Miércoles 18 Julio 2018

Manifiesto Andalucista al Ayuntamiento de Sevilla de 1918

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4-D Catalunya
Solicitud del Centro Regionalista Andaluz al ayuntamiento de Sevilla para que este solicite a las instituciones del Estado español la autonomía para Andalucía. La redacción corresponde a Blas Infante.
Se tenía la idea de que el Estado español estaba acabado y de que una "Autonomía" dotada de soberanía pondría a Andalucía al mismo nivel de desarrollo que las nacionalidades del Norte peninsular. advirtiendo del peligro de quedar fuera del proceso autonómico que las nacionalidades del Estado estaban iniciando para dotarse de soberanía y herramientas para afrontar el futuro. Se habla de la "liquidación de España" y de Federación Ibérica. Solo el golpe fascista y genocida de la burguesía española contra las clases populares pudo mantener el Estado español. La limpieza ideológica y física de las fuerzas revolucionarias le ha dado al Estado español y a su burguesía 80 años de respiro. Hoy nuevamente las fuerzas políticas y sociales  de las naciones sometidas vuelven a pelear por la soberanía, con la lección aprendida de la imposibilidad de acceder a sus derechos mediante la legislación de sus carceleros.
 
“POR LA AUTONOMÍA REGIONAL”
 
El Centro Regionalista Andaluz ha presentado la siguiente moción al Excelentísimo Ayuntamiento y a la Diputación Provincial:
 
“Excelentísimo Ayuntamiento: Aunque la Junta de Relación de todas las secciones del Centro regionalista Andaluz se dirige, con esta fecha, por Manifiesto, a todos los municipios, representantes en Cortes, Diputaciones, entidades y asociaciones políticas, culturales, agrarias y económicas, con los fines que se dirán, esta sección local del mencionado Centro, acude especialmente a V.E., sometiendo a su consideración los hechos que siguen, los cuales fundamentan la petición que al final de este escrito se deduce.
 
La hora de liquidación de la vieja España ha sonado ya. Cataluña y Vasconia, en el Congreso de las Naciones de Lausanne de 1916, presidiendo el triunfo de del Espíritu de las nuevas Eras, consagrador de los fueros más naturales de las nacionalidades vivas, han hecho afirmación categórica de sus respectivas distinciones nacionales ante el mundo entero, afirmación reforzada dentro del territorio Ibérico, por el clamor de sus aspiraciones nacionalistas, las cuales han llegado a imponerse a los gubernamentales en todos los campos políticos, que representan efectivamente o que desde la oposición parlamentaria aspiran a representar a ese estado sin esencia nacional que se llama Estado Español. Después de estos últimos días, Galicia, Aragón, Valencia, Asturias, hasta Extremadura y Castilla, claman por el reconocimiento de sus aspiraciones autonómicas; y todas ellas, menos la última, por medio de sus propias organizaciones y poderes dominantes que pactarán, entre sí, lo que a su interés convenga. Y el objeto de esos pactos será el resto pasivo de la España inerte.
 
Todos los lugares del mundo están ya colonizados por naciones poderosas. Y los pactos que entre sí celebraron los poderes distintos han versado, en cuanto a la política colonial, sobre el medio de compatibilizar su respectivo interés sobre lugares bárbaros o sobre pueblos impotentes.
 
De modo que el resto de España inerte será el único objeto de contratación que se ofrecerá a los poderes distintos de las nacionalidades de Iberia. Y esta Andalucía de nuestros fervores todos; la nación de historia más gloriosa y eficiente, consumida por la tiranía secular que vienen a infligirle el poder coaligado de las nacionalidades del Centro y el Norte, seguirá siendo la más explotada; seguirá siendo la cenicienta de esa familia explotadora; que no tuvo bastante con venir a asfixiar su genio heterodoxo con el humo de hogueras y con la presión de martirios implacables; que no se satisfizo con privarla de sus campos de vergeles para convertirlos en eriales, lanzando a sus hijos a emigraciones dolorosas o encerrándolos en sucias gañanías, ergástulas miserables levantadas por su espíritu feudalista, desconocido por nosotros, que vino a perdurar en el moderno feudalismo territorial: sino que llegó a presentar a la nación de más bella historia y de más hermoso genio que en el mundo fueran, como la creadora de los vicios que su proa degeneración fraguó; ofreciendo el genio nacional andaluz, caricaturizado por una larga tragedia de miseria y dolor, como bufón miserable de
España y de Europa.
 
Pero aún por amor a la libre federación que el espíritu efectivo de Andalucía ansiara siempre con los demás pueblos, aunque nada bueno haya debido, hasta ahora, a la Unión, deben hacer los andaluces ese acto de presencia y de afirmación autonómica a que nos referimos al principio. La igualdad ante la ley es la base de toda sociedad verdadera. Esto, que es una verdad inconcusa, con respecto a los individuos, lo es también con respecto a los pueblos. Cuando se ha pensado en establecer una Sociedad de Naciones, este pensamiento ha tenido que apoyarse como base en la condición necesaria de que todos los pueblos hayan de ser iguales ante el Derecho y el Poder internacional. Si este fundamento no se concibe la Sociedad de Naciones.
 
En una sociedad de pueblos como Iberia, en la cual hubiera regiones libres o dominantes. Con poderes políticos privativos, ordenados a la defensa de su particular interés, y regiones esclavas, sujetas a la decisión concertada de todas las libres, se desarrollarían los odios insolidarios que desgarran la sociedad de los individuos en las dos clases de explotados y explotadores.
 
Solo la mutua libertad es base del respeto mutuo: y solo este respeto puede ser base de un recíproco amor. Únicamente podrán existir ese amor y comprensión mutua, que vendrían a traducirse en la conciencia supernacional de Iberia federada, cuando la libertad de todas las regiones provea a cada una de ellas de un poder privativo, que sobre su propio interés venga a pactar libremente con los demás poderes regionales.
 
Por esto, se impone la concesión de la autonomía, pero con Cortes Constituyentes, que a todas las regiones reconociesen igual derecho para convenir entre sí los términos del pacto federativo.
 
He aquí, pues, lo que pedimos al Excelentísimo Ayuntamiento:
 
Que se dirija a los poderes centrales, representativos de un Estado sin esencia, a fin de que de conceder por decreto la autonomía, lo haga también a la región andaluza, en iguales términos que a las demás de España; o en otro caso, que convoque Cortes Constituyentes con las finalidades dichas. Creemos urgente esta medida. Habiendo la conciencia y el sentimiento español muerto en los hombres que habitan el territorio ibérico, el proceso de desintegración habrá de precipitarse, con peligro para la Federación. Andalucía tendrá que sustentar privativas aspiraciones nacionalistas, quiéralo o no, por convergencia o por exclusión, porque Andalucía quedará sola”
 
Suplicamos a V.E. obre como en este escrito se demanda.
Sevilla a 29 de Noviembre de 1918
Por la sección local del Centro regionalista Andaluz
La Junta Directiva