Viernes 4 Diciembre 2020

Flamenco: expolio y saqueo al pueblo gitano y andaluz

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 Recomiendo ver la serie entera: Camarón, de La Isla al mito. Aunque tenga sus cosillas, no deja de mostrar, a veces de un modo descarnado y brutal, el expolio humano, vital y cultural que sufrimos las hijas e hijos del pueblo gitano y andaluz desde hace generaciones, por industrias neocoloniales extranjeras que nos saquean desde Madrid.
 
En el capítulo 2 podemos ver claramente cómo se ha producido y produce el expolio y saqueo de lo que el capital español considera simple materia, objeto o cosa: el capital humano y cultural de las mejores cantaoras y cantaores, bailaoras y bailaores. tocaoras y tocaores de flamenco de toda Andalucía.
 
Hay un momento en el que el guitarrista andaluz Tomatito dice: “Estábamos tós en Madrid”. Resulta indignante constatar que todavía hoy, en 2020, se asume como si nada, se asimila como algo normal, que el capital español robe a un pueblo como el gitano y el andaluz a sus mejores voces y talentos durante generaciones enteras, llevándose a Madrid a unos chiquillos y chiquillas que muchas veces apenas tienen para comer en sus pueblos, separándolos, siendo apenas menores de edad, de sus familias, amigas y amigos y seres queridos, y para colmo, los quiera hacer pasar por suyos: #MarcaEspaña; chaveas de ambos sexos nacidos en zonas miserables a quienes ofrecen un trabajo en ‘la capital’; a quienes explotadores ávidos de euros buscan como antaño hacían los esclavistas, y sacan de su tierra a golpe de talonario, ya no de látigo, para convertirlos en esclavos a veces de oro; a quienes utilizan para vender por el mundo una falsa “música española”, pues así llaman al flamenco los colonialistas saqueadores, y no lo que es realmente: música andaluza hechas por gitanas, gitanos, payas, payos, mestizas, mestizos, negras, negros…. andaluzas y andaluces.
 
Se habla mucho hoy día de la apropiación cultural (Acerca del enorme racismo de la cantante Rosalía hacia el pueblo romaní), un fenómeno que se entrecruza con el expolio humano y cultural del flamenco que hace el españolismo en forma de la industria musical neocolonial. Conviene recordar que no se trata solo de una persona concreta, que el pueblo gitano y andaluz tenemos que enfrentar un núcleo de explotación y saqueo cultural de Andalucía que es estructural, un constructo industrial de expolio cultural y humano masivo que se perpetúa durante generaciones y generaciones.
 
El flamenco, una música, como decía, hecha por gitanas y gitanos, payas y payos, mestizas y mestizos, negras, árabes… desde miles de pueblos de Andalucía, con hondas raíces en nuestra cultura andaluza mestiza, en pueblos chiquitillos, en el mundo rural, o en pueblos medianos, o en urbes, en barrios muchas veces marginales, de las ciudades andaluzas.
 
El flamenco es un tesoro vivo de Andalucía, los pueblos, y la humanidad. Y no tendría que ser expoliado por un sistema colonial interior, un colonialismo interior repugnante, clasista, racista, sexista, que con el ejemplo del flamenco y sus figuras, nos enseña al pueblo andaluz desde que somos unas criaturicas que tendremos que marchar de nuestra tierra, muchas veces ni siquiera para ‘triunfar’, sino simplemente para poder vivir, para poder ganar un dinero que enviar a Andalucía, para que puedan comer y sobrevivir nuestras familias.
 
Porque no solo se explota a las flamencas, a todas estas personas de cuyo trabajo y sudor se apropian y encumbran renombrados y rebautizados como ‘españoles’, que esa es solo la realidad más visible. Porque al fin y al cabo a ellos los hacen famosos, como españoles, que quede claro, ¿eh?, buscado su lucro, por supuesto, al tiempo que, por acción y omisión, perpetran un genocidio cultural que viene de muy lejos, desde 1492, como mínimo.
 
¿Cómo no vamos a sentir que Madrid es el extranjero si a las hijas e hijos del pueblo trabajador andaluz nos obligan a salir de nuestras tierras, para ir a vendernos al extranjero? Sí, al extranjero, donde nos mirarán mal, donde nos juzgarán y condenarán por nuestra forma de hablar, donde nos dirán que hablamos mal, donde nos insultarán llamándonos brutas, vulgares y maleducadas, donde, como mucho, si cantamos o bailamos mu bien, nos tolerarán, y se aprovecharán de nosotras.
 
Capital, centro, metrópolis donde cada cual es explotado según sus capacidades, y nunca, cada cual remunerado según nuestras necesidades, sin poder trabajar en nuestra tierra, sin tener que dejar a nuestros seres queridos.
 
 
Resulta estremecedor escuchar en 2020 a otro hijo más del pueblo andaluz, al inolvidable Carlos Cano, cantando en 1978 La murga de los currelantes, y que su letra sea tan desgarradoramente actual.
 
Maroto,
Siembra la tierra que no es un coto
Falote,
Que ya esta bien de chupar del bote
Ramón,
Hay que acabar con tanto bribón
Pues le vamos a dar con el
Tran, traca, tran, pico para, chimpun
Y a currelar, para pa para pa para pa pa pa
Esto es la murga
De los currelantes
Que al respetable
Buenamente va a explicar
El mecanismo tira palante
De la manera más bonita, y popular
Sacabe el paro y haiga trabajo
Escuela gratis, medicina y hospital
Pan y alegría nunca nos falten
Que vuelvan pronto los emigrantes
Haiga cultura y prosperidad
1978, 2020… Hermanas, hermanos, ¿hasta cuándo vamos a esperar más?
 
Una Andalucía Libre es una necesidad cada día mayor, ahora con la llamada ‘crisis del coronavirus’, que va a traer de nuevo el hambre cruda a nuestra tierra, si las andaluzas y andaluces no nos levantamos, nos ponemos en pie y luchamos por nuestras vidas.
 
Ser libres ya no es una opción, es una obligación si queremos sobrevivir, como individuas a quienes se nos arrebató nuestra forma de vivir, y como pueblo, a quienes se nos quiso hacer creer que ya éramos libres. No, hermanas, hermanos. No lo somos todavía.
 
Y sí, ahora, más que nunca, ahora más que siempre, ahora con la fuerza de nuestros corazones, no como la frase vacía de un himno muy bonito, sino como el grito de nuestro ser más íntimo, secular y colectivo, gritemos y hagámoslo realidad:
 
¡Andaluzas levantaos! ¡Pedid Tierra y Libertad!
 
¡Viva Andalucía Libre!
 
 
 Si quieres verla completa desde el principio, la serie empieza aquí:
 

En homenaje a la clase trabajadora

"Por lo mal que habláis. Andalofobia y españolismo lingüístico en los medios d

 

BLAS INFANTE: REVOLUCIONARIO ANDALUZ

 

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