Jueves 1 Octubre 2020

La Junta de Andalucía subvenciona el nacionalismo lingüístico castellano en Catalunya

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Enric MilloEn un territorio colonizado, las instituciones "autónomas" no son más que la extensión del poder central. Esto lo vemos en Andalucía desde hace más de 40 años con los gobiernos del PSOE y los de coalición de estos con el PA o IU en distintas ocasiones, donde las políticas dirigidas hacia la población andaluza en la emigración no han buscado la integración de las andaluzas en las comunidades de acogida, si no que se ha buscado, como el caso de Catalunya, utilizar a la población de origen andaluz como un dique de contención del nacionalismo catalán, en el sempiterno intento del Estado español de homogeneizar todo el territorio, cultural, lingüístico y religioso. De esta forma, los gobiernos del PSOE, tanto con el PA como con IU, han subvencionado en Catalunya la parte del folklore andaluz que ha sido convertido en la representación de la “cultura española” tras un proceso de vulgarización y españolización: Feria de Sevilla, flamenco... asociaciones de marcado carácter anti-catalán, han sido financiadas desde la Junta de Andalucía.

Incluso el PA, tuvo representación en el Parlamento Catalán en los primeros años de la “democracia”, siendo el adalid del españolismo en Catalunya, sobreviviendo políticamente del “agravio comparativo” mientras eran incapaces de luchar por los intereses de las andaluzas, las que vivían en el país y las del destierro económico. En vez de subvencionar políticas que integraran a la población andaluza en la sociedad catalana, se buscó el enfrentamiento, un caladero de voto “español” en Catalunya que impidiera el avance político del nacionalismo catalán.

Aunque pudiera parecer que la ignominia no podría ser mayor, el gobierno del trifachito ha superado con creces la infamia de la Junta de Andalucía en Catalunya.

La Consejería de la Presidencia, ha publicado en el BOJA las bases reguladoras para la petición de subvenciones destinadas a acciones culturales y actividades dirigidas a “afectados por procesos de inmersión linguistica”. Estas subvenciones promoverán “el mantenimiento, promoción y difusión de sus raíces culturales y linguisticas realizadas por comunidades andaluzas y sus federaciones, asentadas en el exterior”.

En referencia a esta linea de subvenciones, el Presidente de la Junta, el sr. Bonilla, declaraba que su ejecutivo pretendía “proteger” a los andaluces residentes en Catalunya frente a “posiciones limitadoras que puedan venir desde sectores independentistas de aquellas comunidad”.

Las bases reguladoras precisan que las actividades subvencionadas están dirigidas a “los descendientes de andaluces en el exterior, en territorios con lengua oficial distinta del castellano, y serán realizadas en castellano...orientadas a la proyección de valores culturales andaluces...y que promuevan el reconocimiento y el uso de la modalidad lingüística andaluza en sus diferentes hablas”.

Claramente son unas subvenciones dirigidas a colectivos afincados en Catalunya. La defensa de la “modalidad lingüística andaluza” no se hará en Madrid, donde es más necesario que en ningún otro sitio, ni en Alemania, ni en sudamérica, ni en ningún otro sitio donde hay comunidades andaluzas. Para la Junta y su Presidente, a las únicas comunidades andaluzas a las que hay que “proteger” son las que están afincadas en Catalunya.

Cuando Andalucía está en una situación de “emergencia económica” motivada por las consecuencias que la crisis sanitaria del Covid-19 ha acelerado, con la tasa de paradas más alta del Estado, con miles de familias afectadas por los ERTEs y que posiblemente perderán su empleo de forma definitiva; con un altísimo índice de personas por debajo o rozando el umbral de la pobreza, con una clase trabajadora precarizada y con contratos de semiesclavitud, la Junta del “trifachito” destina dinero a luchar contra el derecho del pueblo catalán a su lengua y su cultura, gastando dinero de las andaluzas en la cruzada por la homogeneización del Estado y la imposición de la lengua de Castilla y de sus valores culturales, en vez de gastar ese dinero en políticas de empleo que diera la oportunidad a las andaluzas del exilio económico de regresar a su tierra con un trabajo digno.

Es llamativo que el ejecutivo andaluz, en boca de su Presidente, diga que quiere “proteger” a las andaluzas. Como si las andaluzas estuvieran en una situación de peligro en Catalunya, como si fueran víctimas de una situación de marginación o de exclusión social.

Nuevamente, al igual que hicieron los gobiernos del PSOE con IU y PA en los años 80, se intenta utilizar a los más de 800,000 andaluces de nacimiento que residen en Catalunya y a sus numerosos descendientes en la guerra que el Estado español sostiene contra la pluralidad lingüística y cultural, con el agravante de que esta fiesta la pagamos las andaluzas.

Pero lo más “chistoso” de esta línea de subvenciones es la excusa que se emplea desde la Junta de Andalucía por su Presidente: “orientadas a la proyección de valores culturales andaluces...y que promuevan el reconocimiento y el uso de la modalidad lingüística andaluza en sus diferentes hablas”.

Miedo me da cuando el españolismo habla de valores culturales. Acogiéndonos a las políticas “culturales” que pretenden desarrollar en Andalucía, me temo que se están refiriendo a las corridas de toros, a la Semana Santa o al Rocío, sin olvidar al “flamenco para guiris”, ese tan del gusto de los señoritos andaluces y que ha servido para la promoción turística.

Ningún gobierno de la Junta de Andalucía ha reconocido la modalidad lingüística andaluza, y mucho menos la ha defendido o promocionado. Y en el caso de PP, Cs y Vox, no solo no la reconocen, sino que la rechazan, intentando a través del sistema educativo y comunicacional, imponer el habla de Castilla, contribuyendo a la inferiorización del “andalú”. Si el gobierno de Bonilla estuviera inclinado a “promover el reconocimiento y el uso de la modalidad lingüística andaluza”, emplearía esas subvenciones en Andalucía, trabajando con los colectivos que están desarrollando la normalización del andaluz o que luchan contra su inferiorización. El problema de la “falta de reconocimiento” del habla andaluza no está en Catalunya, sino en Madrid. Porque es desde Madrid desde donde se gestiona la inferiorización de la lengua y cultura andaluza, a través de sus medios de comunicación, Tvs, radios y prensa escrita, a través de los ataques a políticas andaluzas por su acento, por medio de “académicos de la lengua española”, etc. Es ahí donde el Sr. Bonilla debería dar la batalla para defender la modalidad lingüística andaluza.

Y para empezar con esa defensa del andalú, debería hacerlo en su propia casa, cambiando el “manual de estilo” de la TV pública andaluza, Canal Sur, para que los locutores y presentadores dejaran de hablar en un “castellano neutro” y empezaran a hablar como habla el pueblo andaluz.

Si se trata de “proteger” a las andaluzas de agresiones motivadas por su habla, debería empezar por proteger a las opositoras andaluzas que se presentan en otras comunidades y son penalizadas por su acento, por no hablar un castellano “correcto”, además de dar preferencias a las opositoras andaluzas en pruebas convocadas por la Junta, exigiendo a las no andaluzas un examen de conocimiento del medio geográfico, cultural, histórico y lingüístico andaluz como condición previa para presentarse a oposiciones convocadas por la Junta. Eso sí sería una “protección” al habla y cultura andaluza, daría prestigio a nuestra habla y sería una forma de combatir la inferiorización lingüística.

Las intenciones del gobierno andaluz con esta linea de subvenciones, además de por lo analizado en las lineas anteriores, se pueden constatar por el currículum de la persona encargada de concederlas. Esta persona, es el Secretario General de Acción Exterior de la Junta de Andalucía, un “paracaidista” contratado por Bonilla, y cuyos méritos para ocupar este puesto, según el Sr. Bonilla, son los de “defender España en Catalunya”.

Se trata del Enric Millo, alto cargo de CIU en la etapa de Puyol e incorporado al PP durante el mandato de Rajoy. Fue el encargado de la represión en Catalunya durante el Referéndum del 1 de octubre de 2017 desde su cargo de Delegado del gobierno de España en Catalunya. Por los méritos contraídos en la represión al pueblo catalán, fue condecorado por el Ministro del Interior del gobierno del PSOE y UNIDAS PODEMOS, el Sr. Marlaska con la Cruz de Plata al mérito Civil, durante la celebración del día de la Guardia Civil.

Y para pasar desapercibido, tras su nombramiento en la Junta de Andalucía, se ha cambiado el nombre, haciéndose llamar desde entonces José Enrique, castellanizando su nombre para ocultar su ascendencia catalana.

Si el responsable de conceder subvenciones a colectivos andaluces en Catalunya es el máximo responsable de la represión al pueblo catalán, es fácil imaginar cuales son las intenciones de estas subvenciones.

Para más información sobre la “defensa de la modalidad linguistica andaluza”, recomendamos el libro de Manuel Rodriguez Por lo mal que habláis’, un análisis mediático sobre la estigmatización del andaluz y el nacionalismo lingüístico español.

Alí Manzano

 

 

 

 

 

 

 

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