A propósito del triunfalismo de Moreno Bonilla

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Moreno Bonilla degustacion huevos fritos  La semana pasada el PP inauguró el curso político con unos huevos fritos en Alhaurín el Grande. Intentaron, como siempre, con los huevos fritos hacer un acto a estilo compadre, pero el montaje de las mesas y del acto lo hizo parecer una boda pija.

  En medio de una pandemia y cuando miles de andaluzas lo están pasando muy mal el triunfalismo que se gastó Moreno Bonilla fue un insulto. Enlaza con el triunfalismo del PSOE en todos estos años.

  Dijo que somos la Comunidad en la que más había bajado el paro del estado, es cierto en términos absolutos. Pero no así en términos relativos, con un descenso del paro del 3,9 por cien respecto a julio, somos la séptima comunidad del Estado. Pero es que ese triunfalismo se convierte en cinismo para los 796.823 personas paradas que aún hay en nuestra tierra.

  Lo que mide realmente la magnitud del paro en un país es el porcentaje de personas en paro sobre la población activa. Según la EPA Trimestral de junio de este año era del 21,3% sobre la población activa ,el segundo territorio del Estado con peores datos.

  En una afirmación coincidimos con Moreno Bonilla; Andalucía es un motor para el estado español, pero lo decimos por razones muy diferentes a las suyas, y con objetivos muy diferentes a los suyos, y desde luego creemos que Andalucía es un motor no desde este mes de agosto sino desde la conquista castellana.

  Cuando caracterizamos a Andalucía como un motor es porque consideramos que el Estado español saca magníficos beneficios de nuestro país, de una tierra rica de la que extrae minerales, productos agrícolas y en la que los andaluces y andaluzas pagamos muchísimos impuestos que no se reflejan en nuestras balanzas fiscales porque los pagamos por productos de empresas cuya sede está fuera de nuestras fronteras.

  Pero volvamos a las cifras de paro escandalosas de las que hablamos. No acabaremos con el paro con autobombo electoralista ni con palabras huecas que no van a la raíz del problema. Acabaremos con el paro industrializándonos, tenemos energía renovable como para tener una industria sostenible en todos los sectores,empezando por las industrias transformadoras de nuestros propios productos.

  Acabaremos con el paro con una reforma agraria que expropie las fincas superiores a 200 ha, como planteaba Nación Andaluza en el programa de las pasadas elecciones. La reforma agraria en nuestra tierra es urgente. De los 8 millones de hectáreas de tierra cultivable la mitad son propiedad del 2% de los propietarios, ¡4 millones de hectáreas! Y esos propietarios se embolsan 100 millones € en subvenciones de la PAC de la Unión Europea por no cultivar parte de las tierras.

  Un buen ejemplo de esta vergüenza es la casa de Alba: poseen 34.000 ha de tierra cultivable en Andalucía, casi un 5% de toda la tierra cultivable. El empleo que crean es mínimo: 2 jornales por hectárea.

  En definitiva es hora de que nuestra tierra sea para quien la trabaje y cree industrias que transformen nuestros productos y muchos sectores más aprovechando nuestra autosuficiencia energética. Es hora de que nuestra nación no sea el motor de España sino el motor para el pueblo trabajador andaluz para que tengamos pan, trabajo y libertad. Y nuestra riqueza será para nuestro pueblo y no para los terratenientes y la oligarquía del Estado solo si nos independizamos de este estado -como ya preconizaba Blas Infante- y creando una República Andaluza de Trabajadoras.

Por Joan Batlle.

Militante de Nación Andaluza y de la Coordinadora Obrera Sindical.