Sábado 23 Marzo 2019

Pongamos que hablo (siempre) de Madrid

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Loteria madrid
En otro de nuestros artículos ofrecíamos una muestra del reflejo mediático de lo que se conoce como extractivismo epistémico (siguiendo la terminología empleada por Grosfoguel, 2016: 140-142, a partir de las aportaciones de Leanne Betasamosake Simpson o de Silvia Rivera Cusicanqui), concretamente en torno al flamenco, expresión artística andaluza, con la cobertura  informativa que Canal Sur ofreció al denominado Record Flamenco Madrid en mayo de 2017[ ]. La noticia, en un tono evidentemente ajeno a cualquier consideración crítica sobre este tipo de apropiaciones, recogía unas palabras del bailarín Antonio Canales afirmando que, en lo tocante a una producción cultural obviamente andaluza como es el flamenco, no obstante, “Madrid es donde se cuece la madre del cotarro, que luego explota para todos los demás lugares”[ ].  Este tipo de piezas periodísticas contribuyen a la exaltación de la capital del reino de España en tanto elemento mítico esencial del nacionalismo de Estado hegemónico (Rodrigo Mora, 2010). 
 
El caso del flamenco se inscribe en el ámbito inmaterial, pero también nuestro patrimonio cultural físico puede ser víctima del expolio centralista, como ocurrió con la biblioteca personal de 4.000 volúmenes del sacerdote, teólogo y filósofo del siglo XVI Benito Arias Montano (nacido en el reino de Sevilla y muerto en esa ciudad), legado que fue llevado a El Escorial para iniciar la de este emplazamiento (Vergara Varela, 2010: 44), o que buena parte de los bienes de la Biblioteca Capitular donados por Alfonso X de Castilla a la Catedral de Sevilla fueran igualmente robados por Felipe II para trasladarlos al mismo lugar (ibid.: 42), o que la Dama de Baza fuera trasladada a Madrid con nocturnidad nada más ser encontrada (Ideal.es, 14/IX/2016[ ]). Los casos de enajenación del patrimonio andaluz sacrificado en aras del Moloch mesetario son, por desgracia, innumerables, pero todos ellos responden a una funcionalidad de exaltación de la capital del Estado como uno de los puntales de la ideología que sustenta a este, doctrina que convierte a Madrid en epítome del cosmopolitismo frente al presunto 'paletismo' de “las provincias”, y que ha servido como vía de aumento de la explotación de las naciones oprimidas en el interior del reino (Gil de San Vicente, 2015). 
 
En efecto, uno de los engranajes simbólicos de la maquinaria estatal que “destaca por encima de todo” es “el simbolismo que acompaña a la capital, derivado entre otras cosas de su condición de representatividad, de recinto que acoge lo más granado de esos lugares de memoria, tanto en su dimensión patriótica-socializadora como en lo que hace a la presencia de los poderes “financieros y culturales” (Taibo, 2014: 101). Así, “en Madrid actuará […] la despersonalización megapólica propia de la 'aldea manchega' engrandecida”, de manera que “la ideología burocrática” que había venido germinando en la etapa precapitalista “se acompañará de un falso universalismo. [...] Madrid 'superará' los nacionalismos pretendidamente provincianos y vacuos” y, “'abierta al mundo', se sonreirá con aire de superioridad frente a la tozudez de las 'provincias' [...] por seguir siendo ellas mismas” de modo que “podrá permitirse el lujo primero de prostituir lo andaluz, después de considerarse autónoma, vinculada directamente al mundo moderno. [...] Ciudad artificial, hará de esta artificiosidad bandera. Madrid, inevitablemente, será reducto objetivo del patriotismo español” (González Pulido, 2005: 9). 
 
No es de extrañar que bajo ese paradigma supremacista de la capital del Estado, Alfredo Durán Alonso, gerente de Servicios Comerciales Sur de Renfe-Viajeros, se permitiera celebrar sin pudor alguno, en un desayuno de redacción organizado y publicado por Diario de Sevilla (28/XII/2017, y no fue ninguna inocentada[ ]), bajo el patrocinio de dicha compañía ferroviaria, los 25 años del primer AVE afirmando que “«Sevilla se ha convertido en un barrio de Madrid»”. Para el citado ejecutivo, “el «orgullo de pertenencia» que está logrando este transporte que acerca territorios es lo más destacable”. La pieza, pues, no parece tener nada que objetar a esa apreciación en lo que se refiere al reforzamiento del esquema centralista radial en favor de la citada capital del reino de España, aunque la vertebración territorial de Andalucía se venga viendo perjudicada por el progresivo deterioro en las líneas de cercanías y media distancia de nuestro país (Sevilladirecto.com, 21/XII/2016[ ]), o por el hecho de que los recortes y retrasos en la finalización de uno de los tramos de AVE hagan que la ciudad de Granada lleve varios años sin tren (Elpais.com, 22/IV/2018[ ]). Idéntica colonización mental encontramos en la forma en que el periodista Rafa Cremades abrió su programa matinal radiofónico Aquí estamos, de Canal Sur Radio, el 2/V/2018: “¡Buenos días, Andalucía, aquí estamos! ¡Sí, señor, dos de mayo! Día histórico, fiesta en Madrid”[ ]. El informativo de Canal Sur Televisión Edición Fin de Semana correspondiente al sábado 8/XII/2018 en su horario vespertino de las 20:30 horas (Edición “Noticias 2”) nos ofrecía una pieza en la que aparecía sobreimpresionado el siguiente rótulo: “Escapada a Madrid para visitar a ‘Doña Manolita’. Andaluces buscan la suerte en esta administración histórica”; ya no es solo que se nos apele de forma constante al sueño del boleto de lotería redentor que nos saque de la precariedad económica convirtiéndonos en millonarias/os sino que además parece más provechoso dejarse el dinero en Madrid, porque toca más. Casi inmediatamente después, el mismo informativo de Canal Sur nos aporta todos los detalles relativos a que “Madrid se convierte en la capital del fútbol argentino” porque los clubes River y Boca juegan en el Bernabéu la final de la Copa Libertadores. 
 
Los orígenes sociohistóricos de este matritocentrismo exhibido de forma obscena desde las páginas de Diario de Sevilla o desde las ondas de Canal Sur, que concibe las ciudades andaluzas como barrios de Madrid, son analizados en la siguiente forma por Campos López (2018):
 
<< El españolismo político y sociológico está tan extendido en nuestra tierra, entre otras razones, precisamente por la inexistencia de una gran burguesía propia y autónoma, interesada en marcar distancias y territorialidad con respecto a la española, dado que, como en toda colonia, nuestra burguesía autóctona es subsidiaria de la del colonizador. Ha sido creada por el ocupante y ha crecido a su sombra. […] El dominio español sobre nuestro país le beneficia, por lo que no aspira a cambiar la situación colonial. El Imperio la parió y sabe que gracias al imperialismo y el estado de dependencia de Andalucía mantiene su estatus social. […] Todos los imperialismos coloniales europeos han utilizado a los habitantes autóctonos de los países ocupados para constituir el grueso de sus ejércitos, policías, capataces, maestros, profesionales liberales y administradores coloniales. La élite ocupante se limitaba a detentar los puestos directores superiores. […] 
 
Y sería, y es, esa “mentalidad colonizada”, inducida por el ocupante anteriormente a esas nuevas élites sociales, tan interiorizada en éstas que constituiría, y constituye, un factor decisivo a la hora de que sus antiguos conquistadores mantengan el dominio sobre los nuevos estados, sólo aparentemente independientes, a través del neocolonialismo sociocultural, económico y financiero. Algo semejante ocurre con nuestra burguesía auxiliar, que con la “autonomía”, otro proceso pactado concedido por el ocupante, pasará a ser la nueva élite gestora, en nombre del imperialismo español, como capataces al servicio del dueño impuesto. 
 
El que la burguesía andaluza posea ese mismo carácter subalterno y subordinado de burguesía auxiliar colonial, explica el que nuestra “clase empresarial”, esa que algunos consideran erróneamente como nuestra gran burguesía, sea tan dependiente e incapaz de constituirse en burguesía nacional, siendo por el contrario sostenedora del imperialismo y su oligarquía foránea. También el porqué de que nuestra pequeña burguesía intelectual y administradora; nuestra clase política, cultural, educativa, etc., sea tan españolista que sólo vea, sienta y piense en, desde, por y para Madrid. Han sido educados y condicionados para ver España no como entelequia y problema, sino como realidad y solución. Al igual que las mentalidades colonizadas del “tercer mundo” con respecto a sus antiguos dueños, son incapaces de superar España, de darle la espalda y combatirla, como esos otros dirigentes lo son con respecto a Occidente. >>
 
Es dentro de los parámetros conceptuales arriba citados, y ya que mencionábamos a los poderes culturales y financieros (Taibo, ibid.), donde se ubica el marco en el que, recientemente, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha declarado que “los madrileños están pagando 3.000 millones para que los andaluces tengan sanidad y educación” (Elplural.com, 17/IX/2016)[ ]. Claro está, “a la hora de contabilizar lo aportado y lo recibido por cada cual se olvidan, por ejemplo, las ingentes inversiones del gobierno central en Madrid, la capital, como se olvidan, también, los salarios percibidos por los funcionarios que trabajan para aquél. Unas y otros no benefician por igual, con toda evidencia, a las diferentes comunidades autónomas”. Otro factor a considerar, también a menudo objeto de amnesia selectiva, es “un esquema radial de comunicaciones cuyo principal beneficiario histórico ha sido, de nuevo, Madrid en detrimento de la periferia peninsular” (Taibo, ibid.: 91), tal como hemos comentado en relación con las líneas ferroviarias. En las últimas décadas, “la burguesía española multiplicaba su nacionalismo imperialista contra catalanes, gallegos, vascos, andaluces, asturianos, aragoneses, castellanos, etc., parando en seco la anterior descentralización administrativa –oficialmente denominado «Estado de las Autonomías»– e intensificando la recentralización madrileña. Entre 1991 y el 2002, la concentración de sedes fiscales de grandes empresas en Madrid ascendió del 82,4% al 90,2%, respectivamente” (Gil de San Vicente, op. cit.: 6). 
 
En realidad (Arana, 1994: 126), 
 
<< Madrid hizo su revolución industrial […] sobre la base de una industria que pronto monopolizó: la industria política. 
 
Decía Valentí Almirall en 1886: “Esta ciudad de apariencia tan próspera y floreciente no tiene casi ningún elemento de producción. Su industria es casi nula y el comercio se limita a cubrir las necesidades elementales de la población local. Madrid vive de la política, gracias a lo cual se adjudica una parte sustancial del presupuesto de Estado”. Apoyada en esta palanca, la burguesía madrileña o establecida en Madrid se desarrolla a base de especulación financiera. >>
 
En la web de RTVE se encuentran disponibles los documentales de la serie Mujeres en la Historia, donde podemos conocer la vida de numerosas figuras femeninas de importancia en el Estado español. “Curiosamente, gran parte de las que se va a preocupar la redacción de los documentales son reinas, infantas, princesas y nobles, que ya sabemos que ancha es Castilla y ha dado para mucho” (Laó Ramos, 2017). Sin embargo, también encontramos algunos dedicados a otras mujeres sin títulos nobiliarios, como es Carmen de Burgos[ ], almeriense nacida a finales del siglo XIX. Examinemos algunos fragmentos del audiovisual a partir de la narración expresada por la voz en off desde el minuto 2:42 en adelante, siguiendo el análisis no exento de ironía realizado por la misma autora (ibid.; las partes correspondientes a dicha narración del documental están entre comillas):
 
<< “Carmen de Burgos llega a Madrid en 1901 con la ilusión de comenzar una nueva vida. Se siente aliviada al dejar atrás el asfixiante ambiente de Almería, ciudad en la que nació y vivió hasta entonces y en la que nunca le van a perdonar su comportamiento. Nadie entenderá la postura adoptada por Carmen al decidirse, después de muchos sufrimientos, a abandonar el domicilio conyugal. Consideran que las mujeres deben aceptar los problemas matrimoniales por la buena marcha de la familia. Jamás una esposa debe hacerle frente al marido. Su deber y obligación consiste en obedecer y callar, pero Carmen no quiere hipotecar su futuro por algo que ya no existe. Su vida es un infierno y debe salir de ella como sea. No le va a resultar fácil, deberá enfrentarse a las pretensiones desde más de un caballero que debido al comportamiento de Carmen la consideran mujer frívola y ligera.”  
 
En el anterior párrafo viene a resumirse una sociedad machista “de libro”, es decir, aquella que no tolera que ninguna mujer saque los pies del plato por el bien del orden y la paz familiar. No importa cuánto la maltratase el marido, aunque fuese algo bien sabido en Almería; el hacer las maletas y macharse con su hija a otra tierra será algo que todo el vecindario verá con muy malos ojos y supondrá la estigmatización de Carmen. 
 
Sin embargo, ella quiere hacer de su vida una vida mejor y huye en busca del Edén. Más adelante veremos que el Edén es Madrid, en contraposición con Andalucía, que es tierra hostil, retrasada y machista. Aunque para conquistar sus sueños a Carmen aún le queda superar algunas pruebas. Ni Hércules, oiga.
 
Será su propio tío, Agustín de Burgos, que la acoge en su casa cuando Carmen llega a Madrid, quien intente propasarse con ella. Y Carmen se verá obligada a abandonar la casa de su familiar ante el acoso de éste. Pero a pesar de este contratiempo…”.
 
Bien, el Edén madrileño la recibe con acoso sexual. Un detalle sin mucha importancia, un contratiempo nada más.
 
Carmen de Burgos sabe que Madrid es la ciudad en la que debe vivir. Le atrae todo de la gran ciudad: se siente fascinada por el ambiente cultural de la capital de España. Carmen sabe que Madrid es el lugar ideal para abrirse camino en el mundo de la Literatura y es lo que ella desea: dedicarse a escribir. Se emociona cuando conoce a algunos de los autores más famosos del momento; casi todos viven o pasan por Madrid. En Madrid se pueden contemplar las más importantes novedades teatrales: el Apolo y el Lara compiten en estrenos. Carmen asistirá a la polémica puesta en escena del teatro español de la obra Electra de Galdós con gran éxito popular y fuertemente criticada por algunos intelectuales entre los que destacaba Azorín, al que Carmen había conocido en la redacción de uno de los periódicos que ella acudía en busca de trabajo. Aquel era el ambiente en el que le gustaría moverse.”
 
Parece que estamos viendo un anuncio de Turismo Madrid: su movimiento cultural, sus teatros, la jet set de la cultura vive allí; lo mismo te encuentras a un intelectual tomando café, que te cruzas con Pérez Reverte en la esquina. Y luego esos estrenos. 
 
La pregunta es ¿por qué todos pasan o viven en Madrid? ¿Acaso todos esos famosos autores son madrileños? 
 
Carmen se siente atraída por el mundo de la bohemia. No siente vocación por la enseñanza pero necesita trabajar para vivir. A los pocos meses de su llegada a Madrid debe incorporarse como maestra a un colegio de Guadalajara.
 
No, si al final resulta que Madrid no es tan maravillosa. Allí se va a trabajar; que no se te olvide, Carmen. Y en tus ratos libres te apañas para conseguir trabajo de lo que verdaderamente te gusta, lo cual sucederá dos años después de llegar a Madrid. 
 
Carmen de Burgos es luchadora y poco a poco irá consiguiendo colaboraciones en la prensa. Primero será con unos poemas en el Madrid Cómico; después, artículos en los diarios ABC, El Globo y El País. El director del Diario Universal, Augusto Suárez de Figueroa, confiará en ella empleándola en el periódico. Suárez de Figueroa será quien la anime a firmar sus trabajos en prensa con el pseudónimo de Colombine, nombre que pronto se hará familiar a los lectores.” 
 
Mientras se explica todo lo anterior, en la imagen aparecen los nombres de Clarín como escritor de algunos de los periódicos en los que escribió Carmen y también se señala a la generación de 1898, núcleo de intelectuales de entonces.
 
Y menos mal que Carmen dio con un hombre bueno, Augusto Suárez, que quiso confiar en ella, no en su talento. Si no es por él la pobrecita mía no tendría ni pseudónimo. El hombre salvador aparece en Madrid. >>
 
Aparte de la propia exaltación acrítica de la capital del Estado como paraíso de la cultura y el cosmopolitismo, pues, el documental difunde la imagen de Andalucía como país machista y atrasado. Para el euroccidentalismo y toda ideología de supremacismo cultural, en general, el machismo siempre está en otra parte, en el sur global (por ejemplo, ahora en el islam). El guión del capítulo de TVE, empero, minimiza, nombrándolo de pasada, como una anécdota, el hecho de que es justo cuando llega a Madrid cuando es objeto de acoso sexual. 
 
Por otra parte, en este capítulo de Mujeres en la Historia aparece, como menciona Laó Ramos, una portada de Madrid Cómico en la que aparece como “Director: Leopoldo Alas (Clarín)” (imagen del minuto 5:24). Pero este nombre destacado de la moderna y cosmopolita vida cultural madrileña, al parecer tan ajeno a la retrógrada y patriarcal Almería, fue el mismo que, en el contexto de la intelectualidad de la época, discriminaba a autoras como Emilia Pardo Bazán o Blanca de los Ríos, eternas candidatas que murieron sin entrar en la RAE; un escritor que calificó la aspiración de Pardo Bazán, un debate recurrente en la escena literaria española de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, como "la lucha del histerismo y del cretinismo" (Calvo Fajardo, 2017). 
 
El purplewashing con ropaje feminista de este documental de TVE sobre la almeriense Carmen de Burgos guarda bastantes elementos de conexión con el pinkwashing de la campaña que con el lema “Ames a quien ames, Madrid te quiere” estuvo destinada a publicitar los actos del Día del Orgullo Gay de 2017 en la capital del Estado; un eslogan que el Ayuntamiento de esa ciudad decidió reutilizar también el año siguiente (Elpais.com, 4/VII/2018)[ ] y que pudo verse en marquesinas de muchas localidades de Andalucía (VV.AA., 2017): 
 
<< Violencia de la buena, de la que va al centro de la diana. Leer estos enormes carteles mientras vas andando por calles de ciudades andaluzas solo se puede considerar un ataque a lo más íntimo: tu ser y tu sentir. Apela a tu pertenencia, a tu identidad sexual; te confronta, y esto es delicado, con la mayoría del colectivo LGTBI+, que, como la mucha de la “progresía” hetero, lo contempla (en una de sus vertientes) como un avance en las libertades occidentales. Eso sí.
 
Esto es de Occidente y también de Israel, el país más avanzado en cuanto a libertades sexuales en Oriente Próximo, ya sabemos. Pero lo llaman “mundial”. Bien pretenciosa la denominación.
 
“Ames a quien ames, Madrid te quiere”. [...] mucho de lo que nos sucede, así como la manera en que nos identificamos y cómo queremos ser y vivir no tiene que ver con el amor. [...] ocultando la identidad de género se queda la mesa coja y se invisibiliza a mucha gente. Pero ¿te quiere Madrid en verdad? Tenemos razones para dudarlo, al menos. [...]
 
En Madrid, en mayor o menor medida como en el resto de sitios, hay agresiones e insultos y asco hacia las marikas, y desprecio a las bolleras e incomprensión a les bisexuales y repulsa a la vida de les trans. Sin olvidar tampoco la criminalización de los movimientos feministas y el amparo institucional a discursos que propagan el antagonismo hacia lo no heterosexual. Y también es donde sentimos vergüenza de ser andaluzxs porque en algún momento alguien sacará un tópico o supondrá que tú sabes algún chiste o echarte unos bailes de esos del sur. Eso es tal cual. Así que dejad de decirnos que Madrid es el destino (turístico) ideal y seguro donde “celebrar” nuestras vidas, o que nos va a salvar de nuestra ciudad periférica o, en el peor de los casos, de tu pueblo homófobo donde eres la rara y tienes que huir. >>
 
Efectivamente, no es rosa ni violeta todo lo que reluce en la capital del reino. En 2016 fueron 239 las víctimas que denunciaron agresiones homófobas a la asociación LGTB madrileña Arcópoli y es conveniente tener en cuenta que, según la mayor parte de los estudios europeos, entre el 70 y 80% de las víctimas de este tipo de ataques no llegan a denunciarlos. Según los datos del Observatorio, de ese total de agresiones en la Comunidad Autónoma de Madrid, 180 se produjeron en la ciudad de Madrid, lo que supone un 75% del total de los ataques. El perfil del agresor que maneja la asociación a raíz de las denuncias es desolador: hombre de nacionalidad española, joven de entre 20 y 30 años, que probaría el diagnóstico que ya hacen las asociaciones”. En julio de ese mismo año dos diputados autonómicos madrileños del PP se ausentaron de una votación para evitar dar su visto bueno a una ley de protección integral contra la LGTBIfobia en la citada Comunidad. (Elconfidencial.com, 21/I/2017[ ]). Uno de esos dos parlamentarios era David Pérez, alcalde de Alcorcón, famoso por haber caracterizado en una ocasión al movimiento feminista como compuesto por personas que “a veces son mujeres frustradas, mujeres amargadas, mujeres rabiosas y mujeres fracasadas como personas y que vienen a dar lecciones a las demás de cómo hay que vivir y cómo hay que pensar” (Elconfidencial.com, 1/XII/2016[ ]). 
 
Pasando a otra muestra audiovisual, es dentro de esa misma glorificación mítica de la capital en la que se supone que se desarrolla y graba un espectáculo protagonizado por el actor cómico malagueño Dani Rovira, del que nos ocupamos en otro lugar en detalle (Rodríguez Illana, 2017: 47-51) y cuya transcripción parcial ofrecemos en el siguiente párrafo. Se trata de su monólogo para El club de la comedia titulado “Traumas de la infancia”[ ], reemitido por el canal Neox el lunes 8 de agosto de 2016. El fragmento que reproducimos comienza en el minuto 4:42: 
 
<< El inglés no se me da bien, pero desde el principio. Yo me acuerdo de que hace siete u ocho años fue cuando subí por primera vez a Madrid, para grabar en la tele. Vine con mi hermano. Imagínate, tío. Dos chavales de Málaga que veníamos aquí a la gran capital. Claro, íbamos por la calle impresionados. «¡Mira, mira, mira...!» Allí faltaba la hipotenusa porque los dos catetos ya estaban. Mira, y se nos acercan dos guiris rubias como las candelas (whites like the candel). Las rubias, vamos, estaban más perdidas que Chiqui la de Gran hermano en los trigales de Gladiator. Iban con un mapa de Madrid. […] Y se nos acercan las guiris y me dicen: «Excuse me». Y yo: «Yeah». «Excuse me. The center of Madrid?» «Yeah. The center of Madrid is Guti, Raúl y Zidane». Pero bueno, lo mismo me pasaba con la lectura, ¿eh? Yo aprendí a leer bastante tarde y luego, hasta los veintitrés o veinticuatro años yo leía con el dedito puesto; esto que cuando eres chiquitito te dicen: «Ay, qué tierno». ¿Tierno? ¡Los cojones! Eso nada más que me ha traído problemas. Por ejemplo, yo al cine suelo ir mucho a las películas de versión original subtituladas: me daba unas panzadas de andar en plan... [Simula que va corriendo de un lado a otro de la pantalla siguiendo los subtítulos con el dedo para poder leerlos.] Y la gente: «¿Qué haces?» Y yo: «Nada, que soy tonto». Pero bueno, al fin y al cabo, todas estas cosas, toda esta lentitud que tengo yo en la vida a mí me importa poco. >>
 
La primera oración del extracto refuerza el sempiterno tópico del hablar mal de las/os andaluzas/ces, víctimas de un inapelable paletismo frente a la capital: “El inglés no se me da bien, pero desde el principio”. Pero dedicaremos nuestra atención prioritaria en esta ocasión a la referencia geográfica que incluye acto seguido: “cuando subí por primera vez a Madrid”. No dice “fui al Norte”, sino que utiliza el verbo 'subir'. Esta elección léxica no es casual, igual que no lo es, por ejemplo, la del título de la serie televisiva de Antena 3 Allí abajo (referencia espacial a Andalucía)[ ]. La Psicología ha aportado evidencias de que la mayoría de las personas piensan que el norte se asocia con sentirse bien o dinámica/o, mientras que el sur evoca la sensación de decaimiento. Inconscientemente procesamos palabras positivas como si estuviesen más arriba en el espacio que las negativas. Diversos experimentos han validado esta tesis: al mostrar mapas de una hipotética ciudad y preguntar a las/os sujetas/os experimentales dónde les gustaría vivir, las personas se inclinan claramente por elegir la zona norte de la ciudad, y cuando se les pregunta dónde habitarían personas imaginarias de distintos estratos sociales, ubicaron a las más ricas en el norte y a las pobres en el sur[ ]. 
 
El caso es que los dos chavales están “impresionados” por los atractivos de “la gran capital”, en sus propias palabras. Ciñéndose a lo que el público del Estado espera del arquetipo andaluz, Rovira se define, a él mismo y a su hermano, como “los dos catetos”. Resulta curioso que se cuelgue tal sambenito por ser originario de Málaga, una ciudad de cerca de 600.000 habitantes cuya área metropolitana supera el millón, fundada en el siglo VIII antes de nuestra era (una de las más antiguas del subcontinente europeo), primer núcleo industrial del Estado durante el siglo XIX e importante centro económico (aun con el desmantelamiento industrial sufrido por Andalucía en general por mor de la división internacional del trabajo establecida en la UE), cultural y de comunicaciones[ ]. Sin embargo, hay que darle al público lo que espera oír para provocar su hilaridad; no es otra cosa que la imagen del andaluz “cateto” e ignorante: cuando dos turistas le preguntan por el centro de Madrid, el protagonista, en su confusión, entiende por tal nombre propio no la capital del Estado sino uno de sus equipos de fútbol. 
 
Ejemplos como los aquí extraídos, que nos brindan tanto el orbe televisivo como el radiofónico, la prensa o el marketing publicitario, nos permiten constatar un indiscutible centralismo mediático con base en la capital del Estado en virtud de su función simbólica para la ideología nacionalista que refuerza dicha entidad política. En el caso del ecosistema mediático con difusión en Andalucía, tal relato uniforme procede, tal como hemos verificado, tanto de los medios de ámbito estatal, lo cual resulta lógico al estar localizados en el propio Madrid, como (y esto es lo más llamativo) de los radicados en nuestro propio país, ya sean los autodenominados autonómicos (con un discurso bien diferente en este sentido al de televisiones como ETB o TV3), ya los circunscritos al ámbito local. A uno y otro factor subyacen una seri de condicionantes sociohistóricos que hemos abordado a lo largo de estas líneas y que debemos tener presentes al efecto de comprender dicho discurso colonial y desactivarlo. 
 
 
Manuel Rodríguez Illana
 
REFERENCIAS
 
ARANA, Alberto (1994): El problema español. Hondarribia: Hiru. 
CALVO FAJARDO, Yadira  (2017): De mujeres, palabras y alfileres: el patriarcado en el lenguaje. Barcelona: Bellaterra. 
CAMPOS LÓPEZ, Francisco (2018): “Orígenes históricos y porqués sociopolíticos del españolismo en Andalucía”, http://pensamientoandaluz.org/index.php/francisco-campos/198-origenes-historicos-y-porques-sociopoliticos-del-espanolismo-en-andalucia.html. Publicado en enero de 2018. 
GIL DE SAN VICENTE, Iñaki (2015): “Crítica abertzale del paradigma de la izquierda española. Límites teórico-políticos de las izquierdas nacionalistas españolas”. http://www.matxingunea.org/media/pdf/g_020621_critica_abertzale_del_paradigma_de_la_izquierda_espanola.pdf  
GONZÁLEZ PULIDO, Javier (2005): “La 'Catalanofobia', expresión ideológica de masas del españolismo”, https://nacionandaluza.files.wordpress.com/2015/12/lacatalanofobiaexpresiondelespac3b1olismo_j_g_pulido.pdf 
GROSFOGUEL, Ramón (2016): “Del «extractivismo económico» al «extractivismo epistémico» y al «extractivismo ontológico»: una forma destructiva de conocer, ser y estar en el mundo”, Tabula Rasa, 24: 123-143, enero-junio 2016. http://www.scielo.org.co/pdf/tara/n24/n24a06.pdf
LAÓ RAMOS, Penélope (2017): Construyendo feminismo andaluz. Guión (inédito) para charla. https://www.youtube.com/watch?v=fh4MMtRIHDc 
RODRIGO MORA, Félix (2010): Seis estudios. Sobre política, historia, tecnología, universidad, ética y pedagogía. Madrid: Brulot. 
RODRÍGUEZ ILLANA, Manuel (2017): El españolismo sonriente. Humoristas al servicio de la colonización de Andalucía. Granada: Hojas Monfíes.
TAIBO, Carlos (2014): Sobre el nacionalismo español. Madrid: Los Libros de la Catarata. 
VERGARA VARELA, Jesús (2010): Guía histórica de la Sevilla andalucista. Sevilla: Atrapasueños. 
 
NOTAS
 
[9] http://www.rtve.es/alacarta/videos/mujeres-en-la-historia/mujeres-historia-carmen-burgos-colombine/841220/
[13] https://www.youtube.com/watch?v=gk0Tc1nrqBI. En este otro artículo para Revista de Pensamiento Andaluz nos ocupábamos de los componentes sexistas del monólogo.