Lunes 5 Diciembre 2022

PGE, hegemonía española y dependencia de Andalucía

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PGE 2023...ni el capitalismo ni el imperialismo pueden sobrevivir exclusivamente por su fuerza técnico-militar, por más poderosa e impactante que ella sea. Al mismo tiempo que amenazan y utilizan la fuerza, necesitan recrear, cotidianamente, su hegemonía. Desmoralizar, fragmentar y dispersar a sus enemigos...

N. Kohan, Hegemonía y cultura en tiempos de contrainsurgencia “soft”, Ocean Sur, 2021.

  Dos hechos de nuestro pasado y presente reciente para empezar. Cuando Jacques Delors visitó en 1989 el Estado español, tras la integración del mismo en la Comunidad Económica Europea, el diario El País le hizo una entrevista a propósito de la CEE y le preguntaba sobre el papel del Estado español en la futura Unión Europea que dibujaba el tratado de Maastricht. A la cuestión Delors respondió: “el futuro de España es ser la Andalucía de Europa”i. Volviendo al presente, hace unos días una investigación de la Universidad de Granada denominó como colonialismo energético los cientos de megaproyectos de generación de energía en las comarcas del oriente andaluz (ver aquí), que van a producir hasta más de un 1200% de la electricidad que la población de dichos territorios consume.

  Semejantes noticias -menos graves que las decisiones políticas cotidianas que desde las Cortes españolas afirman y profundizan la opresión de clase y nacional andaluza- deberían motivar una reacción que incendiara el país desde Ayamonte hasta Pulpí creando, como mínimo, una crisis de profundidad en la dominación colonial de Andalucía. La realidad es muy otra. A pesar de ejemplos como los que acabamos de dar, entre el palo de la oligarquía y sus esbirros a sueldo y la zanahoria que representan las ilusiones y esperanzas que nos vende la socialdemocracia española al sur de Sierra Morena, la burguesía continúa decidiendo nuestros destinos hoy como lo hacía hace doscientos años.

  Ello ha sido a base de palos, pero también han sido necesarias las zanahorias. Las esperanzas que vende la socialdemocracia de un gobierno colonial “menos malo” son el complemento necesario de la alienación capitalista del Pueblo Trabajador Andaluz. La negación irracional de reconocerse oprimido o la asunción de esta opresión como una fatalidad (y no como una construcción histórica que la clase obrera andaluza puede subvertir) acompañadas de las promesas de la oligarquía y sus profetas vestidos de buenos samaritanos han sido las mejores aliadas de la explotación capitalista. Formas de dar tiempo a la burguesía explotadora para que recalcule sus formas de explotación y las ajuste a las nuevas necesidades.

  Escuchar estos días a Rodríguez de Anticapitalistas -enfundada en su marca Adelante Andalucía- defender sus enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado (PGE a partir de ahora) es contemplar otro ejercicio de promesas para, como refería el intelectual argentino Néstor Kohan en la cita inicial, recrear hegemonía. En este caso la hegemonía de la dominación burguesa española de Andalucía.

  Rodríguez exige del Estado español (escuchar aquí) una “financiación justa” para Andalucía y pone en sus 41 enmiendas una cifra para alcanzar este objetivo: 800 millones €.

  Rodríguez recrea hegemonía porque lanzando estas 41 enmiendas como criterio de financiación “justa” renuncia a cuestionar al elemento central que sostiene la colonización de Andalucía. Es decir, renuncia a denunciar la tiranía económica que el Estado ejerce sobre Andalucía, cuyas instituciones estatutarias son totalmente dependientes de la financiación española que usurpa de manera automática los impuestos que se abonan en Andalucía enviándolos a Madrid para luego devolverlos -en parte- en forma de financiación autonómica. Teresa Rodríguez es funcional a la hegemonía española porque evita reivindicar una Hacienda Nacional Andaluza o a un Concierto Económico con el Estado. Unos instrumentos que sí quebrarían la hegemonía colonial sobre nuestro país.

  Lejos de ello, propone unas enmiendas que hacen un global de unos ridículos 800 millones € que es lo que, a su juicio, se ajusta a una financiación “justa” del Estado que -desde su propia constitución- ha descapitalizado al país andaluz extrayendo plusvalías hacia la corte española. Una descapitalización cuyo montante global está muy por encima de esa limosna y que es imposible frenar sin los instrumentos financieros que refiero más arriba. Pedir 800 millones € es un ridículo que se evidencia comparándolo con el presupuesto que la Junta gestiona, anualmente: unos 43.800 millones €. ¡Bravo Teresa!

  La insoportable levedad del regionalismo de Anticapitalistas y su marca blanca (Adelante Andalucía) pretende que, participando en las instituciones burguesas que nos explotan y haciendo aportaciones a sus PGE, se solventen las elevadas tasas de desempleo (19% frente al 11,7% estatal), las horas extras no pagadas (cuarta comunidad autónoma tras Madrid, Catalunya y València) o nuestra una esperanza de vida casi dos años inferior (81,4 frente a los 83,1 años de media en el Estado).

  No es algo que no hayamos visto ya. Es la misma labor que comenzó haciendo tras la muerte del criminal Franco el PSOE y el PCE con la Reforma Agraria, creando aquel Instituto Andaluz de Reforma Agraria y aquella Ley de Tierras Infrautilizadas que nunca funcionaron y hoy están ya liquidadas (el PA ni siquiera se lo planteó, conscientes de que de Blas Infante lo único que les podía servir era el nombre y deshechando sus programa revolucionario). Ambos dispositivos institucionales tenían como objetivo recrear hegemonía en torno a la Transición del franquismo al postfranquismo y su régimen estatutario que ahogó las reivindicación sociales y nacionales andaluzas posteriomente. Y es que entre ellas se encontraba la reinvindicación de la Reforma Agraria, sostenida por el movimiento obrero desde el siglo XIX y especialmente reivindicada como uno de los elementos centrales del andalucismo revolucionario del primer tercio del siglo XX. Se trataba de ganar tiempo, de vender ilusión y esperanza materializada en apoyos electorales la izquierda “de su majestad” hasta que la explotación burguesa reajustó sus mecanismos de dominación y estos peones pintados de rojo no fueran útiles para la oligarquía. Así las propiedades agrarias de más de 100 hectáreas han pasado de ser el 54% en 1930 (4,2 millones de explotaciones) a casi el 70% a principios de siglo XXI (5,2 millones)ii.

  Otros candidatos vendrían despues a prestarle el servicio a la oligarquía española a cambio de un lugar en las instituciones burguesas.

  Ahora le toca a Rodríguez. Y en un ejercicio de quiero y no puedo institucional presenta este mes 41 enmiendas a los PGE para que el Estado español nos trate -según lo que ella entiende- de manera “justa”. La orientación política no sorprende puesto que ya declaró hace tiempo que lo suyo es mero regionalismo y que no es independentista (ver aquí). Viene de atrás. Mientras, con motivo del referéndum catalán una plataforma organizaba el mismo 1 de octubre de 2017 una manifestación solidaria con pueblo catalán en Andalucía, ella declaraba que “a nosotros no nos va nada en ello” porque "lo que queremos es construir un modelo de país en el que todo el mundo se sienta agusto y haya solidaridad interregional” (ver aquí). Un millar de andaluzas conscientes estuvo allí pero no las de Rodríguez porque “no les iba nada en ello”. Se trata de reproducir la hegemonía imperialista, para ser escuchado hasta conseguir un lugar bajo el sol de la política institucional.

  Si esto ocurre en torno a la política nacional, en lo local el resultado de Anticapitalistas es aún más funcional a los intereses del capital. Tomemos para ello el resultado del gobierno en el ayuntamiento insigna de Anticapitalistas (Cádiz) por parte de J.M. González ‘Kichi’ durante dos legislaturas. Por una parte no ha solventado ni uno solo de los problemas reales de la clase obrera gaditana, mientras no tiene más remedio que insertarse como una parte más de la Andalucía colonial y asumir el papel otorgado en la división internacional del trabajo:

- turistificación en forma de cruceros que vomitan miles de turistas en un solo día.

- complicidad en la fabricación de armamento para Arabia Saudí en Navantia.

  Por otra las medidas de gobierno han resultado tan funcionales a la hegemonía ideológico-cultural burguesa españolista en Andalucía como la de cualquier alcalde del Régimen:

- confesionalismo: mantenimiento y aumento de más de 7.000 € de subvenciones a cofradías, concesión de la medalla de la ciudad a la Virgen del Rosario.

- represión: presentación de Cádiz como ciudad candidata a la sede del Tribunal Constitucional español.

- españolismo lingüístico: promoción para la celebración del X congreso de Lengua española de la RAE.

  Es el resultado de asumir la posición que ocupa el Pueblo Trabajador Andaluz en el Estado español y el mundo a día de hoy en lugar de combatirla. De reconocer sus cadenas como legítimas en lugar de denunciar nuestro encadenamiento. No puede ser otro y va a producir -otra vez- la dispersión, la desmoralización de las fuerzas propias y la cooptación de sus elementos más valiosos.

  Frente a ellas, desde la izquierda independentista andaluza no reconocemos ninguna financiación “justa” que venga del Estado oligárquico español con motivo de la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado. No damos pábulo a la desmoralización y exigimos una Hacienda Nacional Andaluza y la soberanía fiscal (así como otras medidas intermedias mientras se hace efectiva nuestra independencia nacional fruto del ejercicio de la autodeterminación). Luchamos por preparar la primera República Andaluza del siglo XXI. Para ello no hay otro camino que cuestionar radicalmente la hegemonía española, no reproducirla.

Carlos Ríos.

Granada, 17 de noviembre de 2022.

Citas:

i Cita recogida en Garcés, J.E. Soberanos e intervenidos, estrategias globales, americanos y españoles, Siglo XXI, Madrid, 2012.
iiSegún el Atlas de Historia Económica de Andalucía.