Miércoles 14 Noviembre 2018

Siria, narraciones en hueco

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SiriaRecientemente, la Revista de Pensamiento Andaluz publicó el artículo de Javier Pulido Siria: algunas claves urgentes para una visión andaluza del conflicto en el que se deslizan toda una serie de planteamientos que, en nuestra opinión, vienen a reforzar el relato de los grandes medios de comunicación occidentales respecto al conflicto en Siria. Pensamos que aunque el artículo de Javier Pulido tenga ese carácter de “urgencia” y de brevedad en la exposición, ello no debe ser motivo de grandes trazos cuya consecuencia última es ofrecer una “variante andaluza” de un más de lo mismo que viene a dejarnos tal y como estábamos.

Hay que agradecerle a Javier Pulido el hecho de destacar la insuficiencia de quedarse solo en el rechazo al bombardeo de los Estados Unidos y sus aliados europeos sobre Siria por parte del conjunto de la izquierda soberanista. Es necesario ir más allá porque en Siria, en el espacio mediterráneo que compartimos, se está jugando el futuro inmediato de la hegemonía mundial de los Estados Unidos, una hegemonía imperialista agonizante que se resiste feroz y peligrosamente a morir.

Creemos que el análisis de brocha gorda de Javier Pulido responde a unos esquemas ideológicos que pretenden trasplantarse de un lugar a otro, viajando en el tiempo, sin más consideración que forzar los hechos para que coincidan con lo que previamente se tiene pensado. No es nuestra intención hacer lo mismo, por eso, no es nuestra intención reaccionar a la contra, es decir, hacer un retrato idílico de la República Árabe Siria, de Hafez o de Bashar Al Asad, ni tampoco del Partido Baaz sirio. Frente al relato de “buenos” y “malos” que Pulido reproduce en última instancia, por mucho que pretenda alejarse del mismo, consideramos, como él mismo reconoce, la complejidad del asunto, en el que seguramente los “buenos” no son tan buenos, ni los “malos” tan malos.

En definitiva, consideramos el artículo de Javier Pulido una narración en hueco, es decir, una narración en la que intencionadamente dejan huecos que, lamentablemente, vienen a ser llenados por los relatos al uso sobre la guerra en Siria.

A continuación vamos a ir punto por punto desgranando la argumentación de Pulido. De entrada, debemos decir que vamos a ser breves en nuestra exposición, procurando que eso no redunde en esos grandes trazos ni en huecos que nos impidan asumir la complejidad del conflicto.

El Baath sirio y Hafez Al Asad

El artículo comienza con esta afirmación: “Assad padre llego al poder en 1970 merced a un golpe de Estado militar y a continuación trituró al Baas izquierdista y al resto de la izquierda del país. Mantuvo la opresión sobre los kurdos y derechizó al Régimen. Consolidó una especie de "capitalismo burocrático de Estado" y extendió la corrupción (sólo recordar las inmensas propiedades de la familia Assad en Andalucía, de las que ahora parece que casi nadie quiere acordarse”. Realmente, desconocemos cuáles son las fuentes que motivan estas afirmaciones tan rotundas. Quizá si hiciera mención a alguna fuente no nos parecerían tan sumamente gratuitas estas afirmaciones, de todas formas, vamos a entrar a puntualizar.

Es cierto que Hafez Al Assad llegó al poder por un golpe de Estado en 1970, pero, ¿trituró al Baaz izquierdista y al resto de la izquierda del país?, ¿mantuvo la opresión sobre los kurdos y derechizó al Régimen? Vayamos por partes. De 1966 a 1970, se hizo con el poder una tendencia izquierdista del Partido Baaz que se denominó el Neo Baaz por su insistencia en romper con las tendencias más conservadoras de los fundadores del Partido: el cristiano greco-ortodoxo Michel Aflaq y el musulmán suní Salah Al Bitar. A pesar de su fuerte radicalidad verbal izquierdista, el Neo Baaz en el poder se caracterizó por sus fracasos en tres grandes áreas: a) en la economía, con una mala gestión y planificación económica, especialmente en la agricultura, y que fue incapaz de dar una alternativa real a la fuga de capitales; b) en el militar, con la dura derrota sufrida por Siria y el resto de ejércitos árabes en la Guerra de los Seis Días; y c) en el del consenso social, debido a su actitud no ya laica, sino violentamente anti religiosa. Estos tres elementos podían servir de excusa perfecta –y de hecho así ocurrió- al gran enemigo de la izquierda laica en todo el mundo árabe y musulmán, a los títeres del imperialismo y de las monarquías árabes reaccionarias: los Hermanos Musulmanes. En ese contexto, hay que enmarcar el golpe de Hafez Al Asad, más como un movimiento de rectificación, de hecho así fue llamado, que como una pugna entre familias del Baaz por el poder. No se trituró al ala izquierdista, el golpe fue incruento, no hubo ni grandes purgas en el Estado ni en el Partido Baaz; el golpe se cerró únicamente con el encarcelamiento de determinados dirigentes a los que se acusó de poner al Estado sirio en riesgo. Por lo demás, Al Asad no solo mantuvo la política de alianzas del Neo Baaz con el Partido Comunista Sirio, con los nasseristas –a pesar de que Hafez Al Asad no se destacó nunca precisamente por sus simpatías hacia el Egipto de Nasser, más bien al contrario- o con otros partidos panarabistas de izquierdas, sino que se reforzaron. Hafez Al Asad mantuvo, como el Neo Baaz, la alianza con la URSS al igual que la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía.

El Partido Baaz sirio, a pesar de errores que le hicieron imponer al resto de partidos su rol dirigente y una mayoría legislativa con rango constitucional (Constitución de 1973), no se puede comparar en este sentido al Baaz iraquí de la época de Sadam Hussein. La línea roja del Baaz sirio siempre estuvo y se ha mantenido en el mismo sitio: la colaboración y/o alianza con el islamismo radical, especialmente con los Hermanos Musulmanes. Salvo excepciones, la inmensa mayoría de partidos de izquierdas ilegalizadosy perseguidos en Siria, desde la disidencia baazista pro iraquí, hasta diversas escisiones del Partido Comunista, pasando por pequeños grupos trotskistas, lo han sido sobre todo por sus contactos o alianzas con los Hermanos Musulmanes.

En cuanto a la cuestión kurda, sorprende la rotunda afirmación de Pulido, ya que olvida o desconoce hechos que son importantes. Para empezar, la inmensa mayoría de la población kurda en Siria es de origen kurdo-turco, muchos desplazados del conflicto entre el Estado kurdo y el PKK, muchos otros desde antes. Justamente, no fue Hafez Al Asad, sino el “baazismo de izquierdas” que según Pulido fue “triturado”, el que pretendió forzar la arabización de la población kurda. Hafez Al Asad por el contrario promociona en el ejército a los kurdos, es más, milicias kurdas ayudaron al Ejército Árabe Sirio a sofocar las revueltas de los Hermanos Musulmanes de Alepo en 1980 y de Hama de 1982. Partidos kurdos operan con total normalidad, en 1990, dichos partidos cuentan con 11 diputados, como son el Partido Democrático del Kurdistán, el Partido Demócrata Progresista y el Partido Popular Kurdo. Es de sobra conocido el apoyo sirio al PKK, como ejemplo, el líder del PKK, Abdullah Öcalan fue acogido por el gobierno sirio, estableciéndose en Damasco. Öcalan salió de Siria en 1998 por las amenazas turcas de iniciar una guerra de agresión contra Damasco, en todo caso, Öcalan siempre ha negado rotundamente que la República Árabe Siria jugara algún papel en su posterior captura. La rama siria del PKK es el PYD (Partido de la Unión Democrática), su guerrilla son las conocidas YPG, y su rama femenina las YPJ; a pesar de la incomprensible y criticable alianza que estas organizaciones han establecido con los Estados Unidos en el seno de las FDS (Fuerzas Democráticas Sirias), salvo encuentros esporádicos de escasa importancia, no sólo no se han enfrentado al Ejército sirio o a sus aliados, sino que han colaborado en muchas ocasiones en la lucha contra el Daesh y Al Nusra. Por cierto, la UPK (Unión Patriótica del Kurdistán) de Jalal Talabani fue fundada en Damasco.

Pero ya donde Pulido directamente recrea a su antojo y conveniencia ideológica los hechos es cuando afirma que la familia Assad posee inmensas propiedades en Andalucía, concretamente, y esto no lo dice Pulido, sino nosotros, en la Costa del Sol. Pero claro, se olvida mencionar que se trata de Rifaat Al Assad, hermano de Hafez y tío del actual presidente Bashar Al Assad, expulsado de Siria a principios de los 80 del siglo pasado por sus actividades contra el régimen –intento de golpe de Estado- pasando a ser un colaborador de los servicios secretos franceses, es decir, el antiguo poder colonial que dominó Siria y Líbano hasta sus respectivas independencias. Es más, Pulido va más allá que la propia Audiencia Nacional española, que ve indicios de blanqueo de capitales del gobierno sirio a través de Rifaat Al Assad, dando por ciertos unos hechos que a día de hoy siguen siendo investigados y de los que nada se sabe. En todo caso, pensamos que no estamos haciendo una defensa ciega del gobierno sirio si consideramos a priori completamente absurda la idea de que el gobierno sirio haya blanqueado dinero a través de un disidente.

La Guerra Civil libanesa

Sin duda, el culmen de la complejidad que ha sido y es Oriente Medio se dio en la Guerra Civil libanesa, y en ella el papel de Siria. Aunque Pulido, con su pensamiento unilateral no lo vea así y afirme: “La Siria de Assad padre intervino durante los 70 y los 80 militarmente en la guerra civil libanesa contra la izquierda y los palestinos, impidiendo su victoria. Hubo entonces una especie de reparto tácito de papeles entre Israel y Siria (con la bendición y la financiación de Arabia Saudí) para congelar la situación libanesa y destruir la capacidad de actuación independiente del movimiento palestino”. Que Hafez Al Assad pudo tener durante un momento determinado de aquel conflicto una actitud criticable no significa que se tengan que omitir deliberadamente aspectos de un conflicto tan complejo como fue el libanés.

Resumir el papel de la República Árabe Siria en un conflicto tan sumamente complejo como el libanés es complicado, aunque se ve que para Pulido no lo es. De todas formas haremos un intento en el que seguramente nos dejaremos algo –no intencionadamente- en el tintero.

Lo primero que tenemos que hacer es aclarar algo que no hace Pulido, y es que el enfrentamiento con la izquierda y los palestinos en la Guerra Civil libanesa fue temporal, es decir, de 1975-1976 a 1982-1983, por tanto, consideramos un olvido grave no haber matizado la afirmación y haberla hecha así tal cual, no teniendo en cuenta que la posición siria varió cuando las tropas israelíes entraron en el Norte del Líbano. Siria en un primer momento intervino en el Líbano en defensa del gobierno cristiano como parte de las fuerzas de paz árabes. Sin pretender justificar esa decisión, entre los motivos que llevaron a esa intervención estaban desde cuestiones internas sirias, no podemos olvidar el complejo mosaico étnico y religioso sirio, como evitar a toda costa el enfrentamiento militar con Israel, debemos tener presente que hacía solo tres años de la derrota siria –y egipcia- en la Guerra del Yom Kipur contra Israel, una derrota que pudo suponer sin exagerar la entrada de las tropas sionistas en Damasco. Esta posición del gobierno sirio de Hafez Al Assad motivó un enfrentamiento en el seno del movimiento palestino entre los seguidores de Arafat dentro de Fatah y la OLP opuestos a la posición siria y las organizaciones palestinas pro sirias fieles a Damasco, como eran el FPLP-CG (Frente Popular para la Liberación de Palestina-Comando General), o Al Saiqa, considerada comúnmente como la rama palestina del Baaz sirio, a las que se unieron Fatah-Consejo Revolucionario (Abu Nidal) y Fatah Al Intifada (Abu Musa). La cuestión es que a pesar de estos enfrentamientos, sangrientos en muchos casos y por eso lamentables, el gobierno sirio del Baaz y el Fatah de Arafat conseguirían posteriormente restablecer las relaciones.

Ya en 1948, Siria acogió tras la proclamación del Estado de Israel a más de 90.000 refugiados palestinos, en 2011, al inicio de la guerra actual, la cifra de refugiados palestinos en Siria ascendía a casi 600.000. Siria no se limitó a acoger refugiados. Dentro de su línea panarabista, y a diferencia de otros Estados vecinos, la República Árabe Siria concede, o al menos concedió hasta el inicio del conflicto, a los palestinos los mismos derechos y deberes que a sus nacionales, exceptuando la ciudadanía y derechos políticos como el voto. Así, los palestinos tenían acceso a la adquisición de una casa o de un empleo, a la educación y sanidad, llegando incluso a poseer unos pasaportes especiales -el Documento Palestino de Viaje- para poder entrar y salir del país como los ciudadanos del mismo. El gobierno sirio del Baaz ha entrenado y financiado a numerosos grupos palestinos como el FPLP (Frente Popular para la Liberación de Palestina), el FDLP (Frente Democrático para la Liberación de Palestina), etc., pero no solo a grupos izquierdistas laicos comunistas o panarabistas, como los ya mencionados, sino también a islamistas como Hamas o Yihad Islámica palestina. El caso de Hamas es más que paradigmático, ya que al inicio de la guerra en Sira en 2011, Hamas trasladaría su sede de Damasco a Doha, capital del Emirato de Qatar y se pondría del lado de los denominados por Occidente “rebeldes moderados” del ELS (Ejército Libre Sirio), que de “moderados” solo tienen la etiqueta que la prensa occidental les ha adjudicado en la guerra de propaganda. Estas decisiones provocarían toda una serie de tensiones internas dentro de Hamas entre partidarios y contrarios al gobierno sirio de Bashar Al Assad que a día de hoy continúan.

En la actualidad, tanto Al Saiqa como el FPLP-CG combaten a favor del gobierno prácticamente integrados en unidades del propio Ejército Árabe Sirio, mientras que los voluntarios del FPLP lo hacen en la Guardia Nacionalista Árabe, unas brigadas internacionales que apoyan al gobierno de Al Assad compuestas por militantes panarabistas e izquierdistas procedentes de Palestina, Irak, Egipto, Líbano, Argelia, Túnez, etc.

Caída de la URSS, “giro neoliberal” e inicio de la guerra actual

Como hemos dicho anteriormente, no es nuestra intención blanquear ni al régimen sirio- la palabra régimen eso sí dicha sin connotaciones peyorativas- ni a Hafez ni a Bashar Al Assad. Es cierto que Hafez Al Assad se puso del lado de los Estados Unidos en la primera Guerra del Golfo, es cierto que esa posición no se puede justificar de ninguna de las maneras y es condenable, pero no es menos cierto que Siria quedó en una situación más que complicada tras la caída de la URSS, a lo que debemos unir la profunda enemistad entre ambas ramas del Baaz, la siria y la iraquí de Sadam Hussein. Siria criticaría duramente la invasión iraquí de Kuwait, acusando a Sadam Hussein de llevar a cabo una política aventurera y peligrosa; antes, durante la guerra que enfrentó a Irak con la República Islámica de Irán, el Baaz sirio criticaría también muy duramente a Sadam Hussein por no resolver diplomáticamente los conflictos territoriales.

Es cierto que tras la caída de la URSS se produce un giro económico que se profundizaría con el ascenso al poder de Bashar Al Assad en el 2000. Es cierto que se produciría un proceso de liberalización de la economía, con un aumento de las inversiones de multinacionales, aumento de los precios, especulación, etc., que terminaría afectando a importantes sectores del pueblo sirio: bajadas salariales, pérdida de poder adquisitivo, etc. Aunque la importancia del sector público siguió siendo evidente y determinante, este giro estratégico en la economía siria acabaría provocando más problemas de los que en principio pretendía resolver. Igualmente, y visto en perspectiva, la persistencia de Bashar Al Assad en tratar de tener una relación de igual a igual con Occidente, especialmente con la antigua potencia colonial francesa, daría pocos frutos.

Pero, aun teniendo en cuenta todo lo dicho, nos parece incomprensible que a estas alturas en pleno 2018, Javier Pulido se limite a reproducir tal cual el relato de los grandes medios de comunicación occidentales sin el más mínimo reparo, matiz o prudente alejamiento. Así, Pulido afirma: “Ya en tiempos de Assad hijo, tras algunos años de giro expresamente neoliberal (a la manera del ultimo Gaddafi en Libia) que empobrecieron a la gente e incrementaron la desigualdad social, al hilo de la "Primavera Árabe", un movimiento democrático y popular muy amplio intentó conseguir una democratización del país. El régimen de Assad aplastó las protestas populares a sangre y fuego, masacrando a la población; deteniendo, torturando y ejecutando a quien se le ponía a tiro. Se inventó una "reforma" que le dejaba todo el poder -como siempre, indiscutido- cooptando fuerzas satélites en posición colaboracionista para maquillar la situación”. En realidad, para relatos como éste, ya tenemos a El País, El Mundo, Antena 3 o Canal Sur; en realidad, debemos preguntarnos si reproducir automáticamente lo repetido una y mil veces por los grandes medios de comunicación en Andalucía, a la izquierda soberanista, nos sirve de algo. Pero vayamos por partes. Nos remitimos a un artículo que publicamos con motivo del sexto aniversario del inicio de la guerra (marzo de 2016) y que a continuación extractamos para confrontar con los argumentos de Javier Pulido:

El mito ya creado por Occidente en estos años de guerra en torno a la figura del presidente Al Asad y al partido BAAS impide tener en cuenta una serie de consideraciones objetivas respecto al inicio del conflicto:

a) El propio gobierno sirio, incluyendo al presidente Al Assad, era consciente de que debido a la implementación de determinadas medidas liberalizadoras en materia económica se había creado cierta sensación de descontento y desapego hacia el gobierno y el partido en determinadas zonas del país. Igualmente, se tenía cierta consciencia de que ese descontento, hasta cierto punto legítimo, podía ser utilizado por elementos reaccionarios.

b) Los partidos aliados del BAAS en el Frente Nacional Progresista (FNP), especialmente los dos partidos comunistas que forman parte del mismo, el Partido Comunista Sirio (PCS) y el Partido Comunista Sirio Unificado (PCSU) ya habían advertido del deterioro de la situación y de las posibles consecuencias que podría tener.

En lo que se refiere al punto a) resulta llamativo que el propio presidente Al Assad, tras los sucesos de Daraa reconociera los excesos cometidos, a pesar de que como veremos más tarde los sucesos en dicha localidad no tuvieron precisamente un carácter pacífico ni espontáneo, por las fuerzas de seguridad[2]; por su parte, la portavoz del gobierno sirio, Buthaina Shaaban, declaraba: "Las exigencias de la gente en Deraa son legítimas, son exigencias de todos los sirios"[3]. Como consecuencia, el gobernador de Daraa es destituido. Por su parte Al Assad propone reformas: en primer lugar, se forma un nuevo gobierno encabezado por Adel Safar, se introducen medidas urgentes como el aumento de sueldo a los funcionarios a los que también se otorgará un seguro de salud, se proponen leyes anticorrupción, o la provisión de recursos para los jóvenes desempleados ante el descenso del nivel de vida de los sirios por culpa del aumento de los precios causados por la inflación. Además, el gobierno redacta una ley que permitiría la existencia de partidos políticos aparte del gobernante BAAS y sus aliados del Frente Nacional Progresista, levantando las restricciones sobre la prensa, así como la libertad de los detenidos en las protestas siempre y cuando no sean acusados de delitos de sangre. En abril de 2011, el gobierno derogaría la Ley de Emergencia, vigente desde 1963, y fruto de las turbulencias que se generaron tras la llamada Revolución del 8 de Marzo que supuso la toma del poder por parte del comité militar de la rama siria del BAAS.

También, como consecuencia de Daraa y de la "transformación" de las protestas pacíficas en revuelta armada, tendríamos la reforma constitucional, votada en referéndum el 26 de febrero de 2012 y que consiguió el respaldo del 89% de los votantes; hay que destacar que, a pesar del llamado al boicot de los grupos insurgentes que consideraban una farsa el referéndum, la participación fue del 59%, siendo ya el contexto de guerra abierta. Los propios medios de comunicación occidentales no tuvieron más remedio que reconocer que la reforma constitucional de 2012 suponía la quiebra del "monopolio político" del BAAS.

El caso es que en la práctica las reivindicaciones de esa, según Occidente, "oposición democrática al régimen", quedaban más que satisfechas con las medidas adoptadas por el gobierno y que culminaban con la reforma constitucional antes señalada. Sin embargo, la violencia armada de los grupos antigubernamentales fue a más, quizá porque su objetivo nunca fue la "reforma democrática del régimen", como se exponía continuamente en los medios de comunicación occidentales.

En cuanto al punto b) los dos partidos comunistas que forman parte del FNP, el PCS y el PCSU, el secretario general del Partido Comunista Sirio, Ammar Bagdash en una entrevista nos decía lo siguiente: "En el análisis que hacemos los comunistas sirios, planteamos que las condiciones para llegar a esta situación, fueran creadas por las medidas económicas liberales adoptadas en 2005. Esta política tuvo tres efectos negativos: un aumento de las desigualdades sociales, la exclusión social cada vez más pronunciada en los suburbios de Damasco y el deterioro de las condiciones de vida de la población. Esto ha favorecido a las fuerzas reaccionarias, como los Hermanos Musulmanes, que se han apoyado en el subproletariado, sobre todo rural. Cuando nos quejamos de esto en el Parlamento, se nos acusó de adoptar una postura ideológica y de tener la cabeza hueca". Por supuesto, Bagdash expone en esa misma entrevista el verdadero objetivo de los llamados por Occidente "rebeldes": "Siria constituye un baluarte contra el expansionismo norteamericano en Oriente Medio, sobre todo después de la ocupación de Irak. Pero el verdadero protagonista de este proyecto es en realidad el presidente Shimon Peres, de Israel, que persigue este objetivo desde la década de los 80. Los comunistas sirios dieron un nombre a este proyecto: el gran Sion. Siria rechaza los dictados de los EEUU y de Israel en Oriente Medio, apoyando a la resistencia iraquí, la libanesa y los derechos nacionales del pueblo palestino."[4]. Por su parte, el Partido Comunista Sirio Unificado exponía en un comunicado fechado en junio de 2011 el descontento por el deterioro de las condiciones de vida en determinadas zonas del país y en sectores como de la población como el campesinado, consecuencia de las medidas liberalizadoras tomadas a mediados de la década del 2000; en el mismo comunicado, se destaca el papel de Siria en el contexto de Oriente Medio: "Siria ha desempeñado un papel fundamental en la oposición y resistencia a los planes norteamericanos en Oriente Medio que querían la creación de un espacio regional contrario a las necesidades de los pueblos árabes"[5] ; se reafirma en la alianza de partidos del FNP junto al BAAS y se denuncia la injerencia imperialista, la manipulación de las protestas por el fundamentalismo y el ya por entonces carácter armado y no pacífico de las mismas.

Y continúa el artículo:

Con todas las idas y venidas que en estos años ha dado el conflicto en Siria, se nos pierde de vista el detonante del conflicto: el proyecto de llevar el gas de Qatar hacia la Unión Europea, con el que se pretendía romper la dependencia europea del gas ruso; este gaseoducto tendría que pasar necesariamente por Siria hasta llegar a Turquía. Frente a este proyecto, se encontraba la opción alternativa de trasladar el gas desde Irán hacia Siria. En 2010, el gobierno sirio optaría por la opción iraní; cuatro meses antes de que el conflicto en Siria estallara, el gobierno sirio firmaba el acuerdo con Irán, los perjudicados de este acuerdo quedaban al descubierto: Qatar, Arabia Saudí, EEUU e Israel, curiosamente los patrocinadores de los "rebeldes sirios" tanto de los "moderados" como de Fatah Al Sham (Al Qaeda) y el DAESH[18].

Tampoco, encuadrando el conflicto sirio en las ansías hegemonistas del imperialismo norteamericano, podemos dejar de la lado la cuestión la llamada "estabilidad financiera mundial", es decir, entiéndase por esa "estabilidad" la hegemonía del dólar y su utilización como "moneda mundial" en los intercambios comerciales.

Para los imperialistas norteamericanos y occidentales en general, ya no se trata tanto de controlar un país como de impedir que ese país soberano sea viable y que sus recursos puedan ser explotados por sus competidores potenciales: Rusia, y sobre todo, China. El horror del caos como estrategia ha sido palpable en Irak y posteriormente en Libia, pero se trata de un horror que tiene culpables. No se trata de una violencia ciega, no se trata de que Siria o todo el Oriente Medio esté condenado a la violencia porque si, o porque siempre haya sido así, sino que se trata del capitalismo en su fase imperialista en estado puro y duro, se trata de políticos y Estados al servicio de intereses corporativos, es decir, de intereses de clase que no tienen en cuenta vidas humanas, derechos humanos o libertades, pero lo peor, y el caso de Siria así lo demuestra, es que justifican sus guerras, sus asaltos, sus operaciones de "falsa bandera" y su violencia con la defensa de unos derechos presuntamente pisoteados por supuestos tiranos, locos homicidas, deseosos siempre matar por matar. Al respecto, intelectuales pretendidamente "progresistas" como Santiago Alba Rico en el Estado español, pero sobre todo, con una repercusión internacional, el supuesto "disidente de izquierdas" sirio Michel Kilo, cumplen una función de ocultación, cuando no de legitimación, de la geostrategia imperialista del caos y de sus consecuencias humanas. En el caso concreto de Kilo resulta llamativo como este llamado "defensor de los derechos humanos" considerado por su colega español Alba Rico como un “antiimperialista" no tuvo reparos en apoyar a Ahmad Yarba, dirigente de julio de 2013 a julio de 2014 de la Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria (CNFORS), estrechamente vinculado a Arabia Saudí y defensor de la intervención de tropas terrestre de los EEUU en el conflicto. A finales de julio del 2013, Michel Kilo, y una delegación siria se reunían con John Kerry para perfilar las líneas de actuación en terreno sirio en un momento muy delicado del conflicto.

Resumen/conclusión

A modo de resumen concluyente:

a) Lejos de la explicación dada por los grandes medios occidentales y sus "periodistas sobre el terreno", el conflicto en Siria no se inició por un movimiento democrático duramente reprimido por un régimen despótico y autoritario y que en un momento dado, por supuesto nunca especificado o concretado, fue "secuestrado" o "copado" por el integrismo islámico, sino que fue justamente el integrismo islámico (Hermanos Musulmanes) estuvo desde el principio organizando e incitando a las protestas contra el gobierno. Al respecto, como venían advirtiendo los comunistas sirios aliados de BAAS, los reaccionarios aprovecharon las consecuencias negativas que las medidas económicas liberalizadoras para la movilización antigubernamental; igualmente, el hecho de la existencia de ciertos elementos escindidos del Partido Comunista Sirio o del grupúsculo trotskista Izquierda Revolucionaria, o de baasistas proirakíes contrarios al régimen no da credibilidad en absoluto al relato de una oposición laica e incluso de izquierdas al régimen por dos motivos: 1) porque en todo momento estamos hablando de organizaciones con escasa incidencia y capacidad de movilización, y 2) porque la mayoría de estas organizaciones han venido manteniendo a diferentes niveles alianzas con la reacción islámica, concretamente, con los ya mencionados varias veces Hermanos Musulmanes.

b) Que el integrismo islámico provocó los incidentes en Daraa en marzo de 2011 y la respuesta armada contra la policía y el Ejército, desencadenando la guerra.

c) Que en todo momento, la intervención del integrismo islámico estuvo monitorizada a diferentes niveles por Arabia Saudí, Qatar, Turquía, Israel, EEUU, Francia y Gran Bretaña.

d) Que, a pesar de las consecuencias negativas que las medidas liberalizadoras implementadas por el gobierno sirio habían tenido en determinados sectores de la población siria, tanto el régimen del BAAS como el presidente Bashar Al Assad gozaban de un alto apoyo y de popularidad. Esto no solo queda demostrado por el artículo de la revista Time a la que hemos hecho referencia al principio, sino que ya iniciado el conflicto, una encuesta publicada el 2 de enero del 2012 por Los Debates de Doha, miembro de la famosa Qatar Foundation, poco sospechosa de simpatías con el Gobierno sirio de Al Assad un 55% de los sirios se mostraba en contra de la dimisión de Al Assad. Otro informe de finales de noviembre del 2012, que tenía como fuente estudios de La Red de Derechos Humanos de Siria , dirigida por Sami Ibrahim, aseguraba que al menos el 65% de la población muestra su apoyo al gobierno baasista, dicha organización es crítica con Al Assad y pide su cese inmediato[19].

e) Que la llamada "Primavera Árabe", un fenómeno cuyo alcance no podemos analizar en este trabajo, ayudó en Occidente a la difusión del relato de una "revuelta democrática" en Siria, asimilando a Bashar Al Assad con autócratas pro occidentales como el egipcio Mubarak, el tunecino Ben Ali o el yemení Saleh.

En definitiva, el imperialismo norteamericano, sus aliados occidentales y sus títeres árabes han pretendido desde el 2001 con el conflicto sirio:

1. La anulación de la República Islámica de Irán, aliado de la República Árabe Siria, como potencia regional soberana e independiente de orientación antiimperialista y con capacidad nuclear. En esta cuestión, no solo está interesado el imperialismo occidental, sino también Israel, Arabia Saudí, Qatar y los Estados del Golfo, así como Turquía. Dejando fuera de juego a Irán se desarmaba por un lado a la resistencia patriótica antiimperialista de Hizbullah en el Líbano y a importantes sectores de la resistencia palestina -tanto laica como religiosa- por otro.

2. El cerco a la República Popular China y la Federación Rusa, rivales directos de los EEUU y los Estados europeos por el control de los recursos energéticos y su transporte y canalización hacia los grandes centros industriales y económicos, así como, el impedimento objetivo que suponen para la hegemonía mundial norteamericana .

3. La hegemonía del dólar y euro en las grandes transacciones comerciales internacionales en todas las áreas geográficas del mundo.

Por cierto, Javier Pulido no menciona en su artículo la existencia de una oposición contraria al liderazgo del Baaz y de Bashar Al Asad, pero que no aspira a un cambio de régimen sino a una mayor y verdadera democratización; nos referimos al Frente Popular para el Cambio y la Liberación, formado por la escisión del PCS-Bakdash llamado Partido de la Voluntad Popular y por el Partido Social Nacionalista Sirio (PSNS). Este frente se rompería en el 2014, en todo caso, Voluntad Popular forma parte del opositor Comité Nacional de Coordinación de las Fuerzas de Cambio Democrático.

Para Pulido, “Sólo en el país kurdo-sirio las fuerzas democráticas y populares pudieron conservar protagonismo e impedir el emparedamiento entre Assad e islamistas. Desarrollaron una hábil táctica de autoorganización interna y jugaron en el plano militar con las contradicciones temporales entre las diversas potencias imperialistas y los regímenes reaccionarios para emerger y sostenerse (al menos hasta hoy)”. Sorprendente. Para Pulido, el pacto de la guerrilla kurda de las YPG y de las FDS con los Estados Unidos es habilidad táctica, pero claro, olvida que ese pacto está llevando a la instalación de bases militares norteamericanas en territorio sirio, o a que incluso, como ha sucedido en Raqqa, los norteamericanos se hayan hecho dueños y señores de la localidad, dejando al margen a los kurdos; por cierto, la población local ya se ha manifestado en varias ocasiones portando banderas de la República Árabe Siria y retratos del presidente Bashar Al Assad. También olvida Pulido que esas fuerzas norteamericanas en Siria, que están ilegalmente, han entrado en repetidas ocasiones en enfrentamiento armado con fuerzas del Ejército Árabe Sirio y que han dado su protección en varias ocasiones a fuerzas del Daesh y de Al Nusra. También olvida Pulido, como esas fuerzas norteamericanas -¡oooohhh, sorpresa!- no acudieron en auxilio de los kurdos en Afrin ante la agresión turca. Hay que recordar que la única ayuda que recibieron los kurdos de Afrin fue la del gobierno sirio y de las milicias de las Fuerzas de Defensa Nacional, pro gubernamentales. A estas alturas pensar que las YPG están desarrollando una habilidad táctica digna de admirar y no que simplemente estén siendo utilizados por los Estados Unidos para asegurarse una mayor presencia de la que ya de por si tienen en Oriente Medio, es simplemente estar ciegos.

¿Y qué hacer desde y por Andalucía?

En primer lugar, la izquierda soberanista ha de tener una conciencia crítica internacionalista y antiimperialista que el relato/análisis de Pulido carece, porque si no nuestro pueblo no va a poder tener una comprensión real y práctica de por qué hay que oponerse las agresiones imperialistas y por qué nuestro territorio nacional ha de dejar ser utilizado como plataforma de agresión, repercutiendo todo ello en una incomprensión de por qué necesitamos nuestra soberanía e independencia como instrumento político de transformación social, económico, político y cultural.

En segundo lugar, ¿qué lugar ha de ocupar una República Andaluza en el mundo actual? Aunque la perspectiva de una Andalucía libre y soberana nos parezca no ya lejana sino remota, esta cuestión siempre difícil ha de ser planteada desde ya. No podemos dar recetas mágicas, ni ideales, es decir, la República Andaluza se habrá de situar en el mundo que le toque en su momento en las condiciones que mejor se pueda, ni más ni menos, por tanto, toda pretensión idealista que excluye no caer en contradicciones que chocan contra esquemas ideológicos previos ha de ser desterrada; lo que no quiere decir, de ninguna de las maneras que la República Andaluza no tenga margen de maniobra para actuar y que se borre la perspectiva de construir un bastión andaluz de paz, solidaridad y fraternidad entre los pueblos, un faro que alumbre nuevas relaciones entre los pueblos basadas en el respeto y el beneficio y apoyo mutuo.

Por último, y lamentamos no poder profundizar en este tema, pero, ¿realmente podemos igualar, tal y como hace Pulido, el papel de Estados Unidos y de Rusia, no solo en lo que a Siria se refiere sino en general?, ¿es correcto hacerlo?, ¿no hay diferencias?, ¿realmente puede ser Rusia un Estado imperialista desde un punto de vista marxista? Desde nuestra posición crítica con Putin y con el nacionalismo de derechas que representa, desterramos toda visión idealista que pretende hacer pasar a la Rusia de Putin como una nueva URSS, nada más lejos de la realidad, pero igualmente nos parece fuera de la realidad presentar a Rusia como si fuera un Estado imperialista similar a los Estados Unidos, Francia o Reino Unido; que Rusia, un Estado que se caracteriza por la exportación de materias primas y con una limitada influencia internacional reducida fundamentalmente a antiguos países de la desaparecida Unión Soviética, sea considerado imperialista al mismo nivel que Estados Unidos, nos parece, cuanto menos, más que discutible.

Antonio Torres.