Domingo 27 Noviembre 2022

19 J: Todo sigue igual

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Elecciones 2022

La resaca electoral por los resultados de las elecciones autonómicas del 19J en Andalucía, ha dejado un dolor de cabeza en una población que ve con preocupación la mayoría absoluta del Partido Popular, a pesar de que no se avecina ningún cambio de calado. Una de las características de las “democracias burguesas” es la de la alternancia en el gobierno sin que no cambie nada sustancial para la clase dominante: los 40 años de gobiernos “socialistas” han sido el caldo de cultivo para las políticas privatizadoras y expoliadoras del PP.

El miedo a Vox, azuzado machaconamente por la “derecha” y la “izquierda” del sistema, ha sido un simple reclamo electoral para ingenuos que se han creído el cuento del lobo. El fascismo no ha llegado con Vox, no es algo nuevo. El fascismo no se fue con la muerte del dictador, y tras los Pactos de la Moncloa donde el PSOE y el PCE, con su firma, blanquearon al franquismo y lo convirtieron en democracia. Este simplemente dejó de gritar y de exhibir sus símbolos, pero los jueces, policías, militares, funcionarios, curas, empresarios… continuaban siendo franquistas y actuaban como franquistas. Ese fascismo en las sombras ha impulsado el fascismo de Vox, no para ponerlo al frente del gobierno, sino para deslizar a todo el espectro político hacia la derecha, como ha ocurrido en Andalucía y como va a ocurrir en el resto del Estado.

El ascenso de las derechas (PP, Vox, Cs), que en conjunto consiguen un aumento de 388,000 votos, al mismo tiempo que el hundimiento de las social democracias españolas (PSOE pierde 127,000 votos, Por Andalucía y Adelante Andalucía, entre ambos pierden 136,000 votos, una pérdida mayor que la del PSOE), y el hundimiento del andalucismo conservador (Andaluces levantaos pierde 10,000 votos), nos indica de una forma clara, el corrimiento del voto hacia posiciones más conservadoras.

Estos resultados, están dentro de lo que se podía esperar, dada la evolución económica y política de los últimos años, con unas “izquierdas” en el gobierno de Madrid que han defraudado a las clases trabajadoras y populares al continuar con las políticas que se pedían desde las organizaciones empresariales y desde los organismos internacionales: Unión Europea, FMI, Banco Mundial, etc., así como las políticas de sumisión a la OTAN que están obligando al ejecutivo a dotar al Ministerio de Defensa de un incremento presupuestario que obligatoriamente va a ser retraído de las políticas sociales.

A pesar de los intentos de maquillaje de las políticas laborales y sociales del gobierno (Ingreso Mínimo Vital, Reforma Laboral y otras minucias), la percepción de la mayoría de la población andaluza es de que la “izquierda” en el gobierno de Madrid ha gobernado para favorecer los mismos intereses que defienden las derechas: la banca, los oligopolios energéticos, la industria bélica, el gran capital representado por las empresas del IBEX 35, la Iglesia Católica y sus intereses en la continua privatización en educación y sanidad, la monarquía, el aumento del paro, de la precariedad, de la pobreza; el bestial aumento del precio de productos básicos como electricidad y combustible, el aumento de la cesta de la compra que nos hace cada día más pobres que el anterior…

El engaño, la mentira y el incumplimiento de promesas de la “izquierda” del Régimen, ha provocado que una gran parte de la población se eche en manos de la derecha. Siempre es mejor el original que una mala copia, pensarán. Esto demuestra que la “democracia” funciona, que tras unos años de crisis, el bipartidismo sigue otorgando al capital la paz social necesaria para la obtención de beneficios: cambiar de partido para que no cambie el modelo económico ni el político.

En Andalucía, el PSOE también ha pagado los 40 años en el gobierno, 40 años perdidos para Andalucía en todas las facetas, en la económica, donde el modelo económico implementado desde Madrid nos condena a la pobreza, especialmente a las zonas rurales; en el político, donde una “autonomía” dependiente solo sirve a los intereses del capital instalado en Madrid o Bruselas, siendo la Junta de Andalucía una oficina de contratación para las grandes empresas constructoras y turísticas. No es de extrañar que las andaluzas den la espalda a este partido a pesar de que aún tiene un gran poder municipal y un ejército de estómagos agradecidos.

El continuo llamamiento al voto útil para parar a Vox, durante toda la campaña, por parte de la socialdemocracia de PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía, ha perjudicado a organizaciones con menor tirón electoral como Nación Andaluza o Andaluces levantaos, pero también se ha producido un efecto boomerang al ser el PP el beneficiario final de ese voto anti Vox.

El “andalucismo”

Una de las novedades de esta campaña electoral, ha sido el exceso de “andalucismo”: Adelante Andalucía, Por Andalucía, Andaluces levantaos, Nación Andaluza…

La pugna electoral por alcanzar los sillones de San Telmo, ha llevado a Teresa Rodriguez a presentarse por separado de la coalición que la llevó a la Junta de Andalucía en las elecciones del 2018, acogiéndose al andalucismo como elemento diferenciador y justificador de esta decisión, tomando como idea-fuerza de la campaña la “obediencia andaluza”, frente a Por Andalucía que está compuesta por partidos estatales, a pesar de que el partido de Teresa Rodriguez, Anticapitalistas, es de ámbito estatal: Miguel Durban, uno de los líderes estatales de Anticapitalistas, participó en actos de campaña de Adelante Andalucía.

Por su parte, Por Andalucía (Podemos, IU y otros), para contrarrestar el “andalucismo” de Teresa Rodriguez, también se han subido al barco verde y blanco, intentando pescar en un caladero que está vacío desde la implosión del P.A., a pesar del aumento de la conciencia identitaria y del orgullo andalú, cuestión que sin duda, ha confundido a los “nuevos andalucistas”.

La lucha por los sillones, que separaron a las dos familias “podemitas” en Andalucía, los volverán a unir tras la pérdida de los sillones en disputa y el miedo a continuar el viaje a ninguna parte que han emprendido tras haber sido amortizados por el Régimen y haber cumplido -excelentemente por cierto- con la misión de desmovilizar al pueblo trabajador y encauzar su rabia hacia la participación electoral.

Esta proliferación de “andalucismos”, ha tenido dos damnificados, el andalucismo conservador de Andaluces Levantaos (Andalucía X Sí) que pierde 10,000 votos y la Izquierda Independentista de Nación Andaluza que pierde 2,000.

La izquierda independentista

Solo una formación Independentista se ha presentado a los comicios: Nación Andaluza. Si bien, el resultado parece ser desesperanzador, el objetivo de la organización independentista y las circunstancias de las elecciones, hacen que podamos afrontar el futuro con un mayor optimismo:

El objetivo de Nación Andaluza no era conseguir un escaño, ni siquiera aumentar los votos obtenidos respecto a los anteriores comicios. Desde el inicio de la campaña, y mucho antes, Nación Andaluza ha manifestado que no cree en la “democracia burguesa”, ha advertido que la Independencia y el Socialismo, objetivos supremos de Nación Andaluza, no se conseguirán mediante la participación en las instituciones del Régimen. Ha priorizado el mensaje y la coherencia sobre los votos. El lema de campaña “Por la República Andaluza”, dejaba meridianamente claras las intenciones de la izquierda independentista.

Para Nación Andaluza, el objetivo de la campaña se ha conseguido: difusión del mensaje independentista y socialista, conseguir papeletas independentistas desde Huelva hasta Almería y el contacto con militantes y simpatizantes.

Al “voto útil”, a las llamadas a la “unidad” y a un discurso conscientemente “inapropiado” para unas elecciones, hay que sumarle el presupuesto: mientras que Teresa Rodriguez se quejaba en su cuenta de twitter de haber “recaudado” solo 120,000 €, siendo la candidatura con menor presupuesto de las que han obtenido representación, Nación Andaluza, ha afrontado esta campaña con un presupuesto de 1,000 €, sin participar en debates televisivos, sin que la prensa del capital se hiciera eco de sus propuestas, sin contratar publicidad, sin pagar gastos de hoteles ni dietas a sus candidatas; exclusivamente con trabajo militante se ha desarrollado una campaña muy digna que por escasez de medios no ha podido llegar a todas las andaluzas.

A pesar de todo lo comentado anteriormente, 3,000 andaluzas han resistido a todos los obstáculos que se encontraban en el camino al voto a Nación Andaluza. 3.000 votos de personas conscientes, que saben lo que han votado y porqué, que seguirán apoyando a Nación Andaluza y que son un capital humano de primer nivel para afrontar un futuro de lucha por una Andalucía Libre¡¡.

Tras el recuento de los votos, todo sigue igual. Andalucía y su clase trabajadora continúan siendo explotados: el sistema económico de dependencia es una losa para el futuro de las andaluzas, las bases militares extranjeras: norteamericanas, inglesas y españolas, nos ponen en un grabe peligro, la Junta de Andalucía continuará siendo una institución colonial desde la que el capital administre nuestros recursos. La vida sigue igual, y la única manera de cambiarla es la lucha por la Independencia, porque solo con la Independencia podremos construir el socialismo que nos asegure la igualdad de todas las personas en una sociedad sin explotadores.