Lunes 23 Abril 2018

28 F: IGUALDAD TERRITORIAL & DESIGUALDAD SOCIAL.

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Susana Diaz
Si analizamos la situación económica y social de Andalucía a través de los marcadores económicos y estadísticos: paro, emigración, renta per cápita, PIB, endeudamiento familiar, desahucios, propiedad de la tierra y medios de producción, precariedad laboral, población por debajo del umbral de pobreza, pensiones, cotizaciones a la seguridad social, inversiones públicas, así como los recortes en dependencia, educación, sanidad…podemos comprobar que estamos a la cola del Estado español y de Europa, con una economía extractiva y de servicios propias de los pueblos colonizados, donde la materia prima de la colonia es manufacturada en la metrópoli. Y con una industria de Sol y Playa en manos de empresas foráneas que cotizan sus impuestos en su lugar de residencia.
 
A esta situación de desigualdad de Andalucía respecto del Estado español, hay que añadirle la desigualdad entre clases sociales, puesta de manifiesto por una tasa de paro de más del 30% y de un porcentaje de población activa que no llega al salario mínimo, que en el caso de la mujer, supera el 50%, frente a una élite económica compuesta por grandes terratenientes y beneficiados por el boom del ladrillo, por las adjudicaciones públicas y las subvenciones agrícolas, aumentando las diferencias de renta entre una minoría que sin llegar al 10% de la población posee un 50% de la riqueza, mientras que el 40% solo posee el 3%.
 
Andalucía como salvaguarda de la “unidad de España”
 
Y en esta situación de desigualdad entre territorios y entre clases sociales, llegamos a un 28 de Febrero donde nuevamente Andalucía es utilizada como ariete contra todos aquellos que pongan en cuestión la Unidad de España o la actual uniformidad territorial surgida de la constitución del 78.
 
Nuevamente a los andaluces/as nos llaman a frenar las reclamaciones de los pueblos que exigen más derechos, más soberanía o incluso la independencia, de una forma mezquina, mediante engaños, falsedades, manipulaciones, de las que un tal Felipe González era un maestro avezado, y hoy su alumna más aventajada en la manipulación, la mentira y el engaño, Susana Diaz, nos llama a movilizarnos contra los que pretenden “romper la igualdad”, contra los que quieren una España a “dos velocidades”, prometiéndonos que no va a consentir que ninguna autonomía sea más que Andalucía, es decir, que no va a consentir que ninguna de las naciones peninsulares pueda avanzar hacia la soberanía o hacia un modelo de gestión con más competencias. Unidad por abajo, unidad sin derechos, unidad en la carencia de poder popular, uniformidad jurídica, legislativa y económica para mantener el estatus quo actual, donde las diferencias entre territorios no son relevantes mientras todos tengan las mismas instituciones con las mismas competencias, sometidos a una estructura inamovible fruto de una Constitución pactada entre el franquismo y la socialdemocracia, donde las diferencias entre clases sociales no son una preocupación mientras se mantenga la paz social que necesita la oligarquía española.
 
El PSOE, a la cabeza de la “Unidad de España”.
 
El PSOE se aúpa a la cabeza de la defensa de la “unidad de España” aunque cobardemente intente esconderla bajo frases que aparentan otro significado: “igualdad entre territorios”, aunque eso no implique igualdad entre clases sociales, ni implique un avance en la recuperación de los derechos sociales perdidos por la clase trabajadora en estos últimos años en los que se ha puesto de manifiesto el carácter insolidario del capitalismo como sistema y de las clases sociales privilegiadas por este, ni implique una sanidad igual para todos ni una enseñanza igual para todos.
 
Mientras se utiliza la bandera blanca y verde para lanzar a los andaluces contra los derechos de otros pueblos, se continúa con las privatizaciones de bienes y servicios públicos, la degradación de la sanidad y la enseñanza pública; aumenta la utilización de suelo andaluz para fines militares dentro de una organización de agresión colonial como es la OTAN; el campo andaluz continúa perdiendo ingresos y población activa por unas políticas europeas que benefician a las grandes empresas comercializadoras y a la industria alimentaria; con un elevado paro agrícola motivado por la ausencia de una Reforma Agraria que ponga en producción miles de hectáreas improductivas mientras la emigración de los andaluces y andaluzas se está convirtiendo en una vuelta al pasado más doloroso cuando tras sufrir una cruel guerra de exterminio ideológico, cientos de miles de andaluces/as tuvieron que emigrar para sobrevivir a otra condena aún peor, la económica. Eran los años 60 y 70 del siglo pasado que hoy vuelven al presente de muchas familias andaluzas a las que no ha llegado la “igualdad” que la “hija de Felipe” tanto defiende.
 
El miedo como instrumento de sumisión.
 
El miedo como arma de manipulación y sometimiento es difundido por el gobierno de Susana Diaz a través de la TV pública y de los innumerables medios de comunicación a su alcance: miedo a que seamos perjudicados económicamente por el avance de la soberanía de los pueblos catalán y vasco, miedo a que un proceso de reforma territorial del Estado nos hunda más aún en la miseria que padecemos. Y tendríamos que preguntarnos los andaluces: aún nos podrían joder más?. Debemos tener miedo?.
 
En el trasfondo ideológico y psicológico de la campaña que el PSOE está haciendo para continuar adueñándose de los símbolos andaluces y sacar provecho electoral, está el mensaje subliminal que lanza a los andaluces: incapacidad de gobernarnos por nosotros mismos, dependencia de España, necesidad de España, miedo a la soberanía.
 
El futuro de Andalucía no depende, ni para bien ni para mal, de una reforma territorial en el Estado español, ni nos va a perjudicar que otros pueblos que al igual que el andaluz están sometidos a la dictadura del Estado español, avancen hacia su autogobierno. Nuestro enemigo no es Catalunya ni Esuskalerria, nuestro enemigo es la dependencia política y económica de los centros de poder capitalista que rigen nuestras vidas: Madrid, Bruselas, Washintong…nuestro futuro depende de que consigamos recuperar la soberanía como pueblo y el control de nuestros recursos económicos y humanos.
 
El neoespañolismo disfrazado de verde y blanco no nos va a traer nada nuevo. ‘Si siempre hacemos lo mismo, siempre obtendremos los mismos resultados’, si aceptamos el chantaje del miedo ya sabemos lo que nos espera, lo mismo que estos últimos 30 años de gobierno socialista en la Junta, Si queremos subvertir la situación económica y social de Andalucía, hay que pasar de la dependencia del Estado español y de sus instituciones a la Independencia, de la monarquía española a la República Andaluza.
 
Alí Manzano