Miércoles 19 Septiembre 2018

De la República Catalana a la Independencia

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REPUBLICA CATALANA ATACADA POR ESPAÑA

El 27 de Octubre de 2017 se proclamó legítimamente por el Parlamento catalán la República Catalana. Un hecho histórico.

 

Un ejercicio de soberanía políticamente irreversible. Nadie podrá darle vuelta atrás al reloj de la historia y borrar este episodio. Que los arboles no nos oculten el bosque.

El hito del 1º de octubre ha conducido al fin del régimen autonómico tal y como se ha conocido desde 1978. Ninguna fuerza catalanista -por moderada que sea- puede ya explícitamente reivindicarlo ni pretender reimplantarlo. La autonomía en Cataluña está intrínsecamente unida a la aceptación del dominio español.

Ante el proceso soberanista catalán, España se ha mostrado tal cual es. Dentro y fuera de Cataluña. Se ha desenmascarado en la calle (nunca olvidar el “a por ellos”); en la prensa unanimista; en los partidos españolistas confesos o vergonzantes (del PP a Podemos; pasando por Ciudadanos, PSOE e IU). También se ha retratado el PNV. La gran empresa catalana ha sacado a la superficie su opción española y ejercido un chantaje por España sobre Cataluña. España es así: opresora, impositiva y potencialmente genocida. Podrá ser maquillable pero es irreformable. La Constitución monárquica española de 1978, la protege y es eterna y bloqueada o así se pretende.

 

La democracia autoritaria española se ha encarnado en las cargas del 1º de octubre, en la detención de los Jordis; en la aprobación y aplicación de un régimen de excepción a través del art. 155. España no entiende de “división de poderes”, sólo de funciones; hay un Poder español y es como es. No admite espacios de negociación salvo aceptando sus premisas esenciales y por ende su continuidad incuestionable (Y menos aún si cabe si el proponente fuera Andalucía).

La proclamación de la República Catalana no ha provocado división social alguna que no existiera antes, aunque estuviera oculta. Dentro y fuera de Cataluña. Es lo que tienen los momentos y procesos de aguda movilización social y dónde el futuro aparece en cuestión: los españolistas expresos sacan su bandera; olvidan sus pendencias secundarias y comparten escenario. Y el atraso, la ignorancia y la alienación se cuelgan en rojigualdo en los balcones. Los discursos se prueban frente a la practica. Los españolistas vergonzantes o de nuevo cuño, por su parte, evidencian que su ambigüedad sólo era cobertura de su cobardía y de su colaboracionismo.

 

En Cataluña hoy coexisten España y la República Catalana. Aún así, es evidente que hoy todavía España manda en Cataluña. España está tocada porque ha sido obligada por la movilización popular a mandar abiertamente y sin intermediarios pero con todo, sigue mandando.

A la hora de la verdad, España ha recibido el apoyo de Alemania, Francia, Gran Bretaña y EEUU (y sus satélites). Y también de Rusia y China. 

Tras su proclamación, la República Catalana ha pasado rapidisimamente de nuevo de realidad a proyecto. No ha habido actos -ni desde arriba ni desde abajo- que la fijen y que conviertan el conflicto de legitimidad en dualidad de poderes.

Bajo el Régimen del 155, España ha optado por la “contrarrevolución democrática” para volver a consolidar su poder en Cataluña. No ha querido dar tiempo a una reordenación y recomposición  políticas de la resistencia ni potencialidad de protagonismo a formas de acción y protesta popular. Y así, en un contexto de represión medida y selectiva y de control informativo, España espera validar su poder vía elecciones autonómicas a través del voto a Ciudadanos, PP y PSOE-PSC en un primer nivel (y como reserva a los Comunes).

 

Y dada la respuesta activista dada y la no dada (al menos hasta el momento) y sobre todo a la opción por la participación de PDeCAT y ERC, la batalla electoral del 21 de Diciembre se ha convertido ineludiblemente en central. 

La CUP, a la que se debe en buena parte -junto a los activistas de ANC y Omnium- haber llegado hasta el 27 de Octubre, es clave para que esta próxima batalla del 21-D se salde en victoria catalana y de las clases populares. Su ausencia de las elecciones sólo facilitaría la faena a los tibios en el campo catalán y a los cósmicos Comunes, en cuyo ADN está la supeditación de Cataluña a la supremacía española. 

La República Irlandesa fue proclamada insurreccionalmente en 1916. Aplastada por el Ejercito británico, la mayoría de los diputados irlandeses electos en las elecciones británicas, reunidos en Asamblea Nacional y adoptando un poder constituyente, volvieron a proclamarla en 1919. No obstante, la independencia irlandesa aún hubo de esperar algunos años y superar conflictos y vicisitudes múltiples. Pues bien, la República Catalana de octubre de 2017 necesita de una nueva victoria en diciembre, aunque sea como un paso necesario pero no definitivo. Los resultados obtenidos harán más o menos fáciles la preparación de los nuevos y más agudos enfrentamientos por venir; para poder transitar del sueño a la realidad.

 

El aumento del peso de la izquierda independentista y la incorporación másiva de la ciudadania catalana de origen andaluz al proyecto republicano catalán el 21-D son claves para que la República Catalana haga real su Independencia Nacional.

Javier Pulido

Andalucía, 30 de Octubre de 2017