Lunes 22 Octubre 2018

ANDALUCÍA ES UNA COLONIA

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Antequera 2014Así de rotundo. Sin ambages ni titubeos. Andalucía es una colonia a todos los niveles; económico, político, militar, cultural y social. Conquistada por la fuerza de las armas en su día, moneda de cambio para los intereses de España; un juguete roto en manos de las potencias occidentales que la utilizan como suministradora de materia prima y mano de obra barata, campo de maniobras militar y patio de recreo.
 
Andalucía es una colonia conquistada por la fuerza de las armas. 
 
La historiografía españolista esta plagada de mitos que tergiversan la historia para justificar España como nación y ente histórico. Que las antiguas Roma y Grecia utilizaran las denominaciones de Hispania o Iberia como pura delimitación geográfica y no como denominación de países y pueblos (existía otra Iberia en el Cáucaso); o la farsa supuesta “Invasión Árabe” de la península son solo algunos de los mitos más importantes sobre los que se sustenta dicha historiografía; esa que se enseña en escuelas y a la que dedican series de televisión.
 
Nos adoctrinan en una historia en la que hemos sido barridos del mapa y repoblados una y otra vez por fenicios, cartagineses, romanos, visigodos o árabes, hasta que por fin un grupo de valerosos guerreros salieron de una cueva de las montañas asturianas para convertirnos en lo que al parecer siempre fuimos, católicos y españoles. Dicha historiografía nunca tiene en cuenta la evolución de las poblaciones autóctonas e indígenas como base demográfica de los pueblos, como sería lo lógico.
 
Esta falsedad histórica es fácilmente comprobable cuando investigamos sobre documentos de la historia local de nuestros municipios y ciudades, donde fechas históricas y apariciones marianas se entrelazan para dar forma a la conocida como “Historia de España”.
 
Dejando prejuicios e influencias oficialistas a un lado comprobaremos que la “Historia de España” no se sostiene y descubrimos como los pueblos de la Península Ibérica, entre ellos Andalucía (Tartessos, la Bética, Al-Ándalus) siempre mantuvieron su identidad y cierta autonomía enfrentándose a las potencias dominadoras de turno (que solo influían sobre las capas altas de la sociedad) y evolucionando en el contexto de los pueblos del Mediterráneo.
Son muchos los historiadores como Ignacio Olagüe, Emilio González Ferrín y otros tantos, que han desmontado el mito de la “Invasión Árabe”. Reproducir todas sus teorías aquí sería largo, cualquier interesado o interesada puede buscar información al respecto de ambos autores. A grandes rasgos Al-Ándalus, el califato de Córdoba, fue la síntesis de una cultura propia que permitió la libertad religiosa mientras en la oscura Europa del medievo solo se permitía el culto católico.
 
Al-Ándalus fue una cultura propia y soberana, solo influenciada en sus capas altas de poder por castas de Oriente y norte de África en su última etapa en el contexto de pueblos del Mediterráneo. Al-Ándalus estuvo formada por la población autóctona andaluza con una cultura propia y libertad religiosa; una cultura, tres religiones (musulmana, judía y cristiana). Por tanto la “Reconquista” no es tal, es otro mito, no había “moros” extranjeros que expulsar ni tierras que reconquistar. Dicho mito solo pretende justificar lo que en realidad fue una guerra de conquista, expolio y colonización; una colonización armada de los pueblos del centro, este y sur de la península en beneficio de las oligarquías monárquicas de los reinos del norte representadas en los Reyes Católicos, apoyadas por sus congéneres monarquías europeas y financiada por el Vaticano de Roma.
 
Se asesinó y violó a mujeres, niños y hombres; se esclavizó a otros tantos; se masacraron ciudades enteras (algunas desaparecieron para siempre del mapa); se quemaron bosques y montes (principio del proceso de desertización en algunas zonas); se expulsaron a miles de personas; se expoliaron tierras y posesiones para la nueva nobleza extranjera e invasora y posteriormente se reprimió con especial brutalidad mediante Inquisición toda muestra cultural y religiosa ajena a la impuesta. Un genocidio en toda regla que la historiografía españolista nunca reconocerá.
 
Las expulsiones fueron en masa, pero la mayor parte de la población autóctona permaneció en su territorio, escondida o asimilando la religión y cultura impuestas por el colonizador. Por tanto no existió la presunta e imposible repoblación castellana de nuestro territorio por la sencilla razón de que en la meseta y norte peninsular la población era mas escasa que en territorio andaluz donde siempre hubo mayor densidad de habitantes. Los movimientos de población fueron escasos y muy concretos.
 
Otra prueba para entender como fuimos un pueblo ocupado militarmente a la fuerza lo constatan las posteriores rebeliones y levantamientos populares como la Rebelión de las Alpujarras o el Motín del Pendón Verde de Sevilla como resistencia armada y popular al invasor; lo que a lo largo de la historia irá evolucionando en las particularidades de las luchas jornaleras del pueblo andaluz por su tierra o en el bandolerismo como formas autóctonas de resistencia al ocupante con la correspondiente represión violenta del estado español en sus diferentes formas (monárquica, dictatorial o republicana).
 
La principal motivación de dicha invasión armada; aparte de la de someter unos pueblos donde la libertad religiosa impedía el sometimiento de éstos a las voluntades del Vaticano; era la de apropiarse de los abundantes recursos naturales andaluces y establecer el dominio sobre nuestras costas que permitirá la posterior conquista, expolio y colonización de los pueblos del nuevo continente americano; lo que una vez más la mitología españolista edulcorará con el mito del “Descubrimiento de América”.
 
“Reconquista” y “Descubrimiento de América”, dos mitos con una misma finalidad, dos mitos para justificar uno de los proyecto imperialista más atroces de la historia que supuso el expolio y genocidio de millones de personas, dos mitos para sustentar la historiografía españolista.
 
Con estos datos, y muchos más, podemos constatar sin temor a equivocarnos que Andalucía fue territorio ocupado por la fuerza de las armas; que desde dicha ocupación militar el pueblo andaluz perdió por completo la soberanía sobre sus recursos naturales pasando de ser un vergel a no levantar cabeza en siglos; y que gran parte de la tierra ocupada sigue en manos de los descendientes de aquellos conquistadores. Que Andalucía, por tanto, fue un pueblo ocupado militarmente con pésimas consecuencias para su pueblo, y así sigue siendo.
 
Tal y como después ocurre con los pueblos que hoy llamamos latinoamericanos en manos de los mismos colonizadores, los cuales ya lucharon por sus respectivos procesos de liberación e independencia. Tal como ocurre hoy día con los pueblos palestino o saharaui entre tantos.
 
Andalucía es una colonia económica, suministradora de materia prima y mano de obra barata.
 
Que el territorio con mayor riqueza en recursos naturales y mayores posibilidades de producción agrícola y pesquera del estado sea el que acumule los peores índices de desempleo y pobreza no es casualidad. Es fruto del papel asignado a Andalucía por el Estado Español, y ratificado por la Unión Europea, como suministradora de materia prima a bajo coste como territorio colonizado y bajo la lógica de expolio capitalista. Lo que se conoce como economía extractiva.
 
Gran número de recursos, especialmente agrícolas, son extraidos de Andalucía con mano de obra barata para sustentar las industrias y cadenas de distribución del centro-norte del estado y de Europa, expoliando así las riquezas y beneficios generados por los mismos.
 
No fue casualidad que la incipiente industria que empezó a florecer en Andalucía en la segunda mitad del siglo XIX (en Málaga se ubicaron los primeros altos hornos de la península, por ejemplo) fuera rápidamente desmantelada para ser trasladada a sus centros tradicionales del centro y norte del estado. Formaba parte de la lógica capitalista colonial de España mantener Andalucía como territorio del que expoliar recursos limitando su capacidad industrial.
 
Dicha situación se repetirá durante el franquismo, cuando los excedentes agrícolas de nuestros campos sirvieron para financiar la construcción del tejido industrial deteriorado por la guerra, beneficiando a muchas zonas del estado español pero apenas a Andalucía.
 
Así es como las burguesías centralistas españolistas, principalmente de Madrid, y las burguesías catalana y vasco-navarra (con la colaboración de nuestra burguesía local) han fundamentado su acumulación de capital y privilegios a costa del expolio de nuestros recursos y la explotación de nuestra mano de obra.
 
A diario salen de Andalucía miles de transportes con materia prima y entran otros tantos de productos elaborados. De Andalucía cada vez se exporta más materia prima y cada vez se importa más producto elaborado. Esto hace que Andalucía tenga una economía totalmente dependiente y colonial, sin apenas medios de producción propios que creen riqueza y puestos de trabajo.
 
Los ejemplos son muchos:
 
– El algodón extraído de campos andaluces a sido la base de la industria textil de Cataluña.
– Los fabricas azucareras de remolacha que fueron importantes en muchos puntos de Andalucía también fueron desmanteladas en favor de dicho sector en las zonas de Castilla.
– La producción hortofrutícola andaluza en su mayor parte es manufacturada en industrias fuera de Andalucía; la misma es utilizada por las grandes cadenas de distribución europeas especulando con el precio final muy por encima de los precios en origen pagados aquí. En no pocas ocasiones los agricultores andaluces han tenido que tirar sus producciones mientras las grandes cadenas de supermercados nos venden productos agrícolas exportados de fuera de Andalucía.
– El desmantelamiento de la flota pesquera andaluza basada en pequeñas embarcaciones en beneficio de los grandes buques de pesca extranjeros.
– Otro ejemplo del expolio lo componen la extracción minera llevada a cabo por empresas británicas, con el beneplácito de las autoridades españolas, durante el S. XIX.
Y así una larga lista.
 
Mientras tanto desde las administraciones del estado español se destina menor inversión de la que nos pertenece por población (y da igual que gobierne PP o PSOE). Se nos insulta como pueblo subsidiado cuando dichas limosnas (como el PER) solo están destinadas a impedir la reforma agraria y a perpetuar nuestra situación interesada de subdesarrollo. Cualquier entidad privada importante recibe mucha mas inversión en concepto de ayudas y subvenciones que el conjunto destinado a subsidios para desempleados del campo en Andalucía. Tan solo un dato; en Andalucía solo entre 80 familias acaparan 100 millones de euros de la PAC (Política Agraria Común de la Unión Europea).
 
Y como ocurre con el expolio de nuestros recursos naturales ocurre con la explotación de nuestra clase trabajadora como mano de obra barata. Dicha explotación se ha ejercido sobre nuestro pueblo de dos formas.
 
La primera a través de empresas privadas foráneas implantadas en suelo andaluz, o a través del escaso tejido productivo privado local; pagando míseros salarios en condiciones de explotación laboral.
 
Estadísticamente comprobado en Andalucía es de media donde más horas se trabaja y donde se pagan los salarios más bajos del estado. Por desgracia la precariedad laboral es una constante entre trabajadores y trabajadoras andaluzas que ya lo asumen como algo normal. Los índices de siniestralidad laboral también se han cebado no pocas veces con la clase trabajadora andaluza.
 
La segunda forma tradicional de explotación de nuestra mano de obra ha sido obligando a millones de andaluces y andaluzas a emigrar a los territorios donde interesadamente se ha concentrado la industria para encontrar el trabajo y el pan que se les negaba en su tierra, víctimas del exilio económico forzoso. Una vez allí hemos sido históricamente utilizados como mano de obra barata en el centro del estado, Navarra, Euskadi, Levante, Cataluña, la industria alemana y la campiña francesa.
 
Las consecuencias: estos son solo algunos de los datos que han ocupado titulares de prensa en los últimos años de denominada “crisis económica”:
 
– Andalucía con las mayores tasas de desempleo del Estado Español y la Unión Europea; con un millón y pico de parados. Mas del 36%.
– Andalucía donde mas sube el desempleo.
– El paro entre los jóvenes es del 64%.
– La menor renta per cápita del estado.
– Cádiz es la capital de Europa en desempleo con más del 40%.
– Mas de 400.000 familias con todos sus miembros en paro.
– Donde más pobreza hay con el 38,3%.
– El 25% de los andaluces viven en situación de pobreza y exclusión social. Unos 2,1 millones de personas.
– La tasa de pobreza infantil entorno al 40%.
– Cáritas urge ir en auxilio del millón de andaluces en situación de exclusión severa.
– 697.000 hogares andaluces están en quiebra y expulsados del Estado del bienestar.
– Donde más gente emigra: de Andalucía salen por primera vez desde 1996 más personas que llegan.
– En seis años de crisis: 33.552 personas emigraron de Andalucía. Un tercio de ellos tiene entre 20 y 34 años.
– La Comunidad Autónoma donde es más difícil encontrar trabajo y bien pagado.
– Donde mas se trabaja y menos se cobra por jornada laboral.
– Los sueldos en Jaén son la mitad que en Madrid.
– El 46% de los trabajadores andaluces cobran por debajo del salario mínimo.
– Entre las Comunidades Autónomas con mayor número de desahucios.
 
Como vemos tal y como viene ocurriendo tradicionalmente con los abundantes recursos naturales de los pueblos de África, por ejemplo, en Andalucía, y salvando las distancias, las prácticas de expolio y explotación colonialista se repiten al dedillo.
 
Andalucía como colonia política. 
 
El estado de las autonomías es un fraude. Se inventó para salir del paso durante la llamada “transición” y aplazar la cuestión nacional de los pueblos que a la fuerza componen el estado español.
 
Pese a la parafernalia con la que es adornada la Junta de Andalucía (la Junta Colonial) no ejerce más que de mera descentralización administrativa del estado, exactamente igual que si de una mera diputación provincial se tratase.
Andalucía no posee de estructuras de poder propias para analizar y solucionar sus eternos problemas específicos.
Andalucía no es soberana de sus abundante recursos para ponerlos a disposición de sus clases populares y por consiguiente tampoco tiene herramientas propias con las que poder defender sus intereses económicos en acuerdos internacionales.
 
Esto último le ha permitido al Estado Español utilizar los recursos agrícolas, pesqueros y estratégicos como moneda de cambio en no pocas ocasiones para conseguir sus intereses y mantener su estatus de subordinación a las potencias occidentales bajo los intereses de la banca privada internacional. Los acuerdos alcanzados por los respectivos ministros de agricultura y pesca en la Unión Europea en las últimas décadas; la permisividad para que empresas británicas explotaran nuestros recursos mineros; las bases militares norteamericanas; o la cesión de Gibraltar al imperio británico son solo algunas muestras de la constante utilización de nuestro territorio.
Andalucía carece de estructuras propias con las que defender sus intereses, por tanto, como buena colonia está supeditada a intereses ajenos.
 
Andalucía como colonia militar.
 
Como prolongación a la ocupación histórica explicada anteriormente y para asegurar la continuidad del expolio de nuestros recursos y nuestra mano de obra las oligarquías del Estado Español, a través de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, mantienen la ocupación y colonización a todos los niveles de Andalucía.
 
La Guardia Civil se creó en 1844  bajo el reinado de Isabel II expresamente para reprimir el bandolerismo y los continuos alzamientos jornaleros en el campo andaluz, formas tradicionales de lucha de nuestro pueblo.
 
Andalucía está ocupada por bases militares del ejercito español distribuidas por toda la geografía andaluza. Algunas de ellas ocupando grandes hectáreas de terreno cultivable sin uso alguno en comarcas con más del 40% de desempleo como por ejemplo ocurre en las Turquillas (Sevilla) tradicionalmente reivindicada por el movimiento jornalero andaluz.
 
Tampoco es casualidad que el pueblo andaluz sea el principal suministrador de miembros a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Una economía colonial, sin medios de producción propios, que acumula los mayores índices de desempleo de Europa pocas expectativas ofrece a los y las jóvenes andaluzas que con alrededor de un 60% de desempleo juvenil solo les queda sobrevivir de trabajos precarios, emigrar, o pasar a formar parte de los ejércitos del estado español (policía, guardia civil, ejercito). Así es como por desgracia la juventud andaluza se ha convertido tradicionalmente en carne de cañón para engrosar las filas de dichos ejércitos, situación que en la actualidad lejos de acabar se acentúa cada vez más, creando al mismo tiempo entre los jóvenes aspirante los respectivos lazos emocionales con la patria que pretenden defender, asentando aún más la alienación cultural de nuestro pueblo que permite el expolio y explotación del mismo sin problemas. Como vemos, la pescadilla que se muerde la cola.
 
Pero la ocupación militar de Andalucía va mucho más allá de la ejercida solo por el estado español. Ni nuestro propio pueblo es consciente de la tremenda importancia estratégico-militar que tiene Andalucía y el control del estrecho de Gibraltar para los intereses económicos y militares del imperialismo occidental representado por los ejércitos de la OTAN y sus estados miembros.
 
Y como ocurre con nuestra economía, de nuevo entra en juego dicho valor como moneda de cambio del Estado Español para preservar su estatus de privilegiado sumiso de los intereses del imperio permitiendo que históricamente nuestro territorio haya sido ocupado por los ejércitos británico y norteamericano. La última recompensa por ejemplo, que líderes internacionales se declaren contrarios a la independencia de Cataluña.
EE.UU. de norteamérica mantiene dos bases militares en territorio andaluz, la base naval de Rota y la base aérea de Morón. La de Rota con escudo antimisiles incluido, una peligrosa diana en caso de estallar un conflicto de grandes dimensiones con desastrosas consecuencia para nuestro pueblo. A menudo los soldados norteamericanos en sus horas de ocio han irrumpido en las poblaciones cercanas a las bases causando destrozos y agrediendo a personas, al mas puro estilo yanki, tal y como solo ellos están acostumbrados a hacer maltratando y humillando a todos los pueblos que ocupan.
 
Dichas bases militares suelen justificarse con la quimera de dar puestos de trabajo cuando desde las mismas cada vez precisan de menor mano de obra autóctona, no compensando las consecuencias en lo más mínimo, y pudiéndose desarrollar otros sectores económicos que generen muchos mas puestos de trabajo y riqueza como ocurre en toda Andalucía en general.
 
Gibraltar es la otra base militar, en este caso del Reino Unido, que no en pocas ocasiones a sido utilizada como vertedero nuclear con el consiguiente peligro que entraña para la población cercana. Cuando el españolismo reivindica Gibraltar, en pleno ejercicio de su hipocresía, olvida que fue España quien cedió esta parte del territorio ocupado de Andalucía a la corona británica como moneda de cambio de lo intereses de la monarquía española de turno.
 
De su papel en la economía capitalista como paraíso fiscal y como controlador del estrecho de Gibraltar, daría para escribir largo y tendido.
 
En la actualidad asistimos a otro ejemplo de utilización de nuestra tierra como campo de maniobras militar sin ningún tipo de oposición por parte de las administraciones locales. A lo largo de estos meses la OTAN desarrolla en Andalucía un impresionante despliegue militar realizando maniobras de entrenamiento en zonas de Cádiz y Almería. La prensa local lo califica ya como el mayor despliegue militar en la zona desde la Guerra Fría o la Segunda Guerra Mundial. Agrupadas bajo el nombre “Trident Juncture 2015”, estas pruebas reunirán a un número de efectivos que oscilará entre los 28.000 y los 35.000 militares en pocos meses.
 
Ya sea con la excusa de combatir el terrorismo que ellos mismos financian, ya sea con la excusa de controlar el évola, o por cualquier otra; Andalucía es utilizada constantemente sin reparo ni oposición como base de maniobras y despegue de las agresiones imperialista de la OTAN y sus estados miembros sobre otros pueblos del Mediterráneo, Oriente Medio y África; y que están generando auténticos dramas humanitarios a diario.
 
Como vemos pues, Andalucía es una auténtica colonia militar muy estratégica como pocas en el mundo ocupada por ejércitos de la OTAN, el español, el británico y el norteamericano.
 
Andalucía como patio de recreo.
 
Las costas de Andalucía son desde hace décadas utilizadas como destino turístico para visitantes de todo el estado y media Europa.
 
Además numerosos representantes de las clases sociales más poderosas del mundo han convertido zonas concretas de la costa andaluza (la costa malagueña sobretodo) en su zona de reunión y descanso.
 
Se nos vende que el turismo es el motor económico de Andalucía. Lo que nos permite primero ratificar nuestra condición de subdesarrollo y dependencia económica, pasando del sector primario al sector servicios sin apenas medios de producción propios que generen riqueza. Y segundo, comprobar nuevamente el expolio económico; ya que la gran mayoría de cadenas de hoteles en nuestras costas de Almería a Huelva son propiedad de la alta burguesía de Madrid y Barcelona.
 
Del sector servicios en Andalucía solo se enriquecen los de siempre, explotadores y especuladores urbanísticos que no dudan en llevarse por delante las riquezas naturales de las costas andaluzas convirtiéndolas en hoteles y campos de golf.
 
A cambio la clase trabajadora andaluza solo recibe miseros trabajos de apenas dos o tres meses de duración al año y en pésimas condiciones laborales. En la hostelería, otro trabajo refugio para la juventud andaluza, se ejerce la explotación laboral con total impunidad; un hecho que se extiende por igual al resto del sector turístico en el interior de Andalucía.
 
En resumen, como buena colonia que somos; convierten nuestras costas en el centro de descanso de la mafia capitalista mundial, el patio de recreo de media Europa, maltratando nuestro patrimonio natural, expoliando la riqueza generada por el propio turismo y a cambio el pueblo andaluz solo recibe las migajas del servilismo y la precariedad laboral.
 
Un turismo que impone unas cuotas de poder adquisitivo no siempre accesibles para un pueblo que padece los peores índices de desempleo y pobreza de Europa. Andalucía está llena de rincones hermosos que todo el mundo tiene derecho a disfrutar de forma sostenible, pero llama la atención como nuestro pueblo es siempre el último en poder disfrutar de los mismos.
 
Colonización socio-cultural del pueblo andaluz. 
 
O lo que se conoce como alienación cultural de un pueblo o clase social. Se podría escribir mucho sobre dicha alienación y sin la misma no podríamos entender la realidad social de Andalucía.
 
Han hecho del andaluz un pueblo orgulloso de sus cadenas; un pueblo que presume, defiende y siente como el que más los símbolos del estado que los coloniza, expolia y explota. Hacen de él un pueblo sumiso y servil, resignado a un estado de continua inferioridad respecto al resto del estado casi por castigo divino y sin solución aparente.
 
Durante todo el artículo he pretendido demostrar y que se entienda que son muchos, muchísimos los intereses económicos, políticos y militares de las potencias de occidente y el Estado Español en mantener a Andalucía negada y en estado de subordinación. Y así entenderemos porque han sido muchos los recursos empleados durante siglos para anular por completo la identidad nacional del pueblo andaluz.
 
Porque un pueblo sin conciencia de sí mismo y sin identidad es un pueblo indefenso, es un pueblo que no defiende sus intereses ni exige sus derechos como nación; y por tanto es un pueblo fácil de engañar, fácil de expoliar y fácil de explotar.
 
Todo empezó con la prohibición y represión violenta de nuestra lengua, cultura y costumbres a través de la Inquisición en el momento de nuestra conquista armada por los Reyes Católicos.
 
Continuaría con la apropiación por parte del españolismo de nuestro folclore popular, presentándolo como identitario de lo español en su versión más rancia y casposa, especialmente durante la época franquista y teniendo como principal ejemplo la Copla españolizada. Otra forma de apropiación cultural lo es el expolio de nuestro patrimonio arqueológico en museos de la capital del Reino (Dama de Baza, etc).
 
En la actualidad la alienación cultural continúa sobretodo a través del deporte y los medios de comunicación de masas, donde el andaluz aparece en películas y series de televisión españolas casi siempre en el último eslabón de la pirámide social, ya sea como el portero de un bloque de pisos o como la chacha de la familia. Niegan el habla andaluza reduciéndola al chiste o a lo marginal. Es costumbre doblar a personajes de ficción marginales hablando en andaluz.
 
La finalidad siempre es la misma; ocultar la identidad nacional de Andalucía o tergiversarla contaminándola de prejuicios y estereotipos culturales negativos que justifiquen nuestro rol servilista de mano de obra barata; minando nuestra autoestima como pueblo y haciéndonos culpables de nuestra condición de eterno subdesarrollo, como si el expolio y la explotación colonial no tuvieran la culpa.
 
Una herramienta fundamental en el asimilamiento cultural de nuestro pueblo es RTVA (Radio Televisión Andaluza) donde a través de sus canales de radio y televisión se contribuye a desdibujar nuestra realidad nacional ocultando y tergiversando aún más nuestra historia, identidad y realidad social propagando los estereotipos de la Andalucía de romerías, toros y semana santa o negando el habla andaluza entre sus presentadores y presentadoras. ¿Como se puede hacer un programa de televisión sobre descendientes de emigrantes andaluces teniendo solo en cuenta los que emigraron fuera del estado español? ¿Que pasa con los millones de andaluces y andaluzas que continúan en Cataluña y otros tantos por el resto del estado?¿Acaso ellos no fueron víctimas del exilio económico forzoso que les obligó a salir de su tierra y dejar a su gente en busca de trabajo?
 
Situación comparable a la discriminación sufrida por la raza negra en EE.UU. y que como ocurre con el andaluz o la andaluza, siempre aparecen representados como el mono de feria, el chistoso, el analfabeto, el vago, la chica “fácil”, o la criada de casa.
 
Quizá estamos ante la Andalucía mas españolizada, sumisa y dormida de su historia. Porque de hecho Andalucía tradicionalmente fue quien más batalla presentó al estado en todas sus formas, desde la Rebelión de las Alpujarras tras su conquista hasta el 4 de Diciembre de 1977. Fuera España monarquía, dictadura o república burguesa; los levantamientos populares, las huelgas, la lucha jornalera y obrera en general, han sido una constante en un pueblo que en su subconsciente colectivo se sabe colonizado y subordinado.
Estamos en la actualidad quizá ante la Andalucía más sumisa de su historia, lo que nos lleva irremediablemente a pensar que no será por mucho mas tiempo.
 
Concluyendo.
 
Las intenciones de este artículo, entre otras muchas, eran especialmente dos. La primera llamar la atención a los andaluces y andaluzas de la enorme importancia de los intereses económicos, políticos y militares creados entorno a la subordinación del pueblo andaluz. Y la segunda armar de argumentos en la medida de lo posible a los andaluces y andaluzas que quieren luchar por la liberación nacional y social de nuestro pueblo.
 
Hasta que la izquierda andaluza y el regionalismo andaluz disfrazado de nacionalismo no entiendan la condición colonial de Andalucía con respecto al Estado Español y los poderes económicos de occidente nunca alcanzarán a analizar la realidad social y política andaluza con acierto, herrando constantemente en el diagnóstico sobre lo que necesita el pueblo andaluz para dejar de acumular los mayores índices de desempleo y pobreza del estado y Europa.
 
Porque entendiendo los intereses creados entorno a la subordinación de Andalucía entenderemos que el regionalismo andaluz no tiene sentido, no tiene sentido seguir defendiendo más Andalucía dentro del Estado Español como mera región del mismo porque España no hará más concesiones a nuestro pueblo. Por tanto solo cabe la ruptura con el mismo para poder desarrollar un poder económico y político propios que defienda nuestros intereses como nación que somos.
 
Las comparaciones a lo largo del artículo en las distintas fases de colonización social, política, económica, militar, etc. con las de otros pueblos en espacio y tiempo tampoco son por casualidad. Van dirigidas a esa izquierda españolista extendida en amplios sectores del pueblo andaluz; esa izquierda para la cual los eternos problemas de Andalucía desaparecen en cuanto enarbola la bandera tricolor. Esa izquierda profundamente comprometida con las causas del pueblo palestino o saharaui, la colonización histórica de África y Sudamérica, o la discriminación de distintas etnias en el mundo; y que sin embargo se sigue negando a ser consciente y consecuente cuando en su propio pueblo se dan todas las muestras de colonización posibles.
 
No olvidemos que en muchos puntos de la campiña andaluza los jornaleros se rebelaron contra la II República porque la situación colonial de pobreza, subdesarrollo y explotación seguían cebándose con Andalucía; y la II República respondió como solo España sabe hacerlo, mediante represión y muerte (la matanza de Casas Viejas).
 
Como muestra un botón, este artículo escrito por Rubén Pérez Trujillano recoge el discurso del diputado cordobés Antonio Jaén Morente en las Cortes Constituyentes en 1931 en plena República, de recomendada lectura, donde expone las causas del problema andaluz y habla de la condición colonial de Andalucía.
 
 
Resumiendo.
 
Nuestro territorio fue colonizado y nuestro pueblo sometido por la fuerza de las armas; se expolian los recursos de nuestra nación andaluza y se explota a nuestra clase obrera; se utiliza nuestro territorio como base militar y nuestros jóvenes como carne de cañón de sus ejércitos; utilizan nuestra tierra como patio de recreo y se presta el servilismo de nuestro pueblo; se niega la identidad de nuestra nación y se mantiene alienada a las clases populares andaluzas.
 
El sometimiento de Andalucía tiene como finalidad el expolio de sus riquezas y la explotación de su mano de obra, y es por eso que desde la izquierda soberanista andaluza somos conscientes de que la opresión de Andalucía se da por igual como nación y como clase trabajadora, en lo nacional y en lo social, y es por esto por lo que ambas luchas no pueden desligarse.
 
Desde la izquierda soberanista andaluza tenemos claro que la única salida de Andalucía para dejar de ser una colonia a merced de los poderes económicos de occidente (para los cuales España al fin y al cabo solo es un intermediario) son opciones políticas rupturistas; que propongan romper con la unidad del Estado Español y con el sistema económico capitalista que mantienen a Andalucía en el último eslabón de Europa. Luchar por la República, por nuestra propia República Andaluza de Trabajadores y Trabajadoras.
 
Una ruptura que cuando ocurra deberá darse en términos distintos a los que actualmente se puedan plantear en otros territorios del norte del estado que caminan hacia su independencia. En Andalucía dicho proceso tendrá que darse en términos de descolonización donde los culpables del expolio deberán rendir cuentas y reparar daños.
 
Angel Lozano

MARCHA NOCTURNA EN HOMENAJE A JAVIER VERDEJO

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CONSTRUYENDO FEMINISMO ANDALUZ