más criminal, vuelve a utilizar el poder del Estado para reprimir, amedrentar, atenazar los intentos de los pueblos por recuperar la soberanía perdida, los derechos robados, la dignidad arrebatada.
 
Las víctimas de hoy no tienen la aureola de los caidos en la lucha, no se conmemoran sus muertes, no se realizan actos públicos reivindicando su lucha ni sus nombres aparecerán en los libros de historia o de efemérides. Las víctimas de hoy son anónimas; sus asesinatos no han sido producidos por el disparo de un criminal a sueldo del Estado, sino por la desesperación inducida por un sistema econòmico criminal, inmoral e injusto.
 
Por todo ello, hoy quiero recordar a todos los andaluces anónimos que han caido por las políticas económicas y sociales de un Estado inhumano que solo sirve a los intereses de las élites económicas del capitalismo transnacional. A los “suicidados” por los desahucios, a los fallecidos en las “pateras de la muerte” en la huida de la opresión y la miseria a la que son condenados por la avaricia de las empresas occidentales y los tiranos locales; a los fallecidos por falta de atención sanitaria, y a todos los andaluces y andaluzas que sufren las políticas del capitalismo más inhumano que ha existido desde el colonialismo esclavista.
 
Hoy, al igual que hace 37 años hay andaludes que mantienen la lucha por la soberanía nacional y social de Andalucía, por una Andalucía Libre, sin excluidos y sin explotados.
 
Hoy al igual que hace 37 años la represión continua y va en aumento a medida que las protestas sociales aumentan. Por ello, el recuerdo de los mártires andaluces nos debe dar la guía para afrontar los futuros retos que la sociedad surgida de la crisis capitalista nos impone.
 
VIVA ANDALUCÍA LIBRE
PAN, TRABAJO Y LIBERTAD
 
 
Alí Manzano