Lunes 10 Diciembre 2018

Cádiz: un ayuntamiento del no-cambio en cuestiones lingüísticas

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En una ocasión, un amigo personal, que reside en Cádiz, narró a quien esto escribe vía whatsapp el siguiente relato:
 
<< Hoy he llevado a mi hija al parque, a uno de aquellos a los que la suelo llevar durante el resto del año y en verano también. En verano, el parque en cuestión, muy cerca del paseo marítimo, está petado de veraneantes con sus niños; veraneantes no andaluces, por supuesto. Digamos que abundan madrileños para arriba, o dicho de otra manera, aquellos que pueden pagar los prohibitivos pisos de alquiler en verano. [...]
 
Uno de los hijos de los colonos, vestido del Madrid, paseábase con su pelota y encandiló a dos de los nenes gaditanos con los que jugaba mi hija. Cuando ella quiso jugar con él, se encontró con un "las niñas no juegan al futbol". Pero no es eso lo que me ha cabreado hoy; bueno, no solo. El caso es que de repente vi al niño entregado a enseñar a los nativos que en realidad no debían decir "furbo", sino "fúttttttttttbol". A gritos, desesperado, no lograba conseguirlo. Como argumento utilizó "yo soy de Madrid", "mi padre lo dice así", "lo estáis haciendo mal". >>
 
Uno de los nativos aborígenes se atrevió a decirle que su padre decía "furbo". Mi hija aún no se da cuenta de estos microcolonialismos, pero bueno, espero que tome conciencia pronto. De momento no dice ni “fúttttbol” ni “furbo”, sino una tercera vía; ja, ja. [...]
 
 
Con este hecho verídico comprobamos hasta qué punto la ideología del prescriptivismo lingüístico cala en nosotres desde la más tierna infancia. Veamos ahora cómo es difundida desde la esfera mediática. Como refleja una información de Diariodecadiz.es del 3/IV/2018 , el Ayuntamiento de Cádiz anunció no hace mucho, con auténtico entusiasmo institucional, su suscripción a “Enclave RAE”, una plataforma virtual (“dirigida tanto a usuarios particulares como a profesionales y empresas”, cuyo “precio anual de suscripción es de 30 €” ) para uso de su personal administrativo. 
 
El subtitular de la noticia añade que “El consistorio es el primero en disponer de esta herramienta de buen uso del idioma” para quienes trabajan en él. Naturalmente, el reverso de este enunciado es el de que existen presuntos malos usos. El cuerpo de texto confirma lo adelantado: se trata de “una herramienta de uso del idioma desarrollada por la Real Academia Española para mejorar el uso de la lengua” entre cuyos recursos se encuentra “el Taller Lingüístico, que analiza automáticamente cualquier error de carácter ortográfico, de sentido o gramatical que se pueda haber cometido en un texto”. El gerente de la RAE, Daniel Martín Mayorga (que aparece en la foto junto a la concejal de Cultura, Eva Tubío, y el alcalde de la ciudad, José María González), “recordó que la página de la RAE recibe una media de 45 a 55 millones de visitas cada mes”. Con respecto a este tipo de instituciones normativas, es necesario insistir en que (Moreno Cabrera, 2011: 283-288)
 
<< las academias son uno de los instrumentos que está a disposición de las clases dominantes para imponer su modo de hablar como modelo que ha de ser imitado por toda la sociedad. […] este modelo es más fácil de adquirir y ejercer perfectamente por parte de esas capas dominantes de la sociedad en cuya variedad se basa la norma culta, que por parte de las demás clases sociales, cuyas normas lingüísticas son diferentes, en muchos puntos, […] y a cuyos miembros les resulta mucho más difícil asimilar y usar de forma rápida y eficaz una variedad lingüística que no es la suya. De esta manera, los individuos de las clases dominantes lo tienen siempre más fácil para prosperar en la sociedad que los de las clases dominadas. […]
 
Se hace explícita la idea que rige toda la labor de vigilancia del uso de la lengua. Los únicos buenos usos son los de una minoría […]: la de los que que dominan el registro formal culto sobre el que recae nada menos que la transmisión del conocimiento. Esto hace que todas las demás variedades lingüísticas […] se vean devaluadas de forma patente por comparación, ya que no se asocian explícitamente a la transmisión del conocimiento, cuando sabemos perfectamente que en todas las variedades lingüísticas espontáneas orales se transmiten conocimientos e información […]. […] la exigencia de ese dominio se establece como una vía de selección, que, inevitablemente, pone en un lugar privilegiado a la mayoría de los miembros de las clases dominantes, en cuyas variedades idiomáticas está basada la norma reconocida como culta. […] con ello, la justificación natural de su imposición como modelo universal queda resuelta y queda oculta o velada la auténtica razón de ese predominio, que tiene una naturaleza social, política, económica o cultural y no estrictamente lingüística. […]
 
[...] si hay algo que corregir en la conciencia lingüística de la mayoría de la población, es precisamente ese conjunto de creencias falsas, sin base científica alguna, que hace posible el sometimiento lingüístico de mucha gente a unas normas y que no sólo produce inseguridad lingüística –de ahí los centenares o miles de consultas hechas a las academias […]– sino que […] entorpece y deteriora de forma notable las capacidades lingüísticas naturales de los individuos. […] Un aspecto importante de esa labor correctiva de los prejuicios consiste en desvelar el auténtico carácter de la norma culta escrita, su índole minoritaria, artificial y su función de pura etiqueta social convencional […]. las academias deberían […] fundamentar un conocimiento profundo de una realidad lingüística dinámica y plural en la que hay poco o ningún lugar para preceptos y reglas normativos más allá de la ortografía y la estandarización terminológica. >>
 
 La estimación de este autor en cuanto a “centenares o miles de consultas hechas a las academias”, de hecho, se queda corta si nos atenemos a lo declarado por el gerente de la RAE, como leíamos más arriba en la información de Diario de Cádiz. En cuanto a “esa labor correctiva de los prejuicios” de origen clasista, tan necesaria, por la que aboga Moreno Cabrera, la medida del Consistorio de Cádiz no hace sino remar justamente en la dirección contraria, esto es, contribuir a perpetuar esa “inseguridad lingüística” entre la mayoría de la población. 
 
Pero abordemos también otro aspecto ideológico en el que destaca una instancia como la RAE. Según la pieza de Diario de Cádiz, “la concejala de Cultura, Eva Tubío, resaltó la «labor de todos los académicos presentes de la RAE y de todos los que dedicaron su vida y su obra a cuidar nuestro idioma»”, a lo que agregó: “«como fue también el caso de María Moliner. Asimismo –continuó–, celebramos que la RAE nos haya elegido para presentar esta plataforma en Andalucía, ya que nuestra institución apuesta por que la evolución del lenguaje vaya pareja a la evolución social, y creemos que la igualdad es la mayor de las excelencias»”. 
 
Sorprende una declaración de adhesión tan entusiasta a un organismo que, sin embargo, y muy al contrario, no se distingue precisamente ni “por que la evolución del lenguaje vaya pareja a la evolución social” ni, ciertamente, por su apuesta por “la igualdad”, ni entre géneros, ni entre etnias. Solo dos hipótesis igualmente desalentadoras pueden explicar la emisión de este discurso por parte del Ayuntamiento gaditano: ignorancia real o bien cálculo mercadotécnico, dado el ascendiente de que goza la Real Academia entre el público común, debido a su influencia mediática, política, ideológica y económica, y a pesar de todos los puntos oscuros que la rodean. Un hecho nos inclina en favor de la segunda posibilidad, puesto que unir en la misma oración la alusión a María Moliner con la mención a la “labor de todos los académicos presentes de la RAE”, institución que ejerció un continuado boicot a la entrada tanto de la lexicógrafa como de tantas mujeres vetadas por una simple cuestión de sexismo en su seno, difícilmente puede haber sido fruto de la casualidad. Quizá pudiera defenderse como un acto de reivindicación en favor de la proclamada “igualdad”, pero tan veladamente, al cabo, que reunir de modo tan aséptico a la RAE y a María Moliner supone lo mismo que incorporar al mismo nivel a verdugos y víctimas en un feliz cuento de hadas. ¿Por qué? Sigamos a Díaz Salgado (2011: 143-144):
 
<< en 1970, casi cuarenta años después de la negativa a Blanca de los Ríos [poeta, novelista y crítica literaria sevillana], periodo en el que ninguna otra mujer fue propuesta por el necesario trío de académicos […] la candidata ya no era una escritora conocida, sino una científica en toda regla, la bibliotecaria y lexicógrafa María Moliner. […] Sin embargo, y después de la consabida votación, el gramático Emilio Alarcos Llorach venció a María Moliner por una abrumadora mayoría de votos, por lo que la mejor lexicógrafa de la historia de España se quedó también fuera de la Academia. […] esto era algo que sabía la Academia de antemano, ya que al presentar a dos eminentes lingüistas a una misma plaza, era evidente que uno de ellos se quedaría fuera. >>
 
Martínez de Sousa (2011: 624, 626) abunda en la misma línea:
 
<< Con mucha razón la Academia ha sido frecuentemente tachada de misógina y antifeminista a lo largo de su historia. En efecto, la mujer estuvo ausente de la Academia hasta el siglo XX [1978]. […] 
 
La Academia no eligió a María Moliner, acaso la lexicógrafa que con mayor razón lo mereció […]. Este desprecio por la eximia autora del magnífico Diccionario de uso del español se convierte en una clamorosa injusticia histórica. Si se leen algunos criterios procedentes de académicos rancios, más o menos de la época, parece que Moliner no merecía ser nombrada académica. De hecho, vienen a decir, solo era una bibliotecaria que había hecho un diccionario. De este diccionario, que a los demás nos ha parecido sólido y muy superior al académico de la época, destacaron el hecho de que «el contenido gramatical hubiese sido vigilado por otras manos» y «otros cerebros». ¿Acaso no recurre la Academia a «otras manos» y «otros cerebros» cuando lo necesita, sin siquiera mencionar bibliografía? ¿No era esa una garantía intelectual por parte de doña María? >>
 
Adhesiones como la del Ayuntamiento de Cádiz a un organismo como la RAE nos obligan a reflexionar sobre si “hemos alimentado entre todos a la fiera” por motivaciones electorales u oportunistas, al tratarse de “una institución que goza de prestigio en el mundo hispano –más entre los profanos que entre los especialistas, que conocen sus carencias–” (Forgas, 2011: 425), con todo lo que ello comporta de aval implícito al “discurso chovinista en lo político, confesional católico en lo religioso, masculino, adoctrinador y moralista” que la Real Academia manifiesta en sus obras, “reflejo de la realidad, pero de la realidad fijada por la experiencia de unas élites convencidas de los postulados propios de la unidad nacional política, de la unidad religiosa bajo la confesión católica y de la salvaguarda de los valores tradicionales” (Rodríguez Barcia, 2011: 505). 
 
Nuevamente de acuerdo con el relato noticioso, el alcalde González “manifestó su satisfacción ante el hecho de que el Ayuntamiento gaditano haya sido de los primeros en Andalucía en dar ejemplo de buen uso de la lengua común”. Por la nota de prensa emitida por la propia institución conocemos que tal denominación de “la lengua común”, aunque no apareciera entrecomillada, no fue fruto de la redacción periodística del diario digital, sino que se trató, de hecho, de la expresión literal empleada por el propio regidor gaditano: “González ha celebrado «que, con la convicción de que el lenguaje debe protegerse pero también usar como herramienta para cambiar el mundo y la sociedad, el Ayuntamiento de Cádiz sea de los primeros en Andalucía en dar ejemplo del buen uso de nuestra lengua común»” . Como estamos teniendo oportunidad de verificar, si hay alguna institución académica que se distinga por emplear el lenguaje “como herramienta para cambiar el mundo y la sociedad” (por retomar la expresión del alcalde gaditano), esa no es precisamente la RAE. La información recoge, más allá, que “José María González recordó que compartimos el castellano con «500 millones de hispanohablantes», lo que nos otorga el privilegio de poder trabajar desde la cercanía y en «clave de fraternidad con millones de personas: la nuestra es la segunda lengua más utilizada en redes sociales y la primera en crecimiento»”. 
 
Realmente, el carácter manipulativo de este tipo de credenciales cuantitativas, expresadas en cifras de hablantes de las llamadas grandes lenguas, no por frecuente en los medios de comunicación es menos tramposo. ¿De verdad “compartimos el castellano con «500 millones de hispanohablantes»”? Tal vez, y ni siquiera así llegaríamos a esas magnitudes, debiéramos hablar, como mucho, de hispanoescribientes, tal como explica nuevamente Moreno Cabrera (esta vez, 2010: 16):
 
<< Normalmente, cuando se habla de inglés o español como lengua internacional se está pensando en el inglés o español estándar, el que se enseña a los extranjeros. Pero ¿es cierto que todos esos millones y millones de hablantes que se asignan a esas lenguas internacionales o globales hablan esa lengua estándar? La respuesta es un rotundo ¡no! […] en todo caso, sólo se podría decir que es entendido, no hablado. […] una lengua global o internacional es un conjunto de variedades nativas complementado por un conjunto aún mayor de variedades individuales no nativas que […] presentan una variación aún mayor que las variedades nativas, debido a que no todos han llegado a un dominio total de esa lengua segunda aprendida y presentan en su habla casi tantas peculiaridades como personas. […] Las lenguas globales son idiomas enormemente fragmentados y variables. Claro que siempre nos podemos fijar en la lengua estándar escrita, que es invariable y homogénea. Por ello, podríamos decir que las lenguas globales lo son solo sobre el papel, no en la realidad lingüística cotidiana natural. >>
 
Por otra parte, la declaración de José María González Kichi sobre que “la nuestra es la segunda lengua más utilizada en redes sociales y la primera en crecimiento»” representa otro de los argumentos con que las ideologías lingüísticas imperialistas revisten a las idiomas objeto de su ensalzamiento supremacista; en este caso, ya que no puede afirmar que es la primera lengua en uso, se encuentra otro socorrido criterio a mano: el de ser, pues, “la primera en crecimiento”. 
 
Analicemos otro elemento de la noticia sobre la presentación de “Enclave RAE” por parte del Alcalde y la concejal de Cultura gaditanes que no podemos pasar por alto. ¿Existen motivos para que uno y otra se ufanen de ser el primer consistorio andaluz en contratar un servicio vendido por la Real Academia? ¿Qué opinaban algunos de sus figuras ilustres sobre nuestra forma de hablar? A continuación ofrecemos algunas perlas, de la primera de las cuales tenemos conocimiento por un testimonio personal. Una profesora andaluza de instituto del área de Lengua Castellana y Literatura relató a quien esto escribe cómo, durante la celebración de un congreso científico en Madrid, le presentaron al conocido poeta y exdirector de la RAE Dámaso Alonso. Este preguntó tanto a ella como su acompañante, el cual había viajado con ella para asistir al evento, si eran andaluces/zas. “Pues sí, don Dámaso: ¿cómo lo ha sabido?”, le contestó dicho compañero. La respuesta, que desencadenaría definitivamente el fin de la interacción verbal y la vuelta a casa de les dos decepcionades asistentes en cuestión, fue la siguiente: “Por lo mal que habláis”. 
 
Vayamos con otra delicatessen supremacista sobre el andaluz de la mano de otro antiguo director de la RAE, Manuel Alvar, gracias a quien, merced a uno de sus más difundidos dislates, constatamos la perpetuación en el imaginario común de los postulados implícitos del nacionalismo lingüístico español en relación, en este caso concreto, con el andaluz: el de que es posible la comunicación verbal “en grupos sociales (de individuos sin patologías lingüísticas orgánicas y/o funcionales) sin que se manifieste como lengua, sino como cuasilenguas, restos de lengua, etc.” (Rodríguez-Iglesias, 2016: 21). Tal idea, a pesar de su falsedad, ha venido siendo sostenida una y otra vez por gente como Alvar en lo tocante al andaluz por medio de su conocido enunciado de que “«es un caos en efervescencia, que no ha logrado establecer la reordenación del sistema roto»” (cit. en ibíd.). Sin embargo, “Aunque tiene un gran predicamento en el pensamiento occidental, la idea de que las lenguas naturales” como el andaluz “son imperfectas no tiene justificación estrictamente lingüística alguna […]. A pesar de ello, esta idea viene de muy lejos, […] y ha tenido una repercusión muy importante en la concepción de las lenguas dominante en la cultura occidental moderna” (Moreno Cabrera, 2011: 201). Así (ibíd.: 208),
 
<< Durante siglos […] dominaba la idea de que las lenguas vulgares eran formas de comunicación corruptas, irregulares, pobres, imperfectas, fragmentarias y carentes de reglas gramaticales. Esa idea del pensamiento medieval sigue presente, a pesar de todo lo que la lingüística moderna ha avanzado en estos siglos, en algunos autores actuales para justificar el desprecio, arrinconamiento, minorización y destrucción de determinadas lenguas sobre la que se impone la lengua nacional propia de esos autores. >>
 
Estos discursos de supremacismo en torno a las lenguas no son un fenómeno exclusivo del españolismo lingüístico, empero, por lo que podemos encontrar abundantes paralelismos con otras zonas del globo. Schieffelin y Doucet (2012: 378) aportan el ejemplo paralelo de la estigmatización social de que es objeto la lengua criolla de Haití: “Muchos haitianos formados y de clase media, miembros de la pequeña burguesía, así como las elites del país, consideran el krèyol como una derivación de una forma simplificada del francés, con importaciones africanas y arahuacas. Muchos afirman que no es una lengua de verdad, sino una mezcla de lenguas sin gramática”. 
 
Será el mismo hombre de negro de la RAE, Manuel Alvar, el que nos aporte la tercera píldora peyorativa contra el andaluz. Antes de la fundación de la RTVA, la instauración de una televisión propia en Andalucía era vista por el ala hooligan del nacionalismo lingüístico español más beligerante como eventual amenaza a su hegemonía etnocida, como demuestran determinadas manifestaciones en prensa y otros foros realizadas por el citado Alvar. Esto decía en el artículo “Hablar andaluz” publicado en El País-Andalucía el 25 de enero de 2000  (localizado gracias a Díaz Salgado, op. cit.: 55-58): 
 
<< Buscar presentadores que hablen en andaluz para contar los partes de guerra de Kosovo es una idea que me parece de una sandez supina [...] Aquí leo pretextos como el de una televisión andaluza. Me pregunto ¿para qué? Más aún, hay un hombre que da o daba los informes sobre el tiempo y para quien hacía falta un dialectólogo que supiera traducirle. [...] Televisión en andaluz. ¿Qué andaluz? Porque los tales que lo postulan son de una ignorancia agresiva. Una televisión, ¿aún no lo han aprendido?, exige unos principios normativos, lo que quiere decir uniformados. Pero ¿cuándo los andaluces dejarán los necios complejos?  […] Renunciar, ¿a qué? ¿A la paletería? ¿A la plebeyez? […] Antonio Machado tenía un fuerte acento sevillano [...] pero sus versos eran los más límpidos y universales que se han escrito en español. >>
 
Como se ve, Alvar resucita la creencia del nacionalismo lingüístico español de que “las demás lenguas son menos entendibles que el castellano” (mixtificación analizada por Moreno Cabrera, 2010: 17-18). Naturalmente Alvar omite que el andaluz no ha sido objeto de la aplicación de “principios normativos, lo que quiere decir uniformados”, entre otros motivos, por la violenta oposición de su gremio. Pero en todo caso los temores del académico se revelarían a la postre como infundados, dado que, hasta la fecha, se puede apreciar en la producción de las emisoras de radio y canales de televisión autonómicos, bautizados significativamente como Canal “Sur” (eludiendo el nombre del territorio en el que tienen su ámbito, amén de designarlo en función de un eje de referencia externo a él), una suerte de diglosia audiovisual donde la lengua natural (entiéndase esta expresión en su acepción científica como concepto lingüístico; Moreno Cabrera, 2014: 214) de Andalucía queda reservada para los espacios de humor, prensa rosa y contenido ligero en general, en tanto la locución en off de temas 'serios' o informativos (“los partes de guerra de Kosovo” a los que se refería Alvar) es realizada adoptando los estándares “límpidos y universales” del castellano centro- y norpeninsular. De hecho, puede darse en un mismo programa esa escisión lingüística entre las personas que hablan andaluz, a menudo objeto de escarnio o a las que se asigna el papel de 'gracioso' y, frente a ellas, las que asumen el perfil 'serio' adoptando una locución en castellano estándar, investidas de un estatus superior o 'profesional' (aunque estas últimas sean, las más de las veces, tan andaluzas como las anteriores). Existen innumerables ejemplos más de manifestaciones, declaraciones y análisis andalófobos de miembros de la RAE, pero su inclusión aquí excedería los límites razonables de este artículo.  
 
Cuando, como reseñábamos, la concejal de Cultura, Eva Tubío, declaraba “«celebramos que la RAE nos haya elegido [...], ya que nuestra institución apuesta por que la evolución del lenguaje vaya pareja a la evolución social, y creemos que la igualdad es la mayor de las excelencias»”, la representante política estaba festejando el hecho de ser objeto de la elección de un organismo normativo que en la página de presentación de la propia plataforma no muestra demasiada sensibilidad por esa igualdad en lo relativo a la dimensión de género (lo que en otro artículo hemos tenido oportunidad de demostrar ampliamente en relación con el universo RAE en general ) cuando desdeña de modo olímpico el uso del lenguaje inclusivo al elegir fórmulas como “a disposición del usuario” o “Bienvenido”  y que emplea herramientas conceptuales destinadas a encubrir ejes de opresión social como “prestigio”, “registro formal” o “ámbito restringido”  (Rodríguez-Iglesias, op. cit.: 29; 2017: 202-203; 2018); plataforma perteneciente a un organismo, la RAE, que, por otro lado, se encuentra estrechamente vinculado al gran capital en sus fuentes de financiación (Senz, 2011: 224-239) y ya sabemos que, como reza el dicho popular, quien paga, manda. “Enclave RAE”, además, y como indicábamos al principio, no es una herramienta gratuita, todo hay que decirlo  (“este servicio ya se ha vendido al Ayuntamiento de Cádiz, Ceuta y Melilla”; Cope.es, 18/IV/2018 ), lo que, “Dado que esta institución obtiene financiación pública y su financiación privada goza de claras ventajas fiscales, no parece ético” ya que “Todas las obras académicas, como contribuciones al conocimiento y fijación de las normas que afectan a toda la comunidad de hablantes y escribientes, deberían estar disponibles de modo gratuito en Internet” (Moreno Cabrera, 2014: 198). 
 
Tal suerte de adscripciones acríticas (incluso entusiastas, como la desplegada por les ediles gaditanes) a un discurso de dominación como el de la Real Academia, en tanto “aquel realizado por élites o instituciones privilegiadas […] que ejercen cierto poder social al hacer prevalecer, a través de distintos medios, formas de desigualdad en las diversas esferas de la vida humana” (Rodríguez Barcia, op. cit.: 459), no contribuyen precisamente a hacer la pedagogía necesaria, ya sea (como apuntábamos supra) por cálculos de mercadotecnia electoral, ya por timorata renuencia a no contradecir las actitudes previas del público, ya por servirse de ellas para apuntarse un tanto, o por todo eso a la vez, contra las ideas preexistentes en el grueso de la población: a saber, que una institución como la Real Academia (cuyos dirigentes, como hemos repasado, nos han dicho que hablamos mal o que usar el andaluz en televisión es propio de catetos) es útil, necesaria, eficiente y neutral. Resulta necesario acudir, en este sentido, al concepto de enmarque (“framing”) o configuración de marcos (“frames”), las estructuras mentales normalmente inconscientes a través de las que el ser humano entiende la realidad y, a menudo, la crea, algunas de las cuales son más profundas y definen el ‘sentido común’ global de la gente (Lakoff, 2008), lo que, en el terreno de la lengua, podríamos ejemplificarlo en la creencia general sobre que hay determinadas personas o colectivos (como el nuestro) que no la usan bien, cuyo reverso de esta misma idea es la “satisfacción” expresada por el alcalde de Cádiz ante el hecho de que el Ayuntamiento gaditano “haya sido de los primeros en Andalucía en dar ejemplo de buen uso de la lengua común” , de acuerdo con la citada información (cursivas nuestras). Esto nos hace considerar de extrema pertinencia reproducir una certera reflexión de Rodríguez-Iglesias (2017: 213-214, 216-217): 
 
<< Si el activismo social y la lucha política en y por Andalucía se maneja respecto de la lengua con las herramientas conceptuales construidas desde fuera de Andalucía sin cuestionar ni una sola coma, mal vamos. Porque la descolonización del conocimiento debe ser global. En este camino me he encontrado con excelentes investigadores e investigadoras, con conciencia e implicación activa en la decolonialidad. Sin embargo, muy buenos y buenas en sus respectivos campos, luego no sólo eran incapaces de comprender la importancia de no seguir manejándonos con las herramientas del amo respecto de la lengua. Es obvio que no es una incapacidad cognitiva. Y eso es lo interesante de la cuestión. ¿Cómo políticamente se acierta en lo histórico, por ejemplo, y se es incapaz de reconocer que sin problematizar conceptos construidos por la vieja filología y la lingüística pretendidamente moderna –ni siquiera por la primera sociolingüística laboviana, saussureana en su esencia– no se puede entender al cien por cien nuestra inferiorización, nuestra subalternidad, nuestra colonialidad? […]
 
Porque el resultado de observar una realidad, de interpretarla, de entenderla para, en su caso, cambiar lo que haya de ser cambiado –con el fin de no explotar a los pueblos, sino de liberarlos, de alcanzar la igualdad y la justicia social–, va a ser muy diferente si se hace con las herramientas del amo o prescindiendo de ellas, cosa, esta última, que precisa de conocer bien quién es el amo, quiénes lo conforman o trabajan a su servicio y qué discursos y conceptuaciones sostienen sus privilegios y el sistema de explotación de esta otredad que es víctima de la desigualdad, de la dominación, de la opresión. >>
 
Esperamos con este artículo haber contribuido en alguna medida a lo segundo. “Si, como dice la intelectual feminista Audre Lorde, «las herramientas del amo nunca destruirán la casa del amo», hemos de dotarnos de otras herramientas conceptuales con las que interpretar la realidad y actuar sobre ella. Como hemos visto, las herramientas del amo, atravesadas de una ideología de la desigualdad, de la dominación y de la opresión, deben ser sustituidas por herramientas pensadas desde las ideologías de la igualdad y la justicia social”, apunta el mismo autor (2018). Cambiar esas herramientas del amo por otras nuestras, propias, pasa por no reforzar los marcos profundos con que este domina nuestra percepción del mundo, los mismos que explican que el hijo del colono madrileño corrigiera la forma de llamar al “fútbol” del indígena gaditano, en la anécdota con la que abríamos este texto. Muy al contrario, se trata de asentar marcos profundos distintos, pero esto exige un esfuerzo de largo alcance, muy diferente al de crear mensajes a corto plazo sobre una cuestión puntual (Lakoff, ibíd.). Estamos hablando, una vez más, de hacer pedagogía y vamos a concluir sin salir de la tacita de plata, donde la Fundación de Raperos Atípicos de Cádiz (la FRAC) hace justamente eso, difundir un marco alternativo, en estos versos del tema “Mi idioma”, perteneciente a su disco de 2009 Ante la crisis, vota FRAC! :
 
<< No buhkeh i rebuhkeh
en er dizzionario de la lengua,
mi lengua eh pa mí,
pa mí i pa kien la entienda.
No bengah a ablàr-me
der perfetto kahteyano,
ezo deha-lo pa leonezeh i puzelanoh.
Zoi autodidatta,
kada día aprendo argo,
porke mi idioma eh mi nazión
¡i mi nazión eh mi barrio! [...]
Tu idioma eh máh importante
de lo ke demanda er merkao,
máh kateto eh er gaditano
ke abla fino er kahteyano.
No ablah ehpañó,
eze idioma no ezzihte.
No ablah ningún idioma mal,
zolo bien er ke aprendihte.
Eh mi attitú en letrah,
i pa muxoh un karbario,
porke mi idioma eh mi nazión,
¡mi idioma eh mi barrio! >>
 
REFERENCIAS
 
DÍAZ SALGADO, Luis Carlos (2011): Historia crítica y rosa de la Real Academia Española. En SENZ, Silvia y ALBERTE, Montserrat: El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española. Volumen I. Barcelona: Melusina. 
FORGAS, Esther (2011): El compromiso académico y su reflejo en el DRAE: los sesgos ideológicos (sexismo, racismo, moralismo) del Diccionario. En SENZ, Silvia y ALBERTE, Montserrat: El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española. Volumen II. Barcelona: Melusina. 
LAKOFF, George (2008): Puntos de reflexión: manual del progresista. Barcelona: Península.  
MARTÍNEZ DE SOUSA, José (2011): La obra académica a lo largo de tres siglos. En SENZ, Silvia y ALBERTE, Montserrat: El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española. Volumen I. Barcelona: Melusina. 
MORENO CABRERA, Juan Carlos (2014): Los dominios del español. Guía del imperialismo lingüístico panhispánico. Madrid: Euphonía Ediciones. http://www.euphoniaediciones.com/plataforma/libros/los-dominios-del-espanol-13-45-1-2-1 
- (2011): «Unifica, limpia y fija.» La RAE y los mitos del nacionalismo lingüístico español. En SENZ, Silvia y ALBERTE, Montserrat: El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española. Volumen I. Barcelona: Melusina. 
- (2010): Lengua / nacionalismo en el contexto español, http://bretemas.blogaliza.org/files/2010/06/Texto_Juan_Carlos_Moreno_Cabrera.pdf
RODRÍGUEZ BARCIA, Susana (2011): Un mundo a su medida. La construcción de la realidad en los últimos diccionarios de la RAE. En SENZ, Silvia y ALBERTE, Montserrat: El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española. Volumen II. Barcelona: Melusina. 
RODRÍGUEZ-IGLESIAS, Ígor (2018): “Giro decolonial para una sociolingüística de la justicia social”, El topo tabernario, 26 (20/I-20/III), http://eltopo.org/giro-decolonial-para-una-sociolinguistica-de-la-justicia-social/.
- (2017): La colonialidad del ser, saber y poder como base de la inferiorización lingüística de Andalucía. En VV.AA., Desde Andalucía a América: 525 años de conquista y explotación de los pueblos. Granada: Hojas Monfíes. 
- (2016): La hybris del punto cero metalingüístico. Andalucía como no-Ser. En Actas de la VIII Hunta d'Ehkritoreh en Andalú / VIII Reunión de Escritores/as en Andaluz / 8th Meeting of Andalusian Writers. ZEA - Sociedad para el Estudio del 'Andalú'. Fuhirola / Fuenhirola, 21-22 de marzo de 2016. http://www.zea-andalu.com/hunta-d-ehkritoreh-en-andalú/viii-hunta/ 
SCHIEFFELIN, Bambi B. y DOUCET, Rachelle Charlier (2012): El criollo haitiano 'real': ideología, metalingüística y opción ortográfica. En SCHIEFFELIN, Bambi B., WOOLARD, Kathryn A. y KROSKRITY, Paul V. (Eds.), Ideologías lingüísticas. Práctica y teoría. Madrid: Los libros de la catarata. 
SENZ, Silvia (2011): Una, grande y (esencialmente) uniforme. La RAE en la conformación y expansión de la «lengua común». En SENZ, Silvia y ALBERTE, Montserrat: El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española. Volumen II. Barcelona: Melusina. 
 

NOTAS

[1] http://www.diariodecadiz.es/ocio/Ayuntamiento-gaditano-plataforma-Enclave-RAE_0_1232876731.html

[2] http://www.rae.es/noticias/enclave-rae-la-nueva-plataforma-de-la-real-academia-espanola

[3] https://transparencia.cadiz.es/el-ayuntamiento-de-cadiz-el-primero-en-andalucia-en-disponer-de-la-plataforma-de-la-real-academia-de-la-lengua-espanola-enclaverae/

[4] http://elpais.com/diario/2000/01/25/andalucia/948756147_850215.html

[5] http://pensamientoandaluz.org/index.php/m-rodriguez/125-prostitutas-monologuistas-y-academicos-pinceladas-mediaticas-en-torno-al-ideario-rae.html

[6] https://enclave.rae.es/que-es

[7] https://enclave.rae.es/herramientas/gramatica

[8] https://enclave.rae.es/suscripcion-particulares

[9] http://www.cope.es/noticias/cultura/enclave-rae-los-contenidos-atesorados-por-rae-300-anos-golpe-clic_204956

[10] Palabras literales del alcalde (a pesar de no aparecer entrecomilladas en el texto de Diario de Cádiz), según el portal del Ayuntamiento de la ciudad: https://transparencia.cadiz.es/el-ayuntamiento-de-cadiz-el-primero-en-andalucia-en-disponer-de-la-plataforma-de-la-real-academia-de-la-lengua-espanola-enclaverae/

[11] https://soundcloud.com/deejay-chef-frac/f-r-a-c-mi-idioma-sr-bajundub

 
Manuel Rodríguez Illana