Lunes 10 Diciembre 2018

CRÓNICAS PREELECTORALES: “EL DEBATE A CUATRO”, ENCUESTAS, VOX, ESPAÑOLISMO E INMIGRACIÓN

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*LAS ENCUESTAS, VOX, EL ESPAÑOLISMO, LA INMIGRACIÓN Y ANDALUCIA

Dos cronicas preelectorales para analizar el discurso españolista y sus presuntos debates; el papel de las encuestas; la emersión de Vox en el contexto de la derechización social y la dinamica extremoderechista del españolismo y los efectos de la inmigración.

DEBATE A CUATRO:  AA-Cs-PP-PSOE

Visto el debate, algunas conclusiones.

- PP y Cs compiten entre sí a degüello por la primacía en la extrema derecha españolista pero son dos caras de la misma moneda. Cada día recuerdan más -para los que saben de historia- a la CEDA y a Renovación Española. Sus portavoces -Marin y Moreno Bonilla- no son particularmente brillantes. A su parroquía -que es la misma- eso, ni le da frío ni calor. Como si presentaran dos neumáticos viejos; les votarían igual. Votan España y a sus líderes españoles. Y hasta el artº. 2 de la Constitución española les parece hoy excesivamente ancho...

- El PSOE es la derecha centrada y central convertida en encarnación del Régimen que dice siempre que es "de izquierdas" porque tiene asumido que haga lo que haga basta con decirlo para que haya que creérselo. Volviendo a la historia: un mix de Lerroux, Azaña y Negrín. Susana ejerce y usa su centralidad y amaga implacable, dando mandobles medidos a diestra y siniestra, creciéndose según se pasa del pasado -impresentable- al futuro; en que ella se presenta como garante de continuidad y conservación

- Teresa Rodriguez -la de la coalición Podemos + IU- empieza desenvolviéndose bien. Se manifiesta de nuevo como una brillante exponente de los limites de la izquierda española en Andalucía. Transmite tanta sinceridad cuando se identifica con los que sufren o denuncia corruptelas como incapacidad para ir más allá de plantear una gestión que se quiere "honesta" pero políticamente siempre delimitada dentro del marco de la dependencia estatutaria (que nunca cita ni cuestiona). Critica tal cosa y la otra... pero no avanza nada estructuralmente transformador y rupturista que de soporte y recorrido racional y emotivo a su discurso. No puede. No lo tiene (ni en su bagaje ni en su mochila). Parece cómoda y segura en ese nivel... hasta que llegan al final "las palabras mayores" y se refugia a la defensiva en el discurso pablista sobre el "verdadero patriotismo español" (el suyo). Por supuesto, nada dice en solidaridad con la Cataluña que atacan e insultan sus tres competidores... se escurre, titubea, retrocede... Que va a decir en defensa de los catalanes si no se ha atrevido en dos horas no ya a decir que Andalucía es una Nación y tiene derecho a su Soberanía Nacional sino siquiera a recordar que según el Estatuto vigente es una "nacionalidad histórica". Incluso minutos antes ha tenido que ser Susana Díaz (la ultraespañolista del PSOE) la que ha sacado a relucir la parte más contundente del maltrato español a Andalucía. Su "Viva Andalucía Libre" en su minuto final suena a recurso preparado y tras lo ocurrido, débil y defensivo.

La política tiene sus reglas. La incoherencia puede tener sus ventajas pero también sus costes

Cuatro versiones de un camino.

Español.

El camino de Andalucía no tenía hoy en la tele a nadie que lo indicara.

Faltaba NACIÓN ANDALUZA

Javier Pulido

Andalucía, 20 de Noviembre de 2018

 

LAS ENCUESTAS, VOX, EL ESPAÑOLISMO, LA INMIGRACIÓN Y ANDALUCIA

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Sabemos que las encuestas son instrumentos electorales con doble objetivo: prospectar y anticipar el futuro y a la vez condicionarlo.

Varias encuestas publicadas por diversos medios dan la posibilidad de que la ultraderechista Vox pudiera acceder al Parlamento andaluz, en particular por la circunscripción de Almería.

Y esta hipótesis ha sido de inmediato utilizada tanto por PSOE como por la coalición Podemos+IU (“Adelante Andalucía”) como recurso para argumentar la necesidad de concentrar el “voto útil” en su particular beneficio para pretendidamente "evitar el ascenso del fascismo”.

La noche del 2 de Diciembre veremos que había de fundado en esos pronósticos, pero ya hoy podemos anticipar algunas consideraciones.

Debemos comenzar -para contextualizar- recordando que en 1982 cuando accede el PSOE a la presidencia de la Junta de Andalucía, la suma sociológica del voto de izquierdas en Andalucía ascendió a un 66,75% mientras que la derecha (AP+UCD) se quedaba en el 30,13%. Es lo hecho y no hecho por el PSOE (con sus aliados ocasionales PCE, IU y PA) durante estos 36 años transcurridos lo que ha permitido que en un país empobrecido y dominado como es Andalucía se haya producido la derechización sociológica regresiva que da amparo a esta cuestión.

Este interés por concentrar la atención en Vox -a modo de espantanjo- implica minimizar -entre otros aspectos- el alcance de la fascistización del PP y Ciudadanos. Y no se puede olvidar que el PP es “socio de Estado” estable del PSOE y que Cs acaba de sostenerlo durante la última legislatura.

Entre PP, Cs y Vox hay hoy vínculos políticos de identidad y complementariedad similares a lo que los hubo durante los años 30 entre la CEDA, Renovación Española y Falange. El reparto de papeles y faenas entre estas tres encarnaciones del españolismo hace convivir la competencia interpartidaria con la nutrición de similares fuentes políticas, ideológicas y financieras. La diferencia entre aquella época y nuestros días es que entonces el movimiento obrero existía como amenaza y alternativa para el orden social mientras que hoy no ya es que no lo cuestione, es que ni siquiera aparece ni como referencia ideológica ni como valladar efectivo a la práctica neoliberal del capitalismo de nuestros tiempos.

El españolismo es la fuente nutricia del fascismo

A PP, Cs y Vox (y al PSOE) les une su españolismo genocida, que ha emergido a la superficie a raíz del cuestionamiento catalán de España.

Tanto PP, Cs como Vox están de acuerdo en imponer prácticas autoritarias y represivas utilizando dos planos: hacer crónico el régimen de excepción en Cataluña (por la vía del 155) y a la vez a escala estatal buscar mecanismos -vía llegalización directa o manipulación restrictiva de la ley electoral- para convertir de antemano en extraparlamentarias a todas las formaciones que tengan proyectos nacionales alternativos al español.

Es decir, lo que están defendiendo -no sólo Vox sino también PP y Cs- es convertir a la democracia autoritaria española fijada en la Reforma en un régimen autoritario con fachada parlamentaria. Un cambio que de lo cuantitativo se convertiría en cualitativo. Anotémoslo.

En esa carrera de españolidad desbocada participan PP, Cs y Vox haciendo apología españolista extrema hasta el punto de proponer como hace el PP (y ya hacían sus otros dos mellizos) la recuperación total de la Enseñanza para el Gobierno español o de cuestionar hasta la extrema restricción -por la vía de remarcar la uninacionalidad española del Estado- hasta las retóricas recogidas en el artª 2 de la Constitución española o el art. 1 del estatuto andaluz vigente que aun de forma vergonzante y tramposa reconocía la definición de Andalucía como “nacionalidad histórica”. Del pasado, la bestia españolista amenazada toma fuerza para intentar dar un paso adelante…

El españolismo se muestra y demuestra en su dinámica insaciable como esencialmente autoritario y represivo. El españolismo lleva en si el fascismo como recurso y etapa en caso de necesidad.

Es evidente que la única alternativa coherente al españolismo que lo pueda confrontar es la que se basa radical y claramente en un proyecto nacional andaluz que lo niegue y denuncie de raíz y no sólo en sus manifestaciones extremas. El antifascismo coherente y eficaz en Andalucía sólo puede ser el que se sostenga desde posiciones soberanistas y nacionalistas andaluzas.

Y eso nos recuerda de nuevo que es precisamente el españolismo complice de Podemos e IU -por sus incapacidades congénitas- el mejor aliado que tiene la ultraderecha españolista de PP, Cs, y Vox para aposentarse y crecer (y la derecha del PSOE, para sostenerse y persistir y abrirle el camino a su vez a sus fronterizos por la derecha). Obviamente, no se puede combatir el españolismo cediendo o capitulando de entrada en su denuncia como hace la “izquierda” que se define española o cosmopolita (que para el caso es lo mismo) por lo que reincidir en entregar apoyos a quienes llevan la inutilidad en su ADN no es sino otra forma de coadyuvar al éxito social y político de la ultraderecha españolista; si no en directo; sí en diferido.

La cuestión migratoria.

Dentro de ese contexto general y sirviéndonos de triste aviso, Vox (y antes y ahora y con el, el PP y Cs) encuentran especial acogida allí donde a estas circunstancias generales anteriormente resumidas se le suman los efectos del hecho de que la dominación española de Andalucía ha impedido a nuestro país controlar, fijar y limitar los flujos migratorios durante los últimos treinta años; quedándonos inermes ante los efectos de la incompetencia española y generando con ello un paisaje social interiormente escindido entre autóctonos e inmigrantes

El problema no es de ahora. Viene de lejos. Se ha generado allí, paso a paso y año tras año, el paisaje social del fascismo; que ahora amenaza con salir a la superficie y extenderse a otras comarcas, pero que ya estaba socialmente operativo antes.

Son esas comarcas donde la inmigración laboral llega al 20% de la población y donde la estructura económica agroexportadora -partiendo de la aceptación de la supeditación a España y a la UE- sólo se sostiene económicamente a partir de la sobreexplotación y socialmente a partir de la segregación étnico-clasista.

Un escenario generado a partir de la ausencia efectiva del movimiento sindical y de la estulticia de una llamada “izquierda” incapaz de reconocer y mirar de frente a la realidad y en consecuencia de pensar y actuar en clave nacional, superando los discursos vacíos oenegeros y las cobardes abstracciones “políticamente correctas” sobre “fronteras abiertas” y “papeles para todos” (cuando debería ser evidente lo que implican al respecto para Andalucía, sus estadísticas económicas sociales y laborales y su pasado y su presente nacional).

Como la política tiende irremisiblemente a rellenar los espacios vacíos, la combinación de la destrucción del movimiento popular, más el españolismo ideológico y estratégico de buena parte de lo que se autodenomina “izquierda” -unido al discurso oenegero cosmopolita frente a la cuestión migratoria- le han regalado a la extrema derecha españolista una ventana de oportunidad.

El 2 de diciembre es un primer momento para empezar a cerrársela. Recuperar el terreno políticamente y socialmente perdido implicará -a partir de esa fecha- avanzar en el camino de hacer a la izquierda andaluza hegemónica en el movimiento social -extinguiendo la dependencia hacia España- portadora de un proyecto nacional y convertirla así en referencia política efectiva de la Nación.

 

Javier Pulido

Andalucía, 25 de Noviembre de 2018