Blas Infante: el anticapitalista que no quieren que conozcamos

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Blas Infante sol rojo   Hace unos días estuve escuchando una conferencia que, pretendidamente, abordaba los planteamientos económicos de Blas Infante. El autor era un economista andaluz cuyas aportaciones normalmente me interesan, lo que me hizo pensar que sería enriquecedora. La decepción que me produjo una intervención en la que apenas se dedicaron unos pocos minutos a exponer algunos planteamientos económicos parciales y ya conocidos de Blas Infante -obviando sus propuestas de mayor calado- me hizo plantearme la necesidad de escribir este artículo y sacar a la luz esas otras propuestas más transformadoras de Infante. Ahora es más necesario, justamente cuando se aproxima la fecha en la que el fascismo lo asesinó -entre otras cosas, por sus posiciones con respecto al modelo económico necesario en una Andalucía libre- y cuando el capitalismo, en su etapa senil, atenaza más que nunca al Pueblo Trabajador Andaluz ( evidenciadas en las cifras de desempleo, pobreza infantil, renta per cápita...).

   Revisitar los radicales planteamientos de Blas Infante sobre los modos de producción, expuestos de forma más desarrollada en La Dictadura Pedagógica. Estado actual del alma de la sociedad comunista. Algunas sugerencias sobre el carácter, composición y actuación del Poder que venga a regir su proceso creador (este es el título completo original que el autor puso a la obra), aporta un nuevo campo de estudio y desarrollo del modelo económico del andalucismo revolucionario del primer tercio del siglo XX. Unos planteamientos que, como tantos otros aspectos del pensamiento infantista, han sido obviados y negados sistemáticamente tanto por el relato oficial como por el del regionalismo andaluz, en su instrumentalización del revolucionario de Casares.

   Buena muestra de ello es que sean mucho más divulgadas sus tesis económicas parciales y aún influidas fuertemente por el georgismo, que aparecen en Ideal andaluz (1915) -una obra que el mismo calificó como un “libro de juventud”-, que los planteamientos comunistas y empapados de economía política que expuso seis años después en La Dictadura Pedagógica.

   Voy a recorrer ahora algunas de las principales ideas anticapitalistas que Blas Infante formuló en esta segunda obra y que son sistemáticamente obviadas por aquellos que quieren vendernos un inexistente Blas Infante apto para todos los públicos frente al Blas Infante revolucionario.

a) Un anticapitalista sin ambages

   El pensamiento económico de Blas Infante fue abiertamente anticapitalista. Esta es una primera afirmación que me parece debería encabezar cualquier exposición sobre los planteamientos económicos de Blas Infante, dada su clara posición contra el modo de producción capitalista y la dominación política burguesa. Y es que la redacción de su obra La Dictadura Pedagógica en 1921 tiene, entre otros, el objetivo de aclarar su postura con respecto a la cuestión que -acontecida la Revolución Rusa bolchevique solo cuatro años antes- interpelaba más que nunca a todas las fuerzas obreras y populares del mundo: ¿qué hacer frente al capitalismo y los gobiernos burgueses?

   Ante esta cuestión, Blas Infante se muestra abiertamente partidario de acabar con el modo de producción capitalista y la dictadura de la burguesía: Soldados fervorosos seremos siempre de todas las Revoluciones o de todos los Poderes revolucionarios, enemigos de la Dictadura Plutocrática o Burguesa, hoy casi universalmente entronizada. Por que esta Dictadura representa la negación más fundamental de aquel principio que debe inspirar la constitución y el funcionamiento de los Poderes Públicos” (Infante, 1921: 11), sin ahorrarse por ello ciertas críticas a las medidas económicas tomadas en el país de los soviets. Asimismo, afirma su convencimiento de que el nuevo modo de producción y de organización social, el socialismo, y la dictadura del proletariado se extenderán por el mundo. Recordemos que la dictadura del proletariado fue un concepto acuñado por Vladimir Ilich Lenin frente a los gobiernos capitalistas, que él denominaba dictaduras de la burguesía. Para Infante: “La Revolución proletaria y su fórmula, la Dictadura del Proletariado, en plazo más o menos lejano, pero siempre breve, dentro de la magnitud de los términos seculares de la Historia, llegará dominar el mundo(Infante, 1921: 14).

   Blas Infante se muestra muy crítico con Marx -o más bien con el marxismo tal y como se conocía en 1921-, al que acusa de mostrarse excesivamente mecanicista y falto de un desarrollo ético: “Revolución a todo trance contra el régimen capitalista; pero revolución no formal, o legislativa, o burocrática, sino revolución honda” (Infante, 1921: 254). Esta es una de las ideas fundamentales que desarrolló en La Dictadura Pedagógica y que ya intenté abordar en un artículo anterior, disponible pinchando aquí. Fruto de esta posición común frente al capitalismo, pero crítica en varios aspectos con el marxismo, es el desarrollo por su parte de todo un sistema de categorías alternativo -pero que muestra enormes paralelismos con los distintos modelos de transición al socialismo- para esbozar un modelo de transición al comunismo en nuestro país, Andalucía.

   Frente a la aparición de un nuevo modelo social, Blas Infante plantea que al comunismo no se llegará “por surgimiento espontáneo”, como aseguran desde el pensamiento libertario, ni por una construcción institucional, como él interpreta que se propone desde el marxismo, porque sería insuficiente, sino que es necesaria una maduración moral que determine la difusión de lo que él denomina el “Ideal”: el sacrificio personal para el desarrollo colectivo de toda la sociedad. La expansión de este Ideal se basará en “la educación” -que es como denomina Blas Infante a la extensión de la conciencia y formación política revolucionaria- “en el niño, en el adulto, en el viejo” (Infante, 1921: 150).

   Pero también es consciente de la batalla que libra la burguesía por perpetuar el modo de producción capitalista y, ante ello, su determinación se alinea con los planteamientos bolcheviques en cuanto a la necesidad de la revolución social: “Indudablemente la Tercera Internacional, en cuanto tiende a infundir en el proletariado una disciplina que lo lleve a una bélica organización revolucionaria, necesariamente ha de impresionar el ánimo de los proletarios, pues, en efecto, no existe otro medio de derrocar la insoportable Dictadura plutocrática o burguesa. En este punto, está en lo justo la Tercera Internacional” (Infante, 1921: 61).

b) La propuesta de Infante para una primera superación del modo de producción capitalista: el comunismo de valores sociales

   Ya he referido más arriba que para Blas Infante el comunismo no es solo una cuestión económica ni institucional. Es por eso que establece tres categorías que entiende necesarias en la sociedad comunista: el “comunismo afectivo”, el “comunismo de valores científico-estéticos” y el “comunismo integral económico”.

   En lo que al modo de producción se refiere, don Blas habla de “comunismo integral económico”. En esta categoría, distingue entre el “comunismo de valores económicos sociales” e “individuales”.

   El “comunismo de valores sociales” es para Blas Infante el primer paso. Esta categoría infantiana afecta a todos aquellos “valores sociales u objetos de propiedad social” en cuya creación y valorización interviene toda la sociedad y “debe ser, por tanto, objeto de propiedad social”. En ella se encuentran, por supuesto, la tierra y todos los recursos naturales. Infante califica la propiedad privada de la tierra de “esclavitud de la tierra” y considera injusta la privatización de esta, así como de todos los recursos de la naturaleza capaces de generar riqueza para la sociedad (Infante, 1921: 166). Pero también se encuentran en estos valores socialestodos los monopolios” que han de ser objeto “de propiedad social, también” (Infante, 1921: 157).

   El “comunismo de valores sociales” es para Infante “un problema de justicia económica” y, por ello, “una Revolución que entronizase al Poder que realizara el comunismo de los valores sociales sería justa y duradera. Vendría a implantar un principio de indiscutible justicia social (Infante, 1921: 164). Afirma categóricamente que “el Poder Social puede llevarlo a cabo”, debido a su justeza y necesidad en la sociedad, “aunque la mayoría de los individuos que constituyen la Sociedad no lo quisieran” (Infante, 1921: 164).

   Es decir, propone la nacionalización de la tierra y los monopolios como el primer paso a dar por el Gobierno Revolucionario, si se quiere transitar hacia una sociedad comunista. Una propuesta de Infante suficientemente importante y necesaria en la actualidad, merecedora de encabezar cualquier exposición sobre su pensamiento económico.

c) El modelo socialista de Blas Infante o “la dictadura pedagógica”

   Blas Infante rechaza, por considerarlo exclusivamente formal o institucional, el concepto leninista de dictadura del proletariado, aunque coincide en la inevitabilidad de la vía revolucionaria, como señalábamos más arriba. En sustitución de esta crea una nueva categoría política: la dictadura pedagógica, que da título a su obra de 1921, en la que estamos centrando nuestro análisis. Una vez establecidas las primeras medidas que exponíamos en el apartado anterior, una vez producida la socialización de los “valores económicos sociales”, el paso a un estadio superior lo establece Infante a través de toda una serie de medidas para “la creación y evolución del alma comunista” (Infante, 1921: 233). Se trata de un estadio de desarrollo de la conciencia colectiva que construya un modelo de país socialista sui generis para poder transitar hacia el comunismo.

 Entre estas nuevas propuestas, de carácter más político que económico, plantea:

d) La propuesta final de Infante para transitar hacia una sociedad comunista plena o el “comunismo de valores individuales”

 El padre del andalucismo revolucionario plantea, como un último paso para alcanzar el comunismo, una nueva etapa en la que se instituya el “comunismo de valores económicos individuales”. El objeto de este es socializar la propiedad individual, que él define como aquella “en cuya creación interviene principalmente la voluntad del individuo” (Infante, 1921: 156). Son los “valores creados para uso particular” (Infante, 1921: 158).

  La socialización de estos valores económicos requiere de un mayor grado de conciencia del actual, de lo contrario Infante augura que “desaparecería el estímulo creador” (Infante, 1921: 163). Este “es un problema de reforma espiritual: de máxima consciencia” (Infante, 1921: 164) y, como tal, recorre toda la exposición de Blas Infante en su obra de 1921 desde su título -en su versión completa- hasta el final.

  Esta fase de socialización de los “valores individuales” solo se podrá alcanzar durante la formación revolucionaria “en una generación” para un desarrollo acelerado de la conciencia comunista -el “alma comunista”, en palabras de Infante- en cada individuo (Infante, 1921: 200). Ejemplifica su forma de ver la cuestión así: “Solo cuando las personas den, sin la obligación de dar…, solo entonces podrá existir el comunismo de valores económicos individuales” (Infante, 1921: 169).

   Para Blas Infante el problema de la superación del modo de producción capitalista “es Moral” (Infante, 1921: 130), conectando sus reflexiones directamente con las que plantea décadas después Ernesto Che Guevara cuando decía: “ Desde nuestro punto de vista el comunismo es un fenómeno de conciencia y no solamente un fenómeno de producción. No se puede llegar al comunismo por la simple acumulación mecánica de cantidades de productos puestos a disposición del pueblo. No se puede llegar a lo que Marx define como comunismo si el hombre no es consciente, si no tiene una conciencia nueva ante la sociedad”i.

   Estos son algunos de los planteamientos económicos de Blas Infante, a veces eclécticos o utópicos, pero que conectan con pensadores revolucionarios que han luchado por construir una alternativa socialista al capitalismo. Quizás por eso han sido sistemáticamente ignorados. Solo desde una posición cómplice con el modo de producción capitalista, el que más desigualdad y sufrimiento ha creado en el mundo, se pueden obviar o dar por amortizadas tales ideas. Esa ha sido la posición del regionalismo, usurpando una parte esencial del pensamiento infantiano al Pueblo Andaluz. Para la lucha por la liberación de Andalucía el conocimiento exhaustivo de la obra del padre del andalucismo revolucionario y su estudio sistemático y crítico son imprescindibles.

Carlos Ríos.

Granada, 9 de agosto de 2021.

iGuevara, E. “El comunismo es un fenómeno de conciencia”, Escritos revolucionarios, Público, 2021, Barcelona.