Miércoles 18 Julio 2018

CUANDO LA HISTORIA NO CUADRA CON LOS MITOS

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Mentiras
Reflexiones sobre la lápida de Xátiva
 
Los hallazgos históricos en numerosas ocasiones contradicen la historiografía oficial. Cuando esto pasa se intentan ocultar y en el caso de que esto no fuera posible, manipular, mentir o tergiversar con el objetivo de mantener en el ideario colectivo los Miroa creados en función de intereses ideológicos o políticos. Esto ha pasado con la lápida de Xátiva, un hallazgo que contradice el Mito de la invasión de árabes en el año 711 y que ha puesto a muchos funcionarios del Estado que prestan servicio en Universidades, en posición de combate para defender los Mitos que justifican la España surgida de la Conquista de Andalucía.
 
La noticia referida al descubrimiento arqueológico en “La Bola de Xàtiva” de una lápida funeraria fechada en el año 27 de la Hégira, correspondiente al año 648 de la era cristiana, ha tenido una gran repercusión en círculos universitarios, entre profesionales de la lengua árabe, en páginas web y en numerosos foros de internet, donde la polémica suscitada ha originado un rico debate sobre la datación de la lápida y lo que conlleva, la presencia de musulmanes en la Península Ibérica antes de la supuesta invasión en el año 711. Tras recibir numerosos E-mails después de la publicación de la noticia y análisis del hallazgo (Musulmanes en la Península antes del 711), recoger los aparecidos en prestigiosos foros de historia, y previa consulta con reconocidos expertos en la materia, hemos llegado a las siguientes conclusiones tras analizar todos los datos de los que disponemos, y sin cerrarnos a otras interpretaciones que pudieran surgir en el caso de que aparecieran nuevas pruebas o nuevos argumentos con la solidez suficiente para desmontar las conclusiones que a continuación exponemos.
 
 
Sostenemos la tesis de la exactitud de la fecha esculpida en la lápida en base a:
 
- La traducción literal de la lápida.
- El entorno de la excavación.
- La comparación del entorno arqueológico con otros similares.
- El estilo caligráfico.
-Los testimonios recogidos en hadices del profeta Muhammad referentes al envío de mensajeros a lugares muy distantes de Meca en las mismas fechas.
 
Si nos olvidamos de las interpretaciones, que siempre están influenciadas por componentes sociales, intereses profesionales o ideológicos, nos quedamos con el único dato certero y en el que todo el mundo está de acuerdo; la traducción de la lápida es correcta y por lo tanto la fecha en ella expresada es la del año 27 de la Hégira, es decir, el año 648 de la era cristiana. A partir de aquí, podemos especular con todos los argumentos que se derivan de la interpretación del resto de elementos que intervienen en la datación especulativa de la lápida y del entorno arqueológico en donde esta se ha hallado. El entorno arqueológico, corresponde a diferentes periodos históricos, desde el periodo romano del siglo I, hasta, según los arqueólogos, el siglo XVII. Pero lo que nos interesa en este caso, son los enterramientos Islámicos. Según el arqueólogo que llevó a cabo las excavaciones, el Sr. Escrihuela, “las féminas suelen llevar anillos y pendientes de plata de poca calidad y solo un infante de unos siete años aparece con un sello cuadrado importante de plata”.
 
Esto nos demuestra que la técnica funeraria empleada no se corresponde con las empleadas por los musulmanes en el siglo XI, fecha de la primera datación de la necrópolis islámica, sino que corresponde a la época en que se iniciaba el proceso de conversión del unitarismo al Islam, caracterizado por la traslación de las técnicas y modos funerarios unitarios a la incipiente cultura funeraria islámica, produciéndose en esa primera etapa de conversión una asimilación de estilos funerarios, que no se daría más tarde cuando la población hubo asumido las formas funerarias islámicas, por lo que deducimos que el entorno de las excavaciones, en lo referente a la necrópolis islámica, no se puede datar en el siglo XI, sino en el VII, coincidiendo con la fecha de defunción expresada en la lápida. Este fenómeno de transición de enterramientos Unitarios a enterramientos Islámicos, ha sido sobradamente estudiado, especialmente en las excavaciones de Almonaster (Huelva), donde se puede apreciar con claridad los sucesivos cambios en los hábitos funerarios hasta llegar a los enterramientos Islámicos más ortodoxos en los siglos donde la islamización de la población era elevada. La forma de los enterramientos de Xàtiva, es muy similar al de las fosas más antiguas encontradas en Almonaster, correspondientes al periodo de transición del Unitarismo al Islam. En cuanto a la lápida en sí, el arqueólogo responsable de las excavaciones de Xàtiva, nos dice que “posiblemente se trata de una pieza procedente del periodo romano pero que ha sido reciclada por la época islamista”. Supongo que en el siglo XI sería difícil encontrar lápidas del tamaño y características de la que estamos tratando, de época romana, por ser de un periodo anterior, por lo menos en quinientos años, resultando bastante más fácil encontrarlas en el siglo VII. El otro elemento de controversia para la datación de la lápida, es el tipo de escritura empleado, el cúfico. No hay que esperar al siglo XI para encontrarnos numerosas muestras de este tipo de caligrafía, pues ya era desarrollada en el siglo VII en Bagdad por la dinastía Abasi. Esto no significa que su origen estuviera en Bagdad, pudiendo ser originaria de cualquier otro sitio, incluso de Al-Andalus, al igual que ocurrió con los números árabes, que aunque desarrollados magistralmente por los árabes, su origen es la India.
 
Los árabes no inventaron muchas cosas, pero tuvieron la habilidad de recoger y desarrollar las ciencias y las letras de muy diversas partes del mundo, integrándolas en su cultura y devolviéndolas al resto del mundo como propias. Esto pasó con los números, y probablemente también con la escritura cúfica. Hasta hace poco tiempo, también pensábamos que el arco de herradura fue incorporado a la cultura andalusí por los árabes, descartándolo recientemente ante la contundencia de las pruebas respecto a su origen autóctono. Pero hay personas que siguen buscándole los tres pies al gato, argumentando que las piezas encontradas en la península arábiga con escritura cúfica están menos desarrolladas que la encontrada en Xàtiva, por lo que la pieza de Xàtiva tiene que ser de una época posterior. Esta teoría se cae por su propio peso, pues parte del error de pensar que la escritura cúfica se inventó en Arabia. Como ya hemos expresado en el párrafo anterior, posiblemente los árabes copiaron ese tipo de escritura de otras partes del mundo, muy posiblemente del Mediterráneo, zona con la que tenían frecuentes contactos comerciales, especialmente la zona de influencia del imperio Bizantino, incluído el levante peninsular. Por ello, seria lógico pensar que los artesanos de las zonas donde se había desarrollado inicialmente este tipo de escritura, hubieran alcanzado una perfección que los artesanos de Bagdad aún no habían alcanzado en el siglo VII. No podemos comparar piezas arqueológicas de época islámica de la Península Ibérica y de Arabia, aunque fueran del mismo periodo, pues el Islam andalusí evolucionó de una forma muy diferente al Islam Oriental, en sus expresiones artísticas y culturales, basadas en el rico acerbo cultural anterior.
 
Otro de los tres pies del gato, es el referente a la teoría de la llegada de la pieza desde Siria a lomos de un burro en el siglo XI. Se nos olvida que la pieza pesa 60 kg. y que en aquella época, un viaje desde Damasco hasta Xàtiva podría durar meses, además de no entender la finalidad de tal operación. ¿Pretendían los Sirios del siglo XI engañar a los ciudadanos del estado español del siglo XXI?. Las extrañas contracciones de letras para hacer coincidir el escrito con las dimensiones de la lápida, hablan de un artista neófito o pionero en el uso de la escritura árabe. De haber sido esculpida con posterioridad, la perfección por la práctica de este tipo de trabajos hubiera dado un resultado mucho más “normalizado”. Tampoco es extraño que un contemporáneo del profeta Muhammad llegara a la Península Ibérica, ya que está suficientemente documentado el envío de mensajeros a innumerables sitios muy alejados de Meca, siendo muy conocido el hecho de la llegada de estos mensajeros a China, concretamente a la ciudad de Shangai, en la que hoy en día se conserva una mezquita de esa época. Si los mensajeros del profeta llegaron a China, ¿porqué no pudieron llegar a la Península Ibérica?. Esta posibilidad coincide con la fecha de la lápida de Xàtiva.
 
Y el tercer pié del gato, es el referente a la datación efectuada por el arqueólogo encargado de las excavaciones. Este señor data la pieza en el año 1038 de la era cristiana, 427 de la Hégira. ¿Porqué el año 427 si la traducción, que no ofrece dudas, nos da el año 27?. Según algunos estudiosos, en el siglo XI los musulmanes no esculpían las centenas en las fechas de defunción. Es un poco extraña esta argumentación. ¿Porqué no escribían las centenas en el siglo XI y sí lo hacían en los siglos anterior y posterior, es decir, en el X y el XII?. El error en la datación oficial no podemos atribuirlo al arqueólogo, pues este ha seguido esta teoría de la falta de las centenas, aceptadas en algunos ámbitos oficiales. La pieza en cuestión es muy similar a otras piezas datadas en el siglo XI, por lo que ante la similitud de coincidencias es datada en la misma época que las encontradas anteriormente. Este comentario, realizado por una persona de prestigio en el mundo académico, sobre la similitud de la lápida encontrada en Xàtiva con otras encontradas con anterioridad en otros lugares del Mediterráneo nos confirma que la presencia de musulmanes en la Península Ibérica durante el siglo VII, no es un hecho aislado, sino más frecuente de lo que hasta la fecha pensábamos, confirmando las tesis del historiador Ignacio Olagüe sobre la presencia de musulmanes durante el siglo VII en las zonas de influencia Bizantina.
 
El método de análisis para datar la lápida es bien simple: la primera lápida de estas características se dató en el siglo XI, ya que no podía pertenecer al siglo VII porque los árabes aún no habían invadido la Península Ibérica. En cuanto a la explicación de la fecha, también es sencilla: a todas las lápidas fechadas en el siglo VII le faltan las centenas, por lo que arbitrariamente y sin justificación alguna le añadimos cuatro centenas para que nos cuadre con las ideas preestablecidas. Una vez datada la primera lápida, a las demás, por analogía les atribuimos la misma fecha que a la primera. Esto explicaría también la datación de la necrópolis islámica de Xàtiva. Corresponde al siglo XI por encontrarse en ella una lápida del mismo siglo. El error fundamental de algunos estudiosos de la época islámica es el de aceptar de forma dogmática la entrada por la fuerza del Islam en la Península Ibérica en el año 711. Si pudieran desprenderse de estos prejuicios podrían aportar luz a muchos de los enigmas aún por resolver. De la polémica surgida del hallazgo de la lápida de Xàtiva, además de valiosas conclusiones, hemos obtenido una importantísima información: EXISTEN MÁS PIEZAS SIMILARES A LA DE XÀTIVA FECHADAS EN EL SIGLO VII.
 
A los investigadores que tienen conocimiento de estos hallazgos les rogaríamos que los hicieran públicos para que de su estudio podamos obtener la valiosísima información que nos lleve a disipar las dudas sobre la historia Islámica en la Península Ibérica. La redacción de “Identidad Andaluza” agradece el debate producido en todos los sentidos, quedando abierta a cuentas teorías sean necesarias para el esclarecimiento definitivo del enigma de la lápida de “La Bola de Xátiva”.
 
 
Ali Manzano