Lunes 18 Enero 2021

Fuera de la realidad

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Últimamente estoy oyendo y leyendo esta frase: “fuera de la realidad”, haciendo referencia a la izquierda independentista andaluza por sus posicionamientos contra el Régimen del 78, el rechazo frontal al sistema capitalista; por su análisis de lo que significa el Estado español a nivel político e histórico, por el análisis que se hace del andalucismo revolucionario de Blas Infante y su actualización en lo que se ha denominado el “socialismo infantista”, o por su posicionamiento sobre la OTAN y la UE, así como el apoyo dado a los procesos antiimperialistas en nuestra América o en Oriente medio, sin olvidar el apoyo claro y comprometido a los procesos independentistas en curso en el Estado español como son los de Catalunya, Euskalerría o Galiza.

Deducimos que los que lanzan estos dardos intentando descalificar a la izquierda independentista andaluza, se ven a sí mismos dentro de la “realidad”, aunque es posible que de lo que hablan no sea de realidades, sino de actitudes frente al poder constituido. Se pretende relacional la “realidad” con los límites políticos y sociales impuestos por las clases dominantes, esos límites dentro de los cuales no se sufre la represión policial ni judicial ni se paga un precio social ni laboral.

Los miedos, la búsqueda de la aceptación social, del éxito, entendido como la consecución de objetivos personales e inmediatos, hacen excluir de la “realidad” cualquier posicionamiento político e ideológico que pueda hacer fracasar la consecución de la notoriedad buscada. De esta forma se construye una realidad que va asociada al estatus-quo, a los límites impuestos por el sistema político imperante, coincidentes con los intereses de las élites económicas. Esta “realidad” va íntimamente ligada a la sumisión a la ideología de poder que establece unos parámetros que no se pueden rebasar, so pena de situarse a las afueras del sistema, de sus instituciones políticas y académicas, y alejado de los medios de comunicación que dan prestigio y relevancia social.

Pero hay otra “realidad” que no tiene que ver con las actitudes políticas de oportunistas reformistas, y es la realidad social del pueblo andaluz. Esa realidad hace referencia a la tasa de paro, la más alta del Estado, el nivel de pobreza, la situación de mayores y dependientes, las pensiones, la precariedad laboral, la presencia de bases militares extranjeras en nuestra tierra, la situación de seres humanos migrados y de las minorías raciales, la dependencia política y económica de Andalucía respecto al Estado español, la falta de soberanía para solucionar los problemas que nos acucian. Esa es la “realidad” andaluza.

Y esta realidad, fácilmente reconocida por cualquier andaluza, pretendemos afrontarla desde la ruptura democrática con el Régimen del 78 y la construcción de una República Andaluza de Trabajadoras que dote de soberanía política y económica a la clase trabajadora andaluza.

Para muchos, posiblemente para todos los que se adscriben a posicionamientos políticos conservadores o reformistas, entre los que se encuentra la “izquierda” española o el “nuevo andalucismo” o el “andalucismo de la tercera ola”, defender la ruptura democrática con el Régimen del 78 es estar fuera de la “realidad” y estar dentro de la “realidad” es aceptar las reglas del juego democrático pactado en su día por el franquismo y la socialdemocracia de González y Carrillo.

Como todas habréis deducido, esto no va de “realidades”, sino de actitudes.

¿Es posible conseguir soberanía para el pueblo andaluz desde la legislación española?

¿Es posible cambiar el texto constitucional español para que el Estado renuncie a la soberanía sobre todo el territorio y ceda esta a las naciones que lo integran?

Esta es la realidad contra la que chocamos una y otra vez. La respuesta a las preguntas realizadas es rotundamente NO. Para conseguir soberanía en Andalucía el Estado español nos pone sucesivas trampas, empezando por un sistema electoral que favorece las mayorías de los grandes partidos españoles, siguiendo por una Constitución que imposibilita cambios constitucionales sin el acuerdo de los dos grandes partidos, PP y PSOE, siguiendo por el poder judicial, órgano que interpreta la constitución y su aplicación, para terminar con el estamento militar al que la constitución española ha concedido la salvaguarda de la unidad de España y que deja a su interpretación las situaciones en que esta está en peligro y cuya cúpula está dirigida por el Rey de España. Gente que no ha sido elegida por nadie decide en última instancia sobre la cesión de soberanía y competencias.

Las “realidades” del reformismo andaluz, al igual que otros reformismos surgidos en los campos nacionalistas de Euskalerria, Catalunya o Galiza, son callejones sin salida que a través de promesas imposibles de cumplir y de objetivos inalcanzables desde el ordenamiento jurídico vigente, colaboran con el apuntalamiento del Régimen del 78, dando estabilidad y gobernabilidad al mismo, actuando al mismo tiempo como tapón de una izquierda independentista y rupturista que propone al pueblo andaluz la salida del Estado español y el inicio de un proceso constituyente que nos dote de la soberanía necesaria para poder decidir nuestro modelo de convivencia y de relaciones laborales y políticas.

La única “realidad” de futuro que tenemos las andaluzas pasa por la lucha por nuestra soberanía; por una soberanía “real”, con competencias legislativas, con poder político para decidir sobre alianzas y acuerdos internacionales, con potestad para denunciar y cancelar los acuerdos militares por los que potencias extranjeras mantienen bases en nuestro territorio…

Y nuestra “realidad” actual es una realidad de lucha por la concienciación de nuestro pueblo, por la vida de nuestra gente, de los nuevos felah-mencu: paradas, migrantes, dependientes, jóvenes, mujeres, explotadas; y solo desde el combate a la realidad que nos han impuesto podremos algún día conseguir una realidad diferente.

En homenaje a la clase trabajadora

EDITORIAL HOJAS MONFIES


"Por lo mal que habláis. Andalofobia y españolismo lingüístico en los medios d

 

BLAS INFANTE: REVOLUCIONARIO ANDALUZ

 

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