Domingo 19 Agosto 2018

Frente Andaluz de Liberación: La estrella fugaz

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El Frente Andaluz de Liberación (FAL) nació en 1979 como fruto de la confluencia del Frente para la Liberación de Andalucía (FLA), independentista, FAL - CARTELliderado por Antonio Abderramán Medina; del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), dirigido por José María Delgado “El Cabeza”, de composición fundamentalmente obrera y significativa implantación sindical; jóvenes del Colectivo de Unidad Comunista (separados poco antes del PTE y de la JGR) inspirado por los hermanos Benítez; de varios colectivos libertarios y de la entonces recién constituida Juventud Comunista de Andalucía (JCA, federación andaluza de la UJCE) liderada entonces por Paco Garrido Peña, que aportaba una base juvenil numéricamente respetable; a los que se sumaban variados independientes de muy diverso origen y previa adscripción.

El FAL unió durante el segundo semestre de 1979 y el primer trimestre de 1980 a varias organizaciones –que mantenían su propia identidad dentro del Frente- y a unos centenares de militantes, que se hacían presentes en las manifestaciones y luchas que se daban por entonces en Andalucía. Se gestó en Sevilla y se extendió al resto del país, con las habituales desigualdades y “zonas blancas”.

Sus presupuestos políticos eran el soberanismo y el nacionalismo andaluz (“nacionalismo revolucionario”); el anticapitalismo; la democracia directa, el internacionalismo y su vocación como frente amplio unitario.

El FAL sufrió una obsesiva persecución por parte de la prensa española. Especialmente del ABC, entonces dirigido por Nicolás Salas, que bramaba preguntándose retóricamente en sus reiteradas notas editoriales sobre porqué se toleraba el “separatismo” en la “españolísima Andalucía”. Fue objeto de declaraciones descalificadoras, entre otros, del entonces Presidente Escuredo (PSOE), usándolo como espantajo amenazador para presionar al Gobierno español de la UCD. 

El FAL dio algún golpe de efecto de amplia repercusión: remitió un telegrama a la Conferencia de Países No Alineados de La Habana pidiendo "apoyo para el derecho a la autodeterminación de Andalucía frente al Gobierno español que colonizaba Andalucía”. También intervino en la campaña de preparación del Día de Andalucía de 1979 (que luego sería marcado por las agresiones fascistas en Sevilla, Córdoba y otras ciudades andaluzas) e intentó organizar un “mitin andalusí” con la presencia de invitados de HB, Unión del Pueblo Canario; Unión do Povo Galego; Frente Polisario y OLP.

El FAL -soberanista y nacionalista revolucionario- rechazaba el marco constitucional español y el entonces Borrador de Estatuto de Autonomía para Andalucía. Acordó apoyar el Sí en el Referéndum del 28 de Febrero de 1980 como camino a la afirmación nacional, sin por ello apoyar el proceso estatutario. Varios militantes del FAL fueron detenidos durante la campaña del 28f por pegar carteles por el Sí. 

Se descompuso poco después de terminada esa campaña. Su fugaz recorrido tuvo mucho que ver con su propio proceso de constitución. 

El FAL fue fruto de la convergencia de tres crisis (al menos) que, desafortunadamente, se demostraron incapaces de generar una síntesis creadora perdurable.

De una parte, la crisis del FLA, en plena deriva andalusí (con todo lo que ello implicaba en ese momento) mezclando descubrimientos con meras ocurrencias; y que objetivamente dificultaba la comunicación con otras corrientes. 

De otra, la crisis de la JCA, su principal soporte y natural espacio de crecimiento. La Juventud Comunista de Andalucía nació contra la voluntad del PCE, en medio y gracias a su primera gran crisis de la Transición, convenientemente ocultada entonces por la prensa agradecida a la labor de Carrillo. Esa crisis se llevó por delante a la UJCE (entonces con unos 40.000 afiliados/as) cuando una variopinta y heterogénea corriente de oposición dejo en minoría a los eurocomunistas fieles al aparato del PCE en su V Conferencia estatal. La incipiente reflexión nacional que motivó la formación de la JCA –y que tanto molestaba al PCE- se mezcló con otras múltiples referencias: marcusianas, situacionistas, mandelianas, de la Autonomia Operaia italiana… El PCE disolvió por decreto a la JCA para cortar la hemorragia y el trasvase de militantes al FAL [inolvidables aquellas reuniones surrealistas en calle Teodosio entre delegaciones del PCE y la JCA; donde los primeros intentaban hacer de Vyshinski, pero sólo les salía su versión Groucho]

Y los otros colectivos integrantes sufrían, a su vez, de la crisis de perspectivas que por entonces afectaba a quienes situados en la izquierda radical veían como se consolidaba el Régimen de la Reforma. 

La misma pluralidad explosiva del FAL –que tanto atractivo le dio al nacer- le corroyó por dentro y acabó por desmenuzarlo por falta de solidez y desarrollo en los acuerdos políticos que le dieron origen. Las respectivas crisis de sus componentes se retroalimentaron mutuamente… El marcaje policial y mediático y la rápida integración política del 28f por parte del Régimen español, hizo el resto. 

Las crisis sumadas que habían dado nacimiento al FAL terminaron haciéndolo desaparecer, sin que sus componentes parecieran entonces lamentarlo en exceso. La inmensa mayoría –con algunas señaladas excepciones- se retiraría a continuación de la actividad militante.

Años después, sus siglas fueron recuperadas para otro proyecto político.

Javier Pulido, Andalucía, 16 de Octubre de 2017

MATERIALES PARA LA HISTORIA DE ANDALUCÍA (7) 

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