MOTIVOS PARA LA ABSTENCIÓN

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La burguesía española, sus medios de comunicación y sus partidos, desde Podemos a Vox,Abstencion  está preocupada por la abstención y desde todos los medios, voceros políticos, tertulianos, informativos e instituciones, nos llaman a participar en el próximo proceso electoral con infinitas justificaciones, por el miedo a que una amplia abstención deslegitime este sistema y se vean obligados a hacer cambios no deseados.

Aunque las justificaciones para hacer el llamamiento al voto son muchas, la más llamativa es la que se dirige a la izquierda sociológica, el sector más proclive a la abstención ante la decepción que legislatura tras legislatura vienen padeciendo ante las políticas de los representantes de la “izquierda” sistémica. Nos llaman a votar para parar al fascismo, es decir, un voto útil contra Vox, con la intención de formar un gobierno PSOE-Podemos.

Como siempre, la burguesía juega con el lenguaje para engañar a las clases populares. Y en este juego, participa también Podemos, cuyo líder, Pablo Iglesias es un actor imprescindible en el papel de blanquear al PSOE y hacerlo pasar por un partido de izquierdas, mientras que pretenden convencernos de que el fascismo es algo que ha llegado con la irrupción de Vox en la política estatal.

La realidad es otra muy distinta. El fascismo nunca se fue; siempre ha estado con nosotras, agazapado desde la transición, actuando pero sin mostrar su simbología, pasando inadvertido gracias a que sus políticas eran implementadas por partidos de “izquierdas”. PSOE, con la ayuda del PC e Izquierda Unida en algunos casos y con la complicidad de los sindicatos amarillos CCOO y UGT, ha implantado políticas contra la clase trabajadora:

Y estas son solo algunas muestras de un “fascismo de guante blanco”, un fascismo indetectable por su simbología y que los medios de comunicación han hecho que pase por progresismo y que mucha gente se lo ha tragado en la artificial dicotomía izquierda-derecha que tan buenos resultados le está dando a la oligarquía. Los medios de comunicación nos presentan una división política izquierda-derecha y un enfrentamiento verbal entre ellos haciéndonos creer que representan opciones políticas enfrentadas. Ante esto, los espectadores, al igual que en cualquier acontecimiento deportivo, siempre toman partido por alguno de los contendientes. Da igual que sea en un combate de boxeo, un partido de fútbol, un partido de tenis o un debate político televisado. La alienación de la mayoría de la población y la desinformación inducida, hacen el resto.

El miedo al fascismo de simbología y lenguaje franquista, nos puede llevar a votar al fascismo de guante blanco, al de simbología y lenguaje progresista. Y aquellos y aquellas que piensan que Podemos es la “extrema izquierda”, que piensan que son una organización “revolucionaria” y que votándoles van a conseguir un cambio de sistema, aquellos que creen en el FETICHE del voto, hay que pedirles que mediten, no vaya a ser que su voto a Podemos facilite que el fascismo de guante blanco representado por el PSOE vuelva a aumentar la lista de infamias contra la clase trabajadora.

La “política del miedo” a la ultraderecha va a provocar que mucha gente vote al “menos malo” en la creencia de que ese voto puede frenar el fascismo y quedarnos como estamos. Pero eso tampoco es cierto: ante el nuevo repunte de la crisis que tenemos en puertas, la oligarquía ha decidido hacérsela pagar a la clase trabajadora y a las clases populares, mediante nuevos recortes como ya exige la UE y nuevas Reformas Laborales y del sistema de pensiones que mantengan el nivel de ganancia de las empresas a costa de la bajada de salarios, de la precariedad laboral y de la rebaja de los costes sociales a las empresas. Y a lo sumo, un gobierno de “izquierdas”, va a intentar maquillar estas reformas pero sin poder frenarlas porque no serán ostentadores del poder real, sino unos simples “manijeros” de los intereses oligárquicos. La sumisión del poder político al poder económico es una de las características de las democracias burguesas, donde un partido solo puede hacer frente a un proceso electoral, con posibilidades de éxito, mediante la inversión de grandes sumas de dinero que vienen a través de la corrupción (la participación empresarial es imprescindible), de la financiación de bancos (se hace a través de la condonación de préstamos) o de las subvenciones públicas.

A estos motivos para no participar en el proceso electoral del próximo día 10, podemos añadir algunos otros, a los que voy a hacer referencia muy brevemente:

El voto es un “fetiche” al que se le quiere atribuir unas cualidades que no tiene. No puede cambiar las condiciones de vida de las personas porque no puede cambiar la correlación de fuerzas entre capital y trabajo. Los cambios sociales y las mejoras para la clase trabajadora solo se consiguen con lucha, con sacrificios y enfrentando a los opresores en todos los espacios de lucha: en las calles, consiguiendo espacios liberados y autogestionados, en los tajos de trabajo mediante huelgas y otras acciones, mediante la desobediencia civil y la auto organización de la clase trabajadora para gestionar modelos alternativos de trabajo y de vida.

Por todos estos motivos no voy a votar el día 10, para no legitimar y perpetuar un sistema antidemocrático; para no legitimar las políticas que el gobierno que salga, en función de las exigencias de la UE, del FMI, del Banco Mundial o del capital español, realice en contra de la clase trabajadora.

Alí Manzano.