Sábado 18 Agosto 2018

La Constitución Andaluza de 1883: Hacia la superación andaluza del sistema económico capitalista

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 
(Aportación previa a mi intervención en las I Jornada por la Constitución Andaluza (Antequera, 24 y 25 de cotubre de 2015))

Pancarta mani por la constitucion de antequera

Los soberanistas andaluces tenemos una referencia obligada de la historia de las luchas de nuestro pueblo en los finales del siglo XIX andaluz. La Insurrección de las Barricadas del 4 de diciembre de 1868, la revolución cantonal durante la I República española, la marcha sobre Jerez en 1892 son movimientos insurreccionales andaluces ineludibles para aquellos que pensamos que es posible una Andalucía libre y socialista. Pero además de grandes movimientos de masas también aparece en este periodo un texto que viene a afirmar por escrito lo que la movilización popular andaluza afirmaba por la vía de los hechos: constituir a Andalucía como un sujeto de plena soberanía. Este texto es la Constitución de 1883. Llamada por Blas Infante la Constitución Andaluza, por otros con el nombre de la ciudad en la que se redactó y aprobó (Constitución de Antequera) es esta el primer texto constituyente andaluz contemporáneo. El carácter de esta constitución no deja lugar a dudas en su primer artículo: Andalucía es soberana y autónoma; se organiza en una democracia republicana representativa, y no recibe su poder de ninguna autoridad exterior.
 
Las movilizaciones de este periodo son propiamente andaluzas porque se corresponden con el marco autónomo de la lucha de clases que constituye Andalucía y están impregnadas del conflicto social andaluz. La Constitución Andaluza de 1883 no podía abstraerse de esta circunstancia. Por eso en uno de los primeros artículos de la Constitución Federal Andaluza (CFA) el 4º, aparece como uno de los cuatro objetivos de la Federación andaluza: estudiar en principio la igualdad social y preparar su advenimiento definitivo, consistente en la independencia económica de todos. No hay análisis más breve y claro del sistema económico capitalista en Andalucía en aquel momento y aún hoy: aquel que genera la desigualdad social. No se explica de otro modo que ocupe un lugar tan preeminente en el texto constitucional, el 4º artículo (de 98 que tiene la CFA), en el que se incluye dicha premisa junto con otras tres, como objetivos esenciales de la Federación Andaluza.
 
El sistema económico capitalista genera desigualdad e injusticia a escala mundial y por supuesto, también en Andalucía. El presente año 2015 ha sido el primero en el que el 1% de la población mundial posee tanto patrimonio como el resto del mundo.[1]. Desde el año 2000 hasta la fecha el patrimonio de ese 1% más rico he crecido, a pesar de encontrarnos en un planeta inmerso en recurrentes crisis económicas. Mientras tanto el 71% de la población mundial tan solo posee el 3% de la riqueza del planeta. Hay quién dice que el Capital no tiene fronteras, seguramente para justificar de alguna manera que las grandes concentraciones de Capital se sitúen dentro de sus fronteras; el Capital se concentra en los Estados de Occidente. Las estadísticas señalan que en lo que llevamos de siglo XXI la riqueza sigue concentrándose en Norteamérica y Europa. Tan sólo Norteamérica aglutina una cantidad de riqueza en billones de dólares similar a la que resulta si unimos Asia y Pacífico, China, Latinoamérica, India y África.
 
Andalucía se encuentra inmersa en esta dinámica de desigualdad capitalista desde hace siglos. La renta per cápita de la población andaluza constituye el 74,5% de la media estatal. Ni siquiera en el periodo del boom inmobiliario, cuando el espacio natural andaluz sufrió una agresión sin precedentes en forma de urbanización de espacios forestales, de espacios protegidos e incluso de playas (como el famoso caso del Algarrobico). Ni siquiera en este periodo en el que la economía despuntaba por esta forma de absorber recursos naturales en Andalucía, se llegó a la media estatal y, justo antes de que se desplomara el negocio del ladrillo en 2008, la renta per cápita andaluza era de un 77%[2]. Cifras muy parecidas resultarían si analizamos el PIB andaluz en comparación con la media de la UE.
 
En el caso de Andalucía también se está produciendo el conocido proceso de concentración de riqueza, produciendo una desvertebración de nuestro país, vaciando comarcas del interior y agolpando a la población andaluza en grandes aglomeraciones urbanas impersonales y contaminadas. Si echamos un vistazo a la distribución provincial del PIB nos encontramos con que la provincia de Sevilla, con un PIB de 34.262,7 millones, aporta el 24% del PIB de Andalucía.
 
Para los federales andaluces que redactaron la Constitución de 1883, la igualdad social estaba enfrentada con el Capitalismo. Ya fue algo que aquellos, que luchaban por revolucionar Andalucía en el siglo XIX, tenían muy claro: la justicia social y la soberanía, tanto individual como andaluza, están reñidas con las leyes del libre mercado y el sistema económico capitalista. Por ello la CFA contempla en su artículo 9º que: La autonomía individual comprende: El derecho al trabajo y a su libre disponibilidad. El derecho de propiedad limitado por los derechos sociales sin vinculación ni amortización perpetua. Es decir, para el libre desenvolvimiento del individuo (que es el pilar esencial del poder popular que establece la Constitución Andaluza desde abajo hacia arriba y no en sentido inverso) y, por lo tanto, para el buen funcionamiento de la Andalucía como confederación de los cantones andaluces, ésta debe basarse en el derecho al trabajo y la limitación del derecho a la propiedad en función de los derechos colectivos.
Aquí encontramos un primer elemento que debemos de recuperar en nuestra apuesta por un programa para una futura Andalucía soberana: no habrá una Andalucía libre si no hay un pueblo de hombres y mujeres libres. Esta libertad se basa sobre el derecho (real y efectivo) al trabajo y la limitación del derecho a la propiedad en base a los intereses colectivos.
 
A pesar de que han pasado más de 130 años, la Constitución Andaluza posee unas propuestas económicas que en algunos casos aún hoy están por superar. La Constitución de 1883 nos da algunas pistas, algunos indicios de hacia dónde debe caminar la lucha por la liberación de Andalucía, no sólo en lo político sino también en lo económico. Una lucha por la libertad cuyo testigo cogió Blas Infante, costándole la vida a manos del fascismo español. Es el momento de situar a la Constitución de 1883 en el lugar que le corresponde, como guía de la lucha por la liberación andaluza.
 
[1] Informe sobre Riqueza Global 2015. Credit Suisse
 
[2] Contabilidad Regional de España, INE. Abril 2014.ç
 
Carlos Rios