Domingo 19 Agosto 2018

LENIN Y PUIGDEMONT

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Se puede ver y valorar la actuación de Puigdemont desde muchas perspectivas. leninDe entre ellas, prefiero la perspectiva política. Y dentro de ella es cómo creo que ha de valorarse -para bien y para mal- su actuación antes y después de la proclamación de la República Catalana. Y nuevamente dentro de ella, y sólo como un elemento más, su opción por desplazarse a Bruselas y consecuentemente lo que ello conlleve en cuanto a sus posibles decisiones futuras sobre cómo afrontar los requerimientos del Estado español en su faceta judicial.

Teniendo presente siempre, además, a. Que Puigdemont y su Gobierno no son el movimiento catalán; sólo una parte. b. Que, dejado atrás el "proces", se está ahora en trance de entrar en una nueva fase del enfrentamiento entre Cataluña y España (Ver mi articulo "De la República Catalana a la Independencia")

Sin avalar el curso político anterior de Puigdemont -faltaría más- pero sí para situar los términos y planos de su posible critica por su desplazamiento a Bruselas, me parece oportuno recordar lo siguiente:

"Tras el fracaso del intento de acabar con el Gobierno provisional (en julio de 1917), se desató un periodo de represión y el Gobierno ordenó el arresto de Lenin, junto con el de otros dirigentes del partido. La mayoría se entregaron a las autoridades, salvo Lenin y Zinóviev quienes, tras sopesar entregarse, decidieron el 8 de julioj 21 de julio de 1917 pasar a la clandestinidad. [siguiendo acuerdos de su partido]. Al día siguiente abandonaron la capital y se instalaron en la casa de un obrero capitalino en Razliv, una aldea a unos 30 km de Petrogrado, escondiéndose en el granero. Sus artículos volvieron a aparecer en la prensa bolchevique el 26 de julio/ 8 de agosto de 1917 y retomó la redacción de "El Estado y la revolución". Inseguro aún tan cerca de la capital, decidió trasladarse a Finlandia, donde contó con la cooperación de los socialdemócratas finlandeses, cercanos a los bolcheviques. Disfrazado de obrero, con peluca y afeitado, y más tarde de fogonero, llegó a Helsinki el 10 de agosto./ 23 de agosto de 1917. [Otros dirigentes -como Trotsky- fueron detenidos y mantenidos presos entre el 23 de Julio y el 23 de Septiembre]. (...) Contrario a esperar, (a principios de octubre de 1917) Lenin decidió abandonar su refugio finlandés y regresar a la capital rusa para defender sus posiciones. Se ocultó en un apartamento al norte del distrito peterburgués de Výborg, mayoritariamente partidario de los bolcheviques.(...) A su vuelta, en octubre, se inicia el proceso que culminará el 7 de noviembre (según el calendario gregoriano) con la toma del Palacio de Invierno. Su llegada a la sede del Sóviet de la capital la noche del 24 de octubre/ 6 de noviembre—contravenía las órdenes del comité central de seguir escondido y casi le cuesta el arresto por una patrulla..." (Wiki, modificada).

Evidentemente, Puigdemont no es Lenin. Ni lo pretende ser, ni querría serlo. Pero no porque se haya ido a Bruselas y se presente o se deje de presentar en Madrid; sino por quien es y sobre todo por lo hecho y no hecho en Barcelona.

Y eso es otro asunto.

Javier Pulido,

Andalucía, 1 Noviembre de 2017