Miércoles 18 Julio 2018

“Adelante Andalucía", la bronca en Podemos y otros derivados

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

convocatoria-por-andaluciaAdelante Andalucía” es el nombre de la plataforma impulsada en común por la dirección de Podemos en Andalucía (hegemonizada por Anticapitalistas) y por la organización de IU en Andalucía.

Políticamente, reproduce elementos -aunque en un contexto político distinto- de la operación “Convocatoria por Andalucía” que el PCE impulsó a partir de 1984 como mecanismo de supervivencia (1).

En este caso, su reinvención sirve para intentar compensar el desgaste acumulado por separado por cada uno de los dos socios constituyentes, buscando proyectar en beneficio de la nueva marca las ansias del sector más movilizado de las capas populares andaluzas por superar la Andalucía dependiente y sumisa construida por el PSOE desde 1982, sin por ello romper en absoluto la continuidad política básica de ambos con su discurso y estrategia españolistas (en la forma propia del “españolismo de izquierda”, tal y como se manifiesta en Andalucía). Es una forma, además, de tomar nota del hecho de que tanto Podemos como IU -incluso sumados ambos socios- no han llegado a igualar o superar en Andalucía los máximos electorales de su antecesora de sus mejores tiempos.


Su confluencia es posible porque tanto Podemos -en todas sus versiones- como IU, asumen y defienden el marco político y el texto estatutario y el respeto a los procedimientos constitucionales que mantienen sujeta y dominada a Andalucía (lo que hace que sus ocasionales referencias retóricas a la demanda de soberanía para Andalucía sólo puedan catalogarse como ejercicios de consciente hipocresía y cinismo político en grado superlativo).

A IU el acuerdo le ofrece un mejor escenario en el que poner en valor su implantación en determinadas comarcas de Andalucía y obtener un mejor trato en el reparto de puestos y además le evita el riesgo de una comparecencia electoral separada. El profundo españolismo con que afronta la operación lo reitera claramente cada vez que tiene ocasión de definirse y pronunciarse.

Por su lado, a la dirección de Podemos en Andalucía hegemonizada por Anticapitalistas, el pacto con IU y su nuevo contenedor electoral le generan desde el primer minuto un espacio de gestión política y presencia pública más autónomo -por razones objetivas- en relación a la dirección pablista madrileña y en su caso, una dinámica con la que generar un relato político justificativo si las tensiones acumuladas dentro de Podemos llevan a consumar su ruptura (sea en forma de expulsión decretada desde Madrid o de salida decidida, sea en Andalucía o en la dirección española de Anticapitalistas). Hay que tener presente que la derechización galopante de Podemos y el estilo y forma de funcionamiento interno de Podemos -cada día más bonapartista-peronista bajo el liderazgo carismático de Iglesias y su cohorte (recordar el episodio del chale)- le han ido restando terreno a Anticapitalistas a nivel estatal y sobre todo perspectivas y de ahí su impulso a nuevas plataformas políticas -allende Podemos- donde poder refugiarse en caso de que la ruptura se consume.

La pelea entre ambas fracciones -anticapitalistas vs. pablistas- se sustancia ahora en una pugna feroz por el control de la configuración de las listas antes del próximo ciclo electoral o lo que es lo mismo, por el control del futuro grupo parlamentario en el Parlamento andaluz y subsidiariamente de la representación en los principales municipios. Algo lógico teniendo en cuenta lo que es Podemos.

En la pugna Anticapitalistas tiene a su favor la presencia de Teresa Rodriguez, obligado “rostro andaluz” de Podemos los últimos años dado su papel de portavoz publico y su control organizativo de la sucursal andaluza. Los pablistas, por su parte, utilizan el seguidismo acritico al incuestionable Líder Máximo, el “patriotismo de partido” (frente a los que según ellos quieren disolver Podemos en un ente nuevo) y las criticas al “radicalismo izquierdista”, que achacan a los del otro lado.

De ahí que mientras los de Anticapitalistas intentan consolidarse y ganar tiempo hasta las elecciones para trasladar su actual control organizativo al futuro grupo parlamentario -y por ello adoptan una pose dialogante y victimista y aún se envuelven en la bandera andaluza como resguardo- los pablistas andan exaltados intentando revertir cuanto antes y a toda costa su situación y controlar por anticipado el grupo. Para ello han buscado un rostro que oponer a Teresa Rodriguez -Isabel Franco se llama- y montado a toda prisa una lista alternativa para descabalgar -o al menos debilitar- a Teresa Rodriguez y su gente.

Los otros

En esta batalla por el poder hay otros actores secundarios, de reparto.

Para darle un toque verdiblanco al invento “Adelante Andalucia” y que no pareciera una mera suma de los pilares precedentes, tanto la dirección de Podemos en Andalucía como la de la organización de IU recurrieron a incluir en el nuevo chiringuito a un par de pequeñas organizaciones surgidas de la implosión del Partido Andalucista. No se hicieron de rogar mucho. Programáticamente no aportaron ni aportaran nada. Ni tienen fuerza orgánica para imponer nada ni ideas esencialmente distintas a las que ya de por sí llevan consigo sus anfitriones (“federalismo español”, “desarrollo estatutario”, “agravio comparativo” quejumbroso…). Ni siquiera se les ha ocurrido a estos “andalucistas” plantear la necesidad de la emancipación de sus socios políticos de sus respectivos tutores españoles. A cambio de alguna tribuna ocasional y algún hipotético puesto de salida en las listas (que ya se verá si se confirma o se lo lleva el viento) no han tenido problema en intentar transferirle a su través legitimidad nacionalista a esta nueva operación española.

Por su lado, Cañamero y sus seguidores tras años de ir pegados detrás de Teresa Rodriguez, han optado por poner nuevamente al servicio de Pablo Iglesias y su dirección la imagen pública del SAT (que por lo visto, para sus socios y aliados resulta menos “radical” que la de sus ahora antagonistas) engordando la lista diseñada desde Madrid para hacerle la contra a Anticapitalistas en Andalucía. Aportan a Pablo Iglesias, Echenique y demás su pose y discurso habitual (que hoy no calificamos) con su peculiar toque verdiblanco y muy posiblemente la suma de sus votos en algunas de las localidades donde tienen presencia; lo que dado el mecanismo participativo de Podemos (que deja en comparación a la socialdemocracia tradicional como un partido militante) no es pequeña cosa a efectos de sumas cuantitativas. Esta opción parece aventurar -más allá de las compensaciones pactadas que pueda haber- una opción que vincula clara y establemente la supervivencia política y orgánica del grupo de Cañamero a la supeditación a Pablo Iglesias y a su subordinación a Podemos (con todo lo que ello implica en general y en particular en relación al SAT).

Un par de conclusiones.

Aparte de reafirmar la validez general de lo anteriormente dicho en otros textos a los que me remito (como, por ejemplo, “Sugerencias para la Convergencia del Soberanismo andaluz” o “Andalucía, reflexiones sobre la construcción y la conquista de la Soberanía”), la operación “Adelante Andalucía” y las peleas inherentes, sugieren algunas conclusiones de urgencia:

1ª. Este es un momento de definición y de clarificación. Algunas personas y algunas organizaciones ya lo han hecho o por su clara trayectoria nacional están exentas de esa obligación. No es el caso de otras (“y a buen entendedor, pocas palabras bastan”) y aquí no cabe ya la neutralidad, la reserva o la ambigüedad. Más aún, llegado este momento es legitimo plantear que el silencio es complicidad. Ya esta bien de sobrentendidos, rumores o susurros críticos. O dicho de otra manera, en los próximos años para construir el movimiento nacionalista andaluz habrá que contar sólo con aquellos y aquellas que expresamente se desvinculen de esta operación y la cualifiquen como lo que es: un nuevo ejercicio para el mantenimiento de la dominación española de Andalucía.

2ª. No cabe ver diferencias de fondo al día de hoy desde un punto de vista nacional entre las dos fracciones enfrentadas en Podemos, pese a sus respectivas adherencias “andalucistas (que IU es furibundamente españolista parece que no lo cuestiona casi nadie). Porque si bien es cierto que los pablistas se han comportado hasta ahora con descarnada y extrema desfachatez españolista no lo es menos que hasta nueva orden los anticapitalistas, por su parte, asumen un proyecto tan español como los pablistas y se encuentran por su lado, sometidos igualmente a una dirección española (aunque sea otra). Enfrentarse o incluso romper con el Podemos pablista es notoriamente insuficiente para alterar esta valoración. Sólo si públicamente Anticapitalistas de Andalucía rompiera política y organizativamente con Anticapitalistas de España, tendríamos un nuevo dato que aportar a la ecuación. Pero no es el caso.

JAVIER PULIDO

(1) Hace mucho tiempo -en 1982- el PCE tuvo un doble y sucesivo desastre electoral en Andalucía y en España. A partir de 1984 desarrolló una operación de recuperación partidaria bajo el lema “Convocatoria por Andalucía”. Se trataba de buscar una marca externa que le permitiera sobrevivir, aún continuando como PCE y manteniendo lo estratégico y esencial de su política, pero sin tener que presentarse como tal a las elecciones, actuando al resguardo de una plataforma en la que cobijarse.

Con ello intentaba -y conseguía en parte- librarse del desgaste inherente a una identidad política nominal “comunista” -que por mucho “eurocomunismo” que hubiera portado- se nutria de su conexión histórica con su origen estalinista y su vinculación simbólica a lo que era y significaba la URSS. La sustituía por una puesta en primera linea pública de su practica y estrategia socialdemócratas y por el empirismo electoral. El obligado alejamiento táctico del PSOE -por razones de supervivencia y hasta que el reequilibrio de fuerzas le permitiera un trato equiparable- se combinaba indisolublemente con su identificación con España y su régimen, manteniendo una pertinaz e intensa defensa de la Constitución de 1978 y por ende del sometimiento de Andalucía a España. 

Convocatoria…” servía, además, para responder a una necesidad política objetiva: el españolismo de izquierda requería para resistir a la presión absorbente del PSOE y hacer política en Andalucía de un discurso y aún una estética aparentemente andaluzas y además y a ser posible, pretendidamente “unitaria”. La incorporación de personas y organizaciones en condición políticamente subordinada y siempre bajo los parámetros insoslayables del marco constitucional y estatutario servia también a ese propósito. A cambio, algunos de los asimilados o asilados a su amparo obtenían como compensación cobertura para acceder o perpetuarse en posiciones de poder municipal.

Esta sería la matriz de Izquierda Unida. 

Para un análisis más extenso ver el punto 18 de mi texto de 1988 "Los Comunistas Revolucionarios y la lucha por la Liberación Nacional de Andalucía"

JAVIER PULIDO