Lunes 10 Diciembre 2018

LA ENSEÑANZA: UN EJEMPLO DE ENGAÑOS Y VERDADES EN CAMPAÑA

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La campaña electoral y los discursos políticos de las fuerzas del Régimen español son un espectáculo orientado expresamente al engaño.

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Y -hay que reconocerlo- la mayoría de la gente se comporta como predispuesta a dejarse engañar. Se sitúan dentro del rebaño -lo aceptado como normal o viable- y balan -soñando o quejándose- mientras se les conduce por enésima vez al matadero a la espera de la enésima traición o decepción. No se lee; no se piensa; no se compara… se repite una y otra vez lo que se induce desde el poder a creer o a repetir.

PSOE, PP, Cs. y Podemos+IU se dedican en campaña a hacer promesas a los andaluces: “que si van a acabar con su paro o a reducirlo”; “que si van a mejorar la calidad de sus empleos”; “que si van a mejorar la calidad de vida de las ciudades o ampliar las infraestructuras claves”; “que si van a cambiar el modelo productivo de Andalucía”; “que si van a mejorar la enseñanza o a dignificar nuestra cultura…

¿Y cómo pretenden hacerlo?.

 

De entrada no tienen prácticamente fondos, porque España controla la llave del cofre y de antemano predetermina el gasto e incluso tiene instrumentos de penalización, por si a alguien se le ocurre entrar a saco a proponer medidas de entidad que se contrapongan a los intereses de la oligarquía española o a los mandatos impositivos de la Unión Europea.

Luego está la “legalidad” constitucional y estatutaria que deja a España el establecimiento, control y la regulación de todo lo esencial y a la Junta de Andalucía sólo la administración y la gestión de lo secundario.

De tal manera que toda propuesta política mínimamente estructurante ha de asumir que conlleva -a poco que empiece a plantearse y desarrollarse- un conflicto político y legal asegurado con las instituciones españolas (Gobierno, Parlamento, Tribunal Constitucional y otros tribunales).

Así pues sus rosarios de medidas pretendidamente realistas y viables son realmente o bien directamente mentiras o bien infinitamente más quiméricas por inútiles que las aparentemente más duras y radicales que propone la única fuerza de izquierda soberana andaluza -Nación Andaluza- que se presenta.

 

Si, por ejemplo, hacemos el esfuerzo de leer con cierto detenimiento los programas del PSOE o de la entelequia “Adelante Andalucía” (Podemos+IU) nos encontraremos con decenas y decenas de páginas y de aparentes propuestas con sobredosis de jerga y retórica que no cambian nada (y lo que es peor, tampoco lo pretenden), más allá de consolidar o preservar lo existente.

Hagamos un ejercicio concreto y ejemplifiquemos en lo tocante a Educación.

Nación Andaluza presenta en su programa una alternativa global al sistema educativo español en Andalucía. Nada hay que se le parezca en los programas del PSOE o de Podemos+IU.

Pero incluso antes de aquellas de pretensiones más globales y ambiciosas, en las propuestas de partida -desde las que coger fuelle para iniciar la movilización y el cambio- y que en un principio no implican obligadamente una superación o confrontación directa expresa con el marco político estatutario lo que hay en las propuestas de Nación Andaluza tampoco se puede encontrar -ni por asomo- en las de las fuerzas españolistas citadas

Así por ejemplo, en lo que toca al personal docente, mientras NA propone la inmediata equiparación salarial con lo que cobran los docentes en otras naciones del Estado -lo que sólo requiere dotación presupuestaria y voluntad política- nada se puede encontrar al respecto en lo del PSOE o de Podemos+IU. (Y vaya que cambiaría la vida de los docentes)

Mientras que NA propone meterle mano ya a la Inspección educativa para quitarle el papel de “comisariado político” al servicio de la política neoliberal, segregacionista y españolista de la Consejería -lo que está en la mano de un Gobierno- nada se puede encontrar al respecto en lo del PSOE o de Podemos+IU. (Y vaya que cambiaría con ello el funcionamiento cotidiano de los centros educativos)

Mientras que NA propone la estabilidad laboral del profesorado interino mediante su acceso a la condición funcionarial vía concurso para todos aquellos que han aprobado y desarrollado actividad docente o medidas que aseguren que no sean despedidos -lo que está en la mano del Gobierno- nada se puede encontrar al respecto en lo del PSOE o de Podemos+IU. (Y vaya que esto acabaría con el corporativismo y la inseguridad laboral)

Muchas acciones recoge el programa de NA para asegurar una educación nacional andaluza… pero de entrada, ya propone recuperar el control previo de la Junta de Andalucía sobre los libros de texto a usar en el sistema educativo y ejercerlo con contundencia y perspectiva. Eso supone, por ejemplo, que la Junta de Andalucía vete y prohiba el uso en Andalucía de todos los libros que no traten debidamente la realidad especifica andaluza o no utilicen, por ejemplo, el adjetivo “nacional” de forma regular y sistemática cuando se refieran a Andalucía (que es, por otra parte, el que se deriva de la denominación oficial que el estatuto vigente adjudica a Andalucía en su artículo 1 al reconocerla “nacionalidad histórica”). Una medida que sólo depende de la voluntad política del Gobierno y que ni por asomo se puede encontrar en lo del PSOE o lo de Podemos+IU. (Y vaya que eso facilitaría la labor de los docentes andaluces y el aprendizaje del alumnado andaluz y su formación como andaluces y andaluzas)

Nación Andaluza -ya se ha dicho- propone otro sistema educativo. Pero entretanto, ya propone avanzar hacia una enseñanza más formativa y equitativa… y ello le permitiría hacerla más transparente en sus resultados, de tal forma que pudieran modificarse las formas y redistribuirse los recursos para atender a los más necesitados. Es decir, antes incluso de meterle mano a las leyes españolas, Andalucía podría organizar pruebas nacionales al alumnado con evaluación externa y resultados públicos que permitieran medir cual es la realidad educativa centro a centro y cual la distancia entre lo que se dice que se enseña y lo que realmente se aprende. El funcionamiento cotidiano de los centros educativos andaluces se modificaría de inmediato a poco que estos resultados se hicieran públicos. Y hacerlo sólo depende de la voluntad política…

Y así podría continuarse con uno u otro ejemplo, sector a sector y ámbito a ámbito

Resulta evidente donde están el engaño y además la quimera -en las fuerzas españolas- y donde está la coherencia y la verdad: en la única fuerza de izquierda andaluza -nacionalista y soberanista- que se presenta el 2 de Diciembre: Nación Andaluza

Javier Pulido,

Andalucía, 26 de Noviembre de 2016

Ver también:

(*) LA PROPUESTA PROGRAMÁTICA DE NACIÓN ANDALUZA Y MI VOTO