Lunes 25 Octubre 2021

Reflexiones de un independentista nacionalista ante la situación en el ‘soberanismo’ andaluz

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Hubo un tiempo en el qué fundar una nueva organización política exigía explicitar (por escrito y todo lo públicamente que se pudiera) referencias estratégicas e ideológicas bien definidas y delimitadas (o al menos, que así lo pretendieran); de tal modo que la existencia de una organización propia separada quedara justificada. 

ANDALUCIA BANDERA REPUBLICA

Generar una nueva organización política -suplementaria a lo anteriormente existente- y sustentarla sólo por diferencias tácticas implicaba 1º. Acreditar su existencia y a renglón seguido su entidad, como cuestiones políticas clave; 2º. Argumentar la imposibilidad de resolverlas en una organización común compartida.

 

Las organizaciones políticas serias sólo se justifican si son soportes de proyectos políticos de esencia colectiva (que son “teoría” y son “practica”) y no como entretenimientos o salidas personales. Tienen requerimientos mínimos a cumplir de muy diferente naturaleza a los que se les puede legítima y lógicamente demandar a los individuos o a los militantes singularmente considerados.

 

Las diferencias políticas en uno u otro plano o tema o las insatisfacciones de todo tipo que pueden acumularse pueden explicar -y de hecho así lo hacen- por qué no se produce una adhesión o una incorporación personal a una organización existente… o porqué se difunden críticas o aún posiciones y propuestas diferentes en determinados asuntos o momentos.

 

Pero muy distinto es a no incluirse en una organización o incluso a criticarla (sea en forma expresa o en forma de “silencios” administrados) el fundar o promover otra organización alternativa. Esta decisión de ruptura y oposición radical implica considerar –en condiciones como las que hoy vivimos en Andalucía- a la organización preexistente bien como una vía política definitivamente muerta o de corrección costosa hasta lo imposible o bien como un soporte orgánico inviable, irrecuperablemente hostil a una convivencia común productiva.

 

La omisión de referencia expresa cabe también interpretarla no sólo como escapismo sino también como forma de desprecio a lo que la anterior representa o pretende representar; por mínimo, superado, aislado o inútil… No es creíble excusarla como reconocimiento de ignorancia –porque conllevaría admitir una asunción de frivolidad casi letal- y como manifestación de presunta diplomacia remite a los arcanos más sectarios… institucionalizando la segregación pretendidamente elitista entre el “discurso hacia los iniciados” (los “enterados”) del destinado al común.

 

También es verdad –no obstante- que la organización orillada preexistente tampoco puede hacer indefinidamente cómo si se hubiera tornado ciega y sordomuda y no cayera en la cuenta de que le han surgido al lado, por delante o por detrás, otras nuevas; cercanas hasta la competencia. Alguna encuesta y consecuente explicación ha de plantearse en algún momento –más temprano que tarde- y alguna también ha de compartir, más allá de la reafirmación autorreferencial en lo etéreamente genérico…

 

Muy posiblemente estas reflexiones metodológicas básicas personales sólo consigan molestar a unos u a otros (u a ambos) antes de ser ignoradas, tras su automática y obligada descalificación…

 

Sea como fuere, adelantemos que la única justificación política que se intuye para la incrementada división formal de referencias en el campo –vamos a llamarle así, “soberanista”(*)- es la actitud a tomar ante el proyecto político de Teresa Rodríguez (esté sí existe indiscutiblemente; es político y tiene entidad; por mucho que uno lo valore y consideré políticamente inadecuado y por ende nefasto para Andalucía). Habría pues quien opta por nacer para incluirse a su sombra –aún con el anterior cordón umbilical sin romper colgando…- y aún antes del destete ya se sitúan en su popa (1) y quien no lo hace -es de suponer o de desear- porque considera inaceptable o esencialmente inadmisible para un nacionalista, independentista o “soberanista” andaluz (signifique esto último lo que signifique[*]instalarse en un proyecto abanderado y pilotado por quienes tienen referencia y perspectivas españolas y admiten y aún reivindican su teledirección desde un Alto Mando en España.

 

Supongo –suponemos- que es así.

 

Paradójicamente, hay que anotar –y con extrema preocupación y creciente y aún insoportable malestar- que más allá de esta perceptible pero crucial única diferencia política insoslayable entre “nuevos” y “viejos” referentes… hay demasiados temas de entidad y política y socialmente delimitadores en que las divergencias entre ambos son casi inapreciables (entre ellos -y debo dolorosamente reconocerlo- también en relación con el actuar y el decir de las sucursales más ilustradas y “políticamente correctas” de la izquierda española en Andalucía, que a la hora de la verdad les siguen sirviendo de faro). Pero esto último –quizá-  tiene más que ver con la instalación paulatina intramuros del útero sectario; en el menguante gueto social de la sedicente “izquierda” (incluida la de auto referencia andaluza). Y por tanto, en las dinámicas que acaban concluyendo en su derivada impotencia y -confluyendo con otras estructurales- en las causas ultimas de la progresiva y reforzada hegemonía de la UltraEspaña ultraderechista en Andalucía… (hace aún poco tiempo, “impensable” para algunos).

 

Ojalá se rectifique y aún se aclare y determine lo aquí planteado. Ahora que abundan hasta la saturación tantos licenciados, graduadas y doctores (muchos en paro) entre los implicados, no cabe la vieja excusa del analfabetismo andaluz para justificar el silencio.

 

Javier Pulido             

Nacionalista e Independentista Andaluz Independiente 

Andalucía, 1 de Abril de 2021.

 

[*] Sobre las relaciones entre “soberanismo” e independentismo.

 

Aclarémoslo.

En términos formales y procedimentales, “todos los independentistas andaluces somos metodológicamente “soberanistas””; pues todos partimos de adjudicar el derecho a la Soberanía Nacional Política (que se explicita en la Autodeterminación) sólo al pueblo andaluz (que, por cierto, nada tiene políticamente que ver con el históricamente extinto y geográficamente más amplio, “pueblo andalusí”). La reversa no es teóricamente aplicable, es decir: “todos los soberanistas no tienen por qué ser independentistas”. Justo.

 

Teóricamente.

Porque políticamente “para decidir no tener derecho a decidir” o renunciar de antemano -o en un posteriori seguro- a decidir y hacer política en consecuencia (sobre todo si eres lo suficientemente importante como para que La Sexta te entreviste) mejor dejarse de retoricas confusas y asumir de entrada el resultado y auto reconocerse “federalista” español (aún quizá añadiéndole los apellidos “conmutativo y sinalagmático”, que pocos entienden y visten bien). Otra cosa es que dada la debilidad política y de implantación nacional de los nacionalistas e independentistas andaluces, los federalistas sudespañoles tengan interés oportunista temporal en cubrirse con la envoltura “soberanista” (que ya destacados sudespañoles con nombre propio, llevan décadas prostituyendo y confundiendo, antes desde el PCE-IU y ahora desde allí y desde Podemos).

 

Realmente, el “soberanismo” en Andalucía, hubo un tiempo, en que pretendía ser, a la vez, un “escalón de acceso” al independentismo (la causa y salida consecuente del soberanismo); un terreno común de referencias entre rupturistas izquierdistas consecuentes (en extinción) y nacionalistas andaluces igualmente consecuentes y un paraguas protector eufemístico.

La evolución regresiva política y social de la Andalucía sudespañola en 2021 la sitúa muy lejos de cuando hacíamos como que nos creíamos que la izquierda reformista sud-española de matriz españolista podía asumir la condición nacional de Andalucía y sus derechos inalienables subsiguientes.

 

E1993–hace 28 años- en la VIII ASAMBLEA DE IU-CA, en el documento "Una propuesta para Andalucía", Capitulo "Es tiempo de Alternativas" - Pag. 10. Renglones 1-9. "Un nuevo modelo de Estado", introdujimos por votos SI, 125; NO, 76; y Abs. 75, la siguiente enmienda de adición: "Constatando las insuficiencias y el agotamiento del modelo del Estado de las Autonomías, auspiciar un proceso de debate político y movilización social articulado en torno a 1º. Obtención de un Poder Andaluz real, a partir de una reforma del Estatuto y la Constitución española que reconozca laSoberanía Nacional de Andalucía; permitiendo así que sea el pueblo andaluz quien determine democráticamente el alcance de las competencias a asumir o a ceder y el tipo y forma de relaciones a establecer con las otras nacionalidades y pueblos del Estado español. Un Poder que favorezca la participación y el control popular a partir de la descentralización y la potenciación de los ámbitos de decisión locales y comarcales (…)”(2). Nunca nos creímos –ni siquiera entonces- que una organización española podía servir –por mucha cosmética y muchos golpes de pecho que se diera- para la emancipación andaluza…

 

es pura historia de que sirvieron posteriormente estos pronunciamientos: sólo cabe recordar como el PCE-IU fue clave provocativamente singular para la consumación de la II Estafa Estatutaria (la de 2007) (3); ciscándose ostentosamente en público de toda su previa literatura pretendidamente definitoria.

 

Hoy -en 2021- no pienso que al españolismo -ni siquiera en un plano táctico- se le pueda detener y combatir eficazmente con otros recursos políticos, ideológicos y estratégicos que con el nacionalismo andaluz con perspectiva independentista.

 

Así pues, el “soberanismo” andaluz tiene socialmente justificación si se le une a una proyección política, social e identitaria a la vez autoafirmativa (andaluza) y rupturista (con España).

 

El horizonte andaluz –en el mejor de los casos- es de intensa confrontación civil interna y ello requiere de instrumentos coherentes, es decir, de un “soberanismo” que –más allá de las formalidades de cátedra- se reconozca provocativa y nítidamente antiespañol e independentista.

 

Javier Pulido

Nacionalista e Independentista Andaluz Independiente

(o sea, “sin partido”)

Andalucía, 1 de Abril de 2021.

 

(1). Defender Andalucía se suma al proyecto 'Andalucía no se rinde', impulsado por Teresa Rodríguez, 13/12/2020. Es decir, nacen como organización política a finales de septiembre… y se suman e integran públicamente al proyecto impulsado por Anticapitalistas a mediados de diciembre. Rapidez…

(2)  Ver aquí: Textos 1993-1996. Para otros textos de la experiencia, ver AQUI.

(3) Entre otros textos, ver Javier Pulido, “El Estatuto de la Dependencia: Ofensa y humillación de Andalucía”, publicado originalmente en ANDALUCIA LIBRE nº 315, el 12 de Febrero de 2007.